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	<title>Recuerdos Archives - El Contador de Historias</title>
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	<description>La serie y el juego de mesa de &#34;El Contador de Historias&#34;</description>
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	<title>Recuerdos Archives - El Contador de Historias</title>
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		<title>Informe psicológico. Recuerdos (Capítulo 18)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Dec 2020 10:10:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
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		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los tres días de control del Sujeto B tras su paso por la Máquina han expirado y la urgencia del examen físico y el informe psicológico ante los sorprendentes resultados obtenidos, se han comido su tiempo. Tanto es así que, a pesar de ser su máximo anhelo actual, tan sólo pudo saludarla un día y [&#8230;]</p>
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<p>Los tres días de control del Sujeto B tras su paso por la Máquina han expirado y la urgencia del examen físico y el informe psicológico ante los sorprendentes resultados obtenidos, se han comido su tiempo. Tanto es así que, a pesar de ser su máximo anhelo actual, tan sólo pudo saludarla un día y volver a presentarse.</p>



<p><em>Buenos días <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/senora-perez-recuerdos-capitulo-3/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Señora Pérez</a></em></p>



<p><em>Buenos días.</em></p>



<p><em>¿Qué tal se encuentra? ¿Todo a su gusto?</em></p>



<p><em>Sí, muchas gracias… perdóneme, ¿usted es?&#8230; es que su cara me quiere sonar. </em></p>



<p><em>Oh, ¿no me recuerda?</em></p>



<p><em>No, lo siento doctor…</em></p>



<p><em>Doctor Méndez, el mismo que la entrevistó como candidata…</em></p>



<p><em>¡Ah, sí! Disculpe doctor Méndez, llevó una noche aquí y todavía estoy desubicada.</em></p>



<p><em>No se preocupe, tan sólo pasaba a saludarla, estoy hasta arriba de trabajo y como tengo muy grato recuerdo de nuestra anterior charla, quería saber cómo se encontraba y por lo visto, veo que bie…</em></p>



<p><em>Bien, por ahora no puedo quejarme… quizás… un consejo para la cocina, hacen demasiado la carne y el pescado.</em></p>



<p>El doctor Méndez sonríe, parece que Josefa está bien. Se despide prometiéndole que pasará la apreciación a los cocineros y con un escueto.</p>



<p><em>Gracias y adiós.</em></p>



<p>Cierra tras de sí la puerta buena de la jaula de oro, la que no da al patio, si no a la libertad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://bawue.museum-digital.de/singleimage.php?imagenr=11736" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><img decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/12/informe-psicologico-josefa_opt.jpg" alt="informe psicológico josefa" class="wp-image-4971" width="258" height="305" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/12/informe-psicologico-josefa_opt.jpg 400w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/12/informe-psicologico-josefa_opt-254x300.jpg 254w" sizes="(max-width: 258px) 100vw, 258px" /></a></figure></div>



<p>Lleva tres días y tres noches observando y entrevistando al <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/sujeto-b-recuerdos-capitulo-16/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Sujeto B</a>, en realidad de esto debería ocuparse todo el equipo médico, con los doctores Garriga y Lorenzo y el Presidente; aunque de facto, ante la ausencia continua de su cuñado y la desidia mostrada por sus compañeros, que prefieren cuidar del resto de sujetos y olvidarse de informes, Pepe se ha hecho cargo de todo. Hoy tiene que entregar el <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/informe-221b-recuerdos-capitulo-17/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe psicológico a la doctora Braxton Hicks</a>, que al igual que él, ante la falta de un mando de su rango en las instalaciones, las controla y todos han terminado respondiendo ante ella.</p>



<p>Lo termina en este preciso instante y su subconsciente le dirige a su pensamiento hacia Josefa, pero su mente consciente le para pues tiene muy asimilado el repaso como seguro para hacer las cosas bien. Se lo enseñaron por primera vez en el instituto, se lo marcaron a fuego en la universidad y finalmente lo aprendió, por las malas, en su primer trabajo. Hecho este que tras las trágicas consecuencias que trajo consigo, no quiere recordar y ni mucho menos, repetir.</p>



<p><em>A ver qué tal ha quedado.</em></p>



<p>Y comienza una lectura&nbsp;en diagonal.</p>



<p><em>El Sujeto B ha mudado su carácter extrovertido y dicharachero por algo más apocado y tranquilo… ya no parece sufrir con la ludopatía, probablemente debido a la Máquina… lo que sí llama la atención es su obediencia a órdenes simples que además se pueden enlazar, es decir, no se le puede mandar acciones complejas, hay que subdividirlas… tampoco responde a actos que se salgan de su moralidad más profunda, aunque sí se apreció que la moral no era problema recién realizado el proceso en la Sala de Borrado… habrá que seguir investigando estos cambios que produce el tiempo, pues cabe la posibilidad de que el borrado también pierda eficacia… los resultados por ahora son buenos, pero falta tiempo todavía para asegurar la eficacia… sus respuestas coherentes y tranquilas, sus recuerdos no borrados se mantienen intactos y para que no pierda la cordura es imprescindible que continúe igual… estos efectos imprevistos deberían preocuparnos, sobre todo en lo relativo a la moralidad del experimento y a las posibles consecuencias si medimos mal nuestros siguientes pasos…</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/12/informe-psicologico-josefa-2_opt.jpg" alt="informe psicológico josefa 2" class="wp-image-4970" width="368" height="245" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/12/informe-psicologico-josefa-2_opt.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/12/informe-psicologico-josefa-2_opt-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 368px) 100vw, 368px" /></figure></div>



