El pelo revuelto y los ojos aún cerrados. El aliento le apesta al tabaco y alcohol de ayer. Tose. Se gira sobre la cama. Vuelve a toser, ¡qué más da!, piensa y trata de dormir. Náuseas. Más náuseas. No hay más remedio, se dice a sí mismo mientras se levanta. La presura se apropia de sus extremidades y la manta las bloquea. Con esfuerzo las evade y el aire le falta. Vuelve a toser y vuelven las náuseas. Llega hasta el baño y cierra la puerta y los ruidos que surgen asustan a las palomas que descansaban en su ventana. Sale del baño. Va a la cocina. Ve el café. Sonríe. Y un trago después dirige sus pasos hacia el salón. Sopla sobre la taza humeante y en una esquina de la mesa ve como su libreta le mira. Sonríe y ahora la sonrisa es sincera. Escribe, es feliz.
Tributo a Cormac McCarthy


Madre mía!!!!! Que hiciste la noche anterior????
Menos mal tienes libreta !!!!!!!
Un gran abrazo.
Qué no es autobiográfico! 😉
Despues de otras entradas, lo que ahora me gusta apreciar es el sentido del humor y de la ironía. P.