Humor y tragedia. Recuerdos (Capítulo 7)


Tiene su gracia que entre tantos y tantos candidatos, ninguno o casi ninguno se haya refugiado, al igual que Bernardo Loup, en el humor. Es cierto que la desgracia propia dificulta la risa al común de los humanos, pero tampoco es menos cierto que saber mirar al lado cómico de tu situación aguda a sobrellevarla, quizás no a superarlo Bernardo es un gran ejemplo, pero sí a vivir con ella…

El doctor Allen observa a su auditorio, percibiendo en él un murmullo de nerviosismo, no parecen apreciar la profundidad de sus reflexiones, los desprecia un instante; continúa tranquilo con la exposición del informe y es que la hora de comer está pasando ante sus narices sin poder darle un bocado, ser el último no suele ser lo mejor, lo mires como lo mires.

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Bernardo Loup, varón, 42 años. Dependiente leído y formado. Vive tras un telón de chistes y chascarrillos, oculta unos sentimientos bastante extremos tras esta capa humorística y una sonrisa casi perenne. No le importa lo que ocurra, las desgracias que se sucedan, él seguirá riendo e intentando que el resto también lo haga… y a pesar de todo esto, mi elegido puede competir con cualquiera de los otros cinco candidatos, tan alabados, en traumas ocultos por sus recuerdos. A los siete años unos ladrones mataron a sus padres en un callejón y en vez de nacer Batman, el resultado fue este Joker de mercadillo… y bueno, me obligaban a comer siempre verdura y pescado, desde entonces comí lo que me dio la gana, me comentó Bernardo mientras me lo contaba. A los 13 años vivía con su tía, la típica solterona okupada por gatos y que en el barrio miran como si en cualquier momento se fuera a subir a una escoba y volar a su escondrijo, me dijo, y aunque en muchos aspectos compartía características con las brujas, a mí me abrió su casa y sus brazos y entre ellos encontré cariño y en constante olor avinagrado, pues no era amiga del agua, al igual que sus gatas… no me miren así, es su descripción literal, lo estoy leyendo el informe. Pues a esta tía suya, con 13 años, se la encontró tirada en el suelo con un ataque de no sé qué (así lo describió), al volver del colegio, llamó a urgencias y ante la urgencia de la situación, valga la redundancia, le instaron a realizarle una traqueotomía… habría que verificar este detalle, la tendencia humorística de su carácter le hace exagerar en ciertos aspectos, aunque yo ya he comprobado la veracidad de todos los hechos luctuosos de su vida. Su tía murió en sus brazos, eso es cierto. Varios años después fue acusado de un delito de robo con agresión e intento de violación que no había cometido, pero que tuvo que cumplir como pago por una deuda de juego que mantenía con el padre del culpable real. Fueron dos años y medio encerrado, saliendo antes por buena conducta y sin sufrir ningún tipo de acoso. Como él mismo comentó en la entrevista: cuando te hacen una bienvenida a hostias en las duchas y tú, en vez de defenderte, no dejas de soltar chistes y gracias, por norma general  te dejan en paz… como decía el Chico de la Moto: hasta las sociedades más primitivas respetan y temen a los locos. Una vez superada la condena trató de liberarse de la otra, que le acompañaba desde hacía tanto, las apuestas. Pero en pocos años cayó otra vez y he ahí la razón de apuntarse al experimento, necesita bastante dinero y además asume que el control que mantendremos durante la experimentación, le obligará a mantenerse alejado del juego… aunque en mi opinión, lo que importa, es que sería el perfecto sujeto con el que empezar las pruebas porque habrá gente que le recuerde desde ya sin cariño ni amor, prestamistas y demás chusma. Además nos ofrece la posibilidad de probar la eficacia de la máquina a la hora de eliminar distintas afecciones mentales jugando con sus recuerdos… entre los que también hay demasiados suicidios de sus parejas, demasiada cercanía con estupefacientes, demasiados encuentros con compañías poco recomendables… muchos puntos imprimables desde donde comenzar las pruebas, pero como veo sus miradas convirtiendo mi imagen en un bocata o un plato de pasta del bar de la esquina, mejor lo releen comiendo y después volvemos para tomar la decisión…

La ley de la calle humor

No creo que sea necesario doctor Allen, ha dado suficientes razones y datos sobre los que tomar nuestra decisión y por fortuna para usted y su bonificación, tampoco es que queden muchos más candidatos, así que podemos proceder con la votación.

Dice el cuñado de Méndez con poco humor, quien tras la comida tiene una obligación romántica, que en sus círculos cercanos tan sólo otra persona sabe de su existencia; aparte de que como al resto de eminencias, el trabajo intelectual no le quita el hambre. En una mezcla de prisa y argumentación favorable, Bernardo Loup es elegido, el último candidato, el sexto sujeto de pruebas.

Como en cualquier historia arquetípica, después de la presentación del héroe y el resto de protagonistas, el verdadero relato comenzará a rebelarse en los siguientes capítulos. En Sede Central se cocinan a fuego lento los secretos. A comer.

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