<p><em>Vale, sí que sirve, directo a la doctora Braxton Hicks espero que estas novedades no deriven en objetivos poco éticos, ya conozco yo a estos capitalistas neoliberales extremos que financian el experimento… </em></p>



<p>Recapacita el doctor Méndez antes de enviar el informe psicológico final.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Informe 221B. Recuerdos (Capítulo 17)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 10:43:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Experimento 221. Informe 221B. Me congratula informar, tras el fracaso con el Sujeto A, del éxito rotundo de la segunda prueba en la Máquina de la Sala de Borrado. Después de haber realizado las comprobaciones pertinentes y sobre todo (quiero recalcar este hecho), después de haber cambiado las piezas defectuosas que se nos suministraron; es [&#8230;]</p>
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<p>Experimento 221. Informe 221B.</p>



<p>Me congratula informar, tras el fracaso con el <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/ingenieros-y-doctores-recuerdos-capitulo-11/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Sujeto A</a>, del éxito rotundo de la segunda prueba en la Máquina de la Sala de Borrado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Informe-221b-at_Baker_Street-by-Christian-Carino.jpg" alt="" class="wp-image-4964" width="350" height="233" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Informe-221b-at_Baker_Street-by-Christian-Carino.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Informe-221b-at_Baker_Street-by-Christian-Carino-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></figure></div>



<p>Después de haber realizado las comprobaciones pertinentes y sobre todo (<em>quiero recalcar este hecho</em>), después de haber cambiado las piezas defectuosas que se nos suministraron; es mi intención dejar registrada la gran labor realizada por el equipo de ingenieros a mi cargo. Por eso desde ya recomiendo que se les recompense con un plus económico.</p>



<p>Volviendo al propio experimento primero hay que valorar los resultados técnicos de esta prueba, en la cual toda la maquinaria y la informática han funcionado a la perfección, casi de forma tan ideal como cuando se ideó. No puedo evitar pensar que a pesar del empeño por controlar a priori todas las variables, vamos de sorpresa en sorpresa con cada ensayo de la Máquina. Para nada esperábamos el mal funcionamiento inicial, ni la excelencia última y esto no es ni mucho menos lo más sorprendente de lo ocurrido con el Sujeto B, pues si el aparataje ha funcionado cómo esperábamos, los resultados de la primera fase del experimento en sí, el borrado, se ha salido de cualquiera de nuestros hipótesis. De las cuáles, para dar contexto, relataré la más optimista que consistía en que una vez fijados los puntos traumáticos que les forjaron, se borrarían con la Máquina y con ello se resolverían sus problemas mentales al desaparecer, literalmente, de su memoria. Pero se consideró que a partir de estos vacíos temporales, con casi total seguridad, traerían consigo algún tipo de amnesia u otro síntoma que el equipo médico previese (<em>no lo recuerdo ahora</em>) e incluso, que estas fallas en su cronología, provocasen incógnitas tales que trabarían al propio sujeto, pudiendo dejarle catatónica. Para estos efectos secundarios se ideó la Fase 2, la Sala de Imprimación*.</p>



<p><em>*Véase “Estudio preliminar. Experimento 221” Pág. 21.</em></p>



<p>Con dichas hipótesis en nuestras mentes realizamos la prueba con el Sujeto B, pero en esta ocasión ninguna de ellas se han cumplido y a pesar de que continúa en observación, sí que hemos obtenido resultado inesperados. En el proceso, el Sujeto B pareció sufrir ciertas complicaciones físicas y tras el pertinente examen médico, se eliminó cualquier daño salvo una ligera jaqueca.</p>



<p>Lo increíble de los resultados reside en dos puntos muy distintos pero que creemos relacionados: Punto 1, la Máquina ha terminado siendo menos agresiva de lo que sospechábamos, pues al Sujeto B no le ha borrado un recuerdo completo como tal, si no que le ha borrado a él mismo, a su persona, su ser, del recuerdo, pero este último sigue en su memoria; lo que se traduce, según los psicólogos, en la implosión de su personalidad. Sigue teniendo los mismos gustos, todo lo ajeno, lo extra de su vida, continúa igual; su helado favorito sigue siendo el de chocolate y un fan incondicional de Tom Cruise.</p>



<p>Pero su personalidad, los rasgos que le hacían ser Bernardo Loup* <em>(tachar al archivar)</em> han desaparecido. Nuestros doctores han teorizaron que, de alguna manera, el haber sido borrado sólo él del recuerdo, mantiene a su ser anterior en un limbo imaginario… cómo esta no es mi especialidad dejaré que lo consulten en el informe psicológico*.</p>



<p><em>*Véase “Experimento 221. Informe 221B, Informe psicológico del Sujeto B.” Pág. 27.</em></p>



<p>Aunque la conclusión actual no es otra que la ya explicada, han desaparecido los aspectos de su personalidad que le hacían único, salvo la inexplicable fanatismo por Tom Cruise.</p>



<p>Punto 2, sin lugar a dudas el más increíble. Tras el proceso de borrado el Sujeto B ha respondido de forma automática a una orden que estaba dirigida al equipo de ingenieros. Después se le ordenó agredir a uno de los informáticos y antes de que le llevase a cabo se le ordenó parar, y paró. Desde entonces hemos estado poniendo a prueba esta obediencia autómata y a pesar de que a no hace caso a las órdenes más complejas, sí que reacciona a las sencillas.</p>



<p>Este segundo fenómeno debería hacernos replantearnos el experimento, redirigirlo hacia nuevos objetivos o al menos ampliarlos, y como mínimo debemos reunir al Consejo para unificar nuestra dirección y compartir opiniones. Siempre que acepte convocarlo. No puede esperar a ver qué otras sorpresas maravillosas nos trae la Sala de Imprimación. Estamos haciendo Historia.</p>



<p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/221B_Baker_Street" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Informe 221B</a> firmado por la Dra. Braxton Hicks.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" loading="lazy" width="361" height="241" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Informe-221B-edited.jpg" alt="" class="wp-image-4966" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Informe-221B-edited.jpg 361w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Informe-221B-edited-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 361px) 100vw, 361px" /></figure></div>



<p><em>Señor Presidente, hoy sólo tiene dos cosicas para firmar y después, libre para organizar su agenda como desee.</em></p>



<p><em>¿Qué toca hoy?</em></p>



<p><em>Un informe y una convocatoria de Consejo…</em></p>



<p><em>¡Pum y pum! Menudo trabajo duro…</em></p>



<p><em>¿No los va a leer?</em></p>



<p><em>Ya sabes que no. Avísame con las novedades. Me voy. </em></p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Sujeto B. Recuerdos (Capítulo 16)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Nov 2020 10:39:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primero llega Josefa, después pasó todo lo demás. Primero la protegida del doctor Méndez toma posesión de sus aposentos como ya habían hecho el resto de sujetos días atrás, después Bernardo Loup perderá su nombre por Sujeto B; apelativo que aunque de la casualidad de ser la letra inicial de su nombre, nada tiene que [&#8230;]</p>
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<p>Primero llega Josefa, después pasó todo lo demás. Primero la protegida del doctor Méndez toma posesión de sus aposentos como ya habían hecho el resto de sujetos días atrás, después Bernardo Loup perderá su nombre por Sujeto B; apelativo que aunque de la casualidad de ser la letra inicial de su nombre, nada tiene que ver con eso, es el siguiente para la Sala de Borrado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-edited.jpg" alt="Sujeto B" class="wp-image-4960" width="403" height="251" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-edited.jpg 400w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-edited-300x188.jpg 300w" sizes="(max-width: 403px) 100vw, 403px" /></figure></div>



<p>Primero, la señora Pérez, también pide un par de cosas extras para su cuarto, todo para el aseo, el personal y el físico; pide un neceser completo con productos de limpieza y belleza de marcas que no cataba desde la muerte de su marido, pues ya no las podía comprar. Después Bernardo Loup, todavía él, despierta sobresaltado en su cama, el despertador que suena no lo ha programado él y el sonido que desprende es el más molesto en años, aunque no supera en su estridencia, a la voz del juez dictando sentencia.</p>



<p>El doctor Méndez querría ser el primero en darle la bienvenida a Josefa, pero la falta del doctor Garriga no le permite abandonar su puesto en la sala de monitorización y la observa con cierta angustia a través de la pantalla. Alguien llama a la puerta de Bernardo, la que hasta ahora sólo se había abierto una vez, el día en que llegó a la jaula de oro; después de abrirla, el cuñado del doctor Méndez le saluda con una sonrisa que se tuerce un poco al percatarse de que el Sujeto B sigue en ropa interior.</p>



<p><em>Por favor Sujeto B, ha llegado el día de tomar parte en el experimento, el día de dar un paso al frente por la ciencia…</em></p>



<p>Ni él mismo se cree su tono grandilocuente, con una sonrisa que todos saben carcajada el Sujeto B le responde.</p>



<p><em>¡Qué épico!</em></p>



<p>Nadie le sigue la broma a pesar de que los dos de seguridad que acompañan al doctor hacen ruidos con la boca como legionarios romanos escuchando Pijus Magnificus. Bernardo no se percata de su nuevo nombre pues la perorata del presidente no le deja, en todo el recorrido hasta la Sala de Borrado, ni tan siquiera pensar en lo que le rodea. Llegan a la puerta de la sala donde Ricardo se despide y Bernardo, mientras es aferrado a la Máquina por los ingenieros, sólo logra arrepentirse de no haberle cortado el monólogo con alguna de las gracias que se le han ido ocurriendo.</p>



<p><em>Con las tonterías que ha dicho… se me han acumulado las coñas… a lo mejor me pueden ayudar…</em></p>



<p>Y se decide a hablar al fin.</p>



<p><em>¿Podéis dejarme papel y boli y darme un par de minutos?</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-success.png" alt="Sujeto B success" class="wp-image-4958" width="229" height="228" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-success.png 400w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-success-300x300.png 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-success-150x150.png 150w" sizes="(max-width: 229px) 100vw, 229px" /></figure></div>



<p>Pero nadie le escucha, el Sujeto B es otro aparato de la Maquina, otro componente más, Bernardo Loup no existe ahora. Además la doctora Braxton Hicks, a la par que él termina su frase comienza la suya, lo que supone el inicio del proceso de borrado y que ignoren por completo su petición.</p>



<p><em>De acuerdo, ¿todos preparados? ¿Instrumental comprobado? Qué no pase lo de la última vez, todos en esos sitios, cuando lleguen los OK’s de las secciones, empezamos.</em></p>



<p>Y cuando todo empieza, la tranquilidad y comodidad del Sujeto B desaparecen. Él, que incluso en la cárcel la pasó bien, se asusta ante los ruidos y luces que surgen de todos los rincones de la habitación y segundos después, directamente se acojona cuando unos pequeños mecanismos le agarran los párpados cual Naranja Mecánica y los fatales tubitos que acabaron con el Sujeto A se le acercan a los ojos. Aunque esta vez, ras los arreglos, funcionan correctamente.</p>



<p>El proceso de Borrado dura más de lo estimado, aún han de perfeccionarlo, y durante el mismo, el Sujeto B le cae sangre de la nariz, pero tan cerca de la finalización que Braxton Hicks decide arriesgar la vida de Bernardo Loup; no sé si hubiese hecho lo mismo con su hija. Aun así terminan el proceso, los signos vitales parecen estar bien y el estado de la Maquina es correcto. La doctora, satisfecha, vuelve a dirigirse a sus hormiguitas licenciadas.</p>



<p><em>¡Felicidades a todos! Parece que todo ha salido a la perfección… bueno, más o menos… suelten al sujeto y limpien la silla…</em></p>



<p>El hecho curioso y que por inesperado Braxton Hicks resaltará en su informe, es que el Sujeto B, en vez de limpiarse la cara de sangre y recuperarse de la dura sesión, busca y encuentra un trapo de limpieza y desinfectante y sin dudarlo un instante, comienza a frotar las manchas sanguinolentas que él mismo ha dejado. Braxton Hicks se percata y le interpela desde las alturas.</p>



<p><em>Sujeto B ¿Cuál es su nombre?</em></p>



<p><em>Bernardo Loup</em></p>



<p><em>¿Cuántos años tiene?</em></p>



<p><em>42</em></p>



<p><em>¿Sabe dónde está?</em></p>



<p><em>En un experimento para el que me presenté voluntario</em></p>



<p><em>Sujeto B, limpie aquel monitor que tiene a su derecha.</em></p>



<p>Bernardo lo hace.</p>



<p><em>Sujeto B, desconecte ahora el monitor, cójalo y golpee a quién tenga más cerca.</em></p>



<p>Bernardo sigue los pasos dichos y con el monitor en lo alto, a punto de atacar a un ingeniero, Braxton Hicks grita.</p>



<p><em>¡Sujeto B, párese y devuelva el monitor a su sitio!</em></p>



<p>Bernardo obedece.</p>



<p><em>Avisen a los doctores y que lleven al Sujeto B a su habitación, vigilancia constante y cuarentena hasta nuevo aviso.</em></p>



<p>La doctora suelta el botón de la megafonía y tras recapacitar en silencio su sorpresa, suspira y deja escapar un…</p>



<p><em>Interesante.</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-exito.jpg" alt="Sujeto B exito" class="wp-image-4957" width="449" height="235" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-exito.jpg 762w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/11/Sujeto-B-exito-300x157.jpg 300w" sizes="(max-width: 449px) 100vw, 449px" /></figure></div>


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		<title>Disculpas. Recuerdos (Capítulo 15)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2020 11:00:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Director informa al presidente Ricardo de la expulsión de Mariola Piola y aunque no se lo indican, entendiendo muy bien sus capacidades al ostentar este cargo, le dice a su subalterno. El ratio de hembras se ve drásticamente reducido con la baja de Mariola y he decidido que esta vez, sí que necesitamos suplirla [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>El Director informa al presidente Ricardo de la <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/poker-y-tragos-recuerdos-capitulo-14/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">expulsión de Mariola Piola</a> y aunque no se lo indican, entendiendo muy bien sus capacidades al ostentar este cargo, le dice a su subalterno.</p>



<p><em>El ratio de hembras se ve drásticamente reducido con la baja de Mariola y he decidido que esta vez, sí que necesitamos suplirla y ya tengo un nombre, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/senora-perez-recuerdos-capitulo-3/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Josefa Pérez</a>.</em></p>



<p>Todo esto se lo dice al Director a través del teléfono porque en otra de sus decisiones, ha decidido que puede resolver cualquier problemática a través de internet o mediante la red de telefonía. Quienes sí que creen que está en la <em>oficina </em>(<em>llámese Nave Industrial o Sede Central) </em>es su familia, su mujer y sus hijos observan cómo sale de casa con tan sólo un café en el cuerpo, sin tiempo para despedirse siquiera. Pero el cuñado del doctor Méndez por no ir, no va ni a su oficina privada, desde que ocurrió lo del sujeto A, ha pasado todo el tiempo posible con aquella joven que le acompañaba durante <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/una-manana-tranquila-recuerdos-capitulo-8/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aquella mañana tranquila</a>.</p>



<p><em>Dígale a los secretarios que se pongan en contacto con la señora Pérez y que si acepta, comiencen el papeleo con premura. A ver si puede ingresar antes de que terminen de refinar la Máquina y de que se acaben las pruebas generales.</em></p>



<p>Tiene claro su poder actual y actúa bajo esa premisa, en principio nadie puede contradecir sus órdenes, así que no va a dejar de darlas.</p>



<p><em>Y hágale saber al doctor Méndez que esta inclusión de última hora es imprescindible, que he intentado evitarla a toda costa pero que debemos mantener el ratio femenino y ella es la única que entró en la lista de suplentes.</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/excuse-me-5079442_640.jpg" alt="disculpas excuse-me-50" class="wp-image-4942" width="425" height="293" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/excuse-me-5079442_640.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/excuse-me-5079442_640-300x208.jpg 300w" sizes="(max-width: 425px) 100vw, 425px" /></figure></div>



<p>Nadie se despide de Mariola, a ninguno de sus compañeros se les permite hacerlo aunque siendo sinceros, nadie lo ha pedido. Los doctores se mantienen al margen, son las normas y ellos la siguen, sus contratos depende de que lo hagan. A pesar de que al <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/los-elegidos-de-garriga-recuerdos-capitulo-4/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">doctor Garriga</a> sí que le apena la decisión pues conectaron mucho en la timba de póker y quiere, con sincera preocupación, abrazarla y decirle que todo saldrá bien, no lo hace y calma la lástima que le da Mariola y la que se da a sí mismo por cobarde, con los restos del mini bar que pidió Bernardo para la partida. Y&nbsp; cuando aprecia que la sobriedad se ha ido lejos, muy lejos, hace un trato de turnos con el doctor Méndez, se coge sus dos días de descanso que gracias a Pepe, serán dos y medio y se marcha a casa. Después, en la madrugada, tirado en calzoncillos sobre el sofá, comiendo palomitas que mitigan los efectos del alcohol mientras ve a Tom Cruise en Algunos hombres buenos, se percata de que en lo que resta de experimento, no le queda descanso alguno y se arrepiente de su pataleta. Pero esto no importa, lo que cabe resaltar aquí es que el doctor Méndez está cubriendo uno de esos turnos del doctor Garriga cuando recibe la visita de un secretario de Sede Central.</p>



<p><em>Buenas tardes doctor Méndez, estoy aquí por deseo expreso del señor Presidente para pedirle disculpas por una resolución que ha debido tomar para el bien del experimento tras la última expulsión. Que el señor Presidente tiene constancia de que en su momento, en el comité de selección, defendió a su candidata tratando que no fuese escogida. Que entiende que de alguna manera empatizó con ella en la entrevista, pero mañana a primera hora, Josefa&nbsp;Pérez entrará en la Nave como nueva sujeta de pruebas… y me ha insistido en que redoble las disculpas, pues tiene por seguro que esta decisión no es de su agrado. Así que de nuevo, discúlpele. </em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/excuse-me-5263696_640.jpg" alt="disculpas excuse-me" class="wp-image-4943" width="381" height="253" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/excuse-me-5263696_640.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/excuse-me-5263696_640-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 381px) 100vw, 381px" /></figure></div>



<p>El secretario se retira sin mayores despedidas y vuelve a sus labores cotidianas, qué más da las que sean, no es más que un figurante con frase. Unas horas más tarde el presidente Ricardo llama a Sede Central para que se le informe sobre las novedades diarias y una voz neutra en todos los sentidos, las repasa.</p>



<p><em>Se han terminado las pruebas generales de la Máquina, funciona a la perfección y desde mañana mismo se pueden comenzar los experimentos…</em></p>



<p><em>Genial, continúa…</em></p>



<p>Hay algo que le inquieta más.</p>



<p><em>Mañana por la mañana también se ha concretado la entrada al experimento de la nueva sujeta de pruebas, Josefa Pérez. </em></p>



<p><em>Vale, algo más al respecto ¿no?</em></p>



<p>Por ahí van los tiros.</p>



<p><em>Ah, sí… se le han pedido las disculpas, que usted ordenó, al doctor Méndez por esta última inclusión. </em></p>



<p><em>Muy bien y ¿qué ha dicho?</em></p>



<p><em>No ha respondido señor Presidente, como no ordenó devolverle respuesta alguna, mi compañero </em>(en realidad es él)<em> no ha esperado a que se diera. Lo siento…</em></p>



<p><em>Bueno, da igual.</em></p>



<p>Y el presidente cuelga el teléfono aunque tan sólo apriete un botón en una pantalla, desde su atalaya de poder actual se siente satisfecho y piensa sobre sí mismo, a pesar de que parezca que se preocupe por su cuñado.</p>



<p><em>Seguro que estará agradecido porque haya sido capaz de discernir que esta nueva sujeta de pruebas, tenía valor sentimental para él y que sin importancia de los puestos que ocupamos cada uno en la empresa que nos atañe, me he dignado a disculparme…</em></p>



<p>Un par de segundos en blanco y se corrige.</p>



<p><em>Bueno, yo no diría dignarme…</em></p>



<p>Esto último se le escapa en alto y una voz joven de mujer le responde desde la lejanía.</p>



<p><em>¿Qué? ¿Con quién hablas? ¿Es tu mujer?</em></p>



<p><em>Tranquila muñeca, era sólo trabajo…</em></p>



<p>Pero quizás la percepción de los cuñados no es coincidente.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/result-3236280_640.jpg" alt="Disculpas result" class="wp-image-4944" width="387" height="290" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/result-3236280_640.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/09/result-3236280_640-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 387px) 100vw, 387px" /></figure></div>



<p>Volvamos con el doctor Méndez, quien poco a poco ha ido ganando peso argumental, tras las disculpas del secretario. No le sorprende tanto el hecho de la inclusión en sí, cabía la posibilidad, como que siente que toda la parafernalia de la disculpa formal del <em>señor presidente</em>, es recochineo, como si le devolviese el chantaje que él le hizo con su relación extraconyugal, como si con esta decisión y su posterior <em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Postureo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">postureo</a></em> se vengase.</p>



<p><em>Así que al presidente Ricardín le gusta jugar con golpes bajos… pues creo que endiosado como está, todavía no se ha dado cuenta de que él es el responsable último de todo lo que aquí ocurra… él cargará con las culpas… y ya hay un muerto…</em></p>



<p>Vuelven a ser cinco.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Póker y tragos. Recuerdos (Capítulo 14)</title>
		<link>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/poker-y-tragos-recuerdos-capitulo-14/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Aug 2020 08:43:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bernardo consigue casi todo lo que propone para la timba de póker y los secretarios de Sede Central se lo llevan por la tarde, con tiempo suficiente para dejar preparada la zona de juegos antes de la cena. Tiene la esperanza de que si los compañeros de experimento, tan raros y asociales como para rechazar [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/humor-y-tragedia-recuerdos-capitulo-7/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bernardo </a>consigue casi todo lo que propone para la timba de póker y los secretarios de <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/de-informes-y-contratos-recuerdos-capitulo-9/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Sede Central</a> se lo llevan por la tarde, con tiempo suficiente para dejar preparada la zona de juegos antes de la cena. Tiene la esperanza de que si los compañeros de experimento, tan raros y asociales como para rechazar una partida amistosa, ven el ambiente, la parafernalia, se animarán a participar. En su cabeza no cabe la posibilidad de resistirse a todo ese aparataje que puebla los sueños, al menos, sus sueños; y es que no podemos olvidar que Bernardo es ludópata. Con el esfuerzo y las manos de los secretarios, coloca la mesa de juego bajo el foco luminoso de una de las fluorescentes del techo y a su lado el mini bar, que en una falta de entendimiento entre las peticiones y su recepción, de la que el señor Loup no se va a quejar, ha resultado ser un mueble con bebidas, condimentos, vasos y heladera; en vez de las botellas y los hielos que creía que traerían para los tragos. Lo sitúa entre la mesa y una ventana cercana, el rincón para la partida queda muy elegante, han escogido dos muebles que pegan a las mil maravillas, pero llega al culmen de la perfección cuando Bernardo reparte las fichas, dejándolas en sus respectivos soportes. Después del trabajo duro se da una ducha y una hora más tarde, los sujetos del experimento han terminado de cenar y quienes habían confirmado su asistencia se quedan en la sala y los que no, no.</p>



<p>El ambiente no es el más confortable, cinco desconocidos frente a una mesa de póker, los doctores se conocen desde hace más tiempo, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/recuerdos-capitulo-1/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">desde que comenzó el experimento hace unas pocas semanas</a>, y por mucho que se esfuerce Bernardo con juegos de palabras y chascarrillos, los primeros minutos son incómodos para todos hasta que, en un acto de inteligencia emocional, se ofrece para preparar los tragos. Los doctores Lorenzo y Garriga piden sendos <em>roncolas</em>, Méndez un <em>gintonic</em> y <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/los-elegidos-de-garriga-recuerdos-capitulo-4/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mariola </a>un <em>whisky</em> doble con hielos. Esta propensión alcohólica de sus compañeros de partida agrada a Bernardo, sabe por experiencia propia que es más sencillo ganar a un borracho. Así que con toda la amabilidad del mundo se convierte un instante en el barman que le han negado en sus peticiones y con aspavientos y comicidad, cual <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WGjmsMqZNzI" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tom Cruise en Cocktail</a>, termina las bebidas que el resto recoge con gratitud. Con los vasos en las manos todos parecen recobrar la confianza y tras una primera probada se sientan a la mesa, afables sonrisas en sus rostros y sin poder reprimir sus ganas, Bernardo barajea las cartas con habilidad, cual <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WGjmsMqZNzI" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tom Cruise en Rayman</a>, y reparte explicando las reglas que regirán la partida de hoy.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/game-red-christmas-cards-art-gambling-637480-pxhere.com_.jpg" alt="ragos game-red-christmas-cards-art-gambling" class="wp-image-4935" width="416" height="297" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/game-red-christmas-cards-art-gambling-637480-pxhere.com_.jpg 480w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/game-red-christmas-cards-art-gambling-637480-pxhere.com_-300x214.jpg 300w" sizes="(max-width: 416px) 100vw, 416px" /></figure></div>



<p><em>Jugamos <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Texas_hold_%27em" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Texas hold’em</a>, dos cartas en mano, sin cambios, cinco al centro. Repartiremos una vez cada uno, apostamos 50 euros cada uno y el reenganche son 25 más y… y ya está.</em></p>



<p>Levanta su copa para un pequeño brindis que al resto alegra, pero que él utiliza de forma taimada, quiere que beban sin complejos y los primeros tragos siempre son los más amargos. La mentalidad de jugador en su máxima expresión, cual <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WGjmsMqZNzI" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tom Cruise en El Color del Dinero</a>.</p>



<p>En las primeras manos la estrategia de Bernardo funciona a la perfección y cuanto más alcohol pierden los vasos, más dinero pierden sus contrincantes y más gana él, que previniendo la situación al preparar las copas, en su ruso blanco ha puesto mucha más leche que vodka. Se felicita a sí mismo por su plan magistral, simple y fácil, pero magistral, cual <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WGjmsMqZNzI" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tom Cruise en Misión Imposible</a>. Aunque todo lo previsto se tuerce y se pierde cuando comienzan la tercera copa y los comentarios amables e impersonales del inicio, evolucionan a conversaciones más íntimas y sinceras.</p>



<p>Es en esta situación donde Mariola se siente más cómoda, como si en su fuero interno estuviera deseosa de librarse durante unos instantes de su personalidad secundaria, la que le sirve de coraza frente al mundo, y mostrarse ante estos cuatro señores con su verdadero ser. Es por ello que desde el primer trago de la tercera copa, Mariola no hace más que preguntar, a los doctores sobre todo, ya que se muestran más receptivos sobre sus vidas personales mientras ella dispara preguntas, cual <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WGjmsMqZNzI" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tom Cruise soltando soflamas en Magnolia</a>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/Thomas_Hart_Benton_Poker_Night_from_A_Streetcar_Named_Desire-by-Sharon-Mollerus.jpg" alt="tragos Thomas_Hart_Benton,_Poker_Night_(from_A_Streetcar_Named_Desire) by Sharon Mollerus" class="wp-image-4936" width="484" height="358" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/Thomas_Hart_Benton_Poker_Night_from_A_Streetcar_Named_Desire-by-Sharon-Mollerus.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/Thomas_Hart_Benton_Poker_Night_from_A_Streetcar_Named_Desire-by-Sharon-Mollerus-300x222.jpg 300w" sizes="(max-width: 484px) 100vw, 484px" /></figure></div>



<p><em>¿Tenéis pareja? ¿Estáis casados? ¿Ah, sí? ¿Y tenéis hijos? ¿Qué música os gusta? ¿Vais al cine o sois más de series? ¿Os lleváis bien con la familia? ¿No? ¿Qué no soportas a tu suegra? ¿Y tú? ¿No aguantas a tu cuñado, eh?</em></p>



<p>Y así hubiese continuado hasta la eternidad si no fuera porque los gustos del doctor Garriga coinciden de manera sorprendente con los suyos. Mariola nota esas semejanzas y sin buscarlo conscientemente, terminan conversando ellos dos solos; el resto se centra de nuevo en la partida, el juego debe continuar. A la par que pierden dinero, el doctor Garriga y Mariola Piola, generan una confianza mutua que se ve reforzada por la posición en la mesa, uno al lado de la otra. Bernardo no para de ganar manos, cual <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WGjmsMqZNzI" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tom Cruise </a>de éxito en éxito en la década de los 90, hasta que Garriga suelta un grito levantándose de la silla de un salto, se mueve con nerviosismo y no puede controlar los aspavientos ridículos de sus brazos, cual <a href="https://www.youtube.com/watch?v=frI_BUkH5OY" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tom Cruise en el show de Oprah</a>.</p>



<p><em>¡Pero no me lo cuentes! Te estaba cogiendo cariño y ahora… ¡Ahora tengo que informar de que estas embarazada! ¡Te pueden echar del experimento y necesitas la pasta!</em></p>



<p>Mariola no tiene respuesta y solloza, los otros dos doctores recuperan la sobriedad ante el escándalo y clausuran la sala de juegos al instante. Por su parte Bernardo Loup, contento con las ganancias obtenidas, dirige sus pensamientos hacia un único punto.</p>



<p><em>¿Y estando embarazada se ha bebido todo ese whisky? Cómo se ponen algunos por unos tragos&#8230; Bueno, cada uno a lo suyo…</em></p>



<p>Ya en su cuarto se mete en la bañera, activa el hidromasaje y enciende la televisión que pidió para el baño. Entre toda la gama de películas a las que tiene acceso, busca su favorita, esa que nunca se cansa de ver, <a href="https://www.imdb.com/title/tt0092099/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Top Gun</a>. Suelta un suspiro y cierra los ojos durante los créditos, las cámaras le graban, el relax en su máxima expresión.</p>



<p><em>Ah… Tom Cruise… el mejor actor de la historia…</em></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>A la mañana siguiente la reunión entre los alfas del experimento, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/braxton-hicks-recuerdos-capitulo-10/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Braxton Hicks</a> y el <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/recuerdos-capitulo-1/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Director</a>, se resuelve rápido. Él le pregunta a ella.</p>



<p><em>¿Qué le parece?</em></p>



<p><em>No me importa que esté preñada, no creo que afecte a nuestros objetivos.</em></p>



<p>Ahora ella le pregunta a él.</p>



<p><em>Y tú, ¿qué opinas?</em></p>



<p>A lo que le Director responde con una vehemencia inusitada.</p>



<p><em>Creo que hay que sacarla de inmediato, su hijo tiene derecho a la vida…</em></p>



<p>Pareciera entreverse un ápice de empatía, correcta o no, en su actitud.</p>



<p><em>La sustituimos y que se busque la vida, no quiero llevar sobre mi conciencia la muerte de su vástago.</em></p>



<p>Ah, no, perdón, me he confundido empatía con egoísmo.</p>



<p>Quedan cuatro.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>La espera. Recuerdos (Capítulo 13)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Aug 2020 09:16:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las fechas pasan en la Nave Industrial y los ingenieros, con Braxton Hicks a la cabeza, siguen optimizando la Máquina. Aún no han comprobado todos los sistemas pues los errores, pequeños pero numerosos, se superponen y no tienen duda de que su suma puede ayudar a que una placa con fallas se chamusque. A pesar [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Las fechas pasan en la Nave Industrial y los ingenieros, con <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/braxton-hicks-recuerdos-capitulo-10/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Braxton Hicks</a> a la cabeza, siguen optimizando <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/ingenieros-y-doctores-recuerdos-capitulo-11/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la Máquina</a>. Aún no han comprobado todos los sistemas pues los errores, pequeños pero numerosos, se superponen y no tienen duda de que su suma puede ayudar a que una placa con fallas se chamusque. A pesar de que su trabajo es mucho y el descanso mínimo, no conlleva dificultad intrínseca, son ajustes y comprobaciones constantes, nada más.</p>



<p>Los doctores por su parte tienen que lidiar con personas, personas con miedos más complejos que los restos en una situación y un espacio extraños para ellos que se sale, más que sus traumáticos pasados si cabe, de cualquier normalidad. Con ellos han de lidiar los tres doctores, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/de-informes-y-contratos-recuerdos-capitulo-9/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Garriga, Lorenzo y Méndez</a>, mientras <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/el-presidente-ricardo-recuerdos-capitulo-12/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el Presidente, Ricardín</a>, ya les ha informado de que no volverá por la Nave hasta que se reinicie el experimento como tal, que será más eficiente si realiza acciones administrativas desde su despacho. Pepe, su cuñado, sabe que va a dormir varias noches fuera de casa pero ¿qué nos importa a nosotros? ¿qué hacemos <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/una-manana-tranquila-recuerdos-capitulo-8/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">con su infidelidad</a>? Pues lo mismo que el doctor Méndez, pasamos ahora y cuando sea necesario, lo utilizamos a nuestro favor.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/espera-clock.jpg" alt="espera clock" class="wp-image-4925" width="356" height="266" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/espera-clock.jpg 536w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/espera-clock-300x224.jpg 300w" sizes="(max-width: 356px) 100vw, 356px" /></figure></div>



<p>Las primeras horas en las jaulas de oro son iguales todos los días, los sujetos salen de ellas tras el margen de tiempo establecido ante el atronador despertador. Por el patio las miradas somnolientas se tornan incómodas cada vez que se cruzan con las de sus carceleros doctorados. Por fortuna para los experimentadores, esa incomodidad se transfiere al comedor y los desayunos son solitarios y silenciosos, nadie habla con nadie, nadie interactúa con nadie, ningún sujeto muestra interés alguno por cualquier otro ser de los que les rodea. Parecen satisfechos con los regalitos que han dejado en sus celdas. Cada vez que uno de los doctores trata de acercarse a alguno, ellos se despegan raudos de la conversación y se esconden de sus miedos frente a una de las múltiples pantallas que presiden sus habitaciones. Algunos aprovechan para ver maratones de series de televisión de pago, otros se masturban ante el acceso ilimitado a ese aspecto de la red, todos prueban <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Industria_de_los_videojuegos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">videojuegos en alguna plataforma</a> y sólo una decide leer, aprovechan durante horas el hidromasaje de su baño y el retrete japonés refresca sus bajos fondos. Eso sí, luego llega la hora de comer, de volver a compartir el espacio, y la incomodidad se hace vigente otra vez y el silencio y la soledad vuelven a mostrarse con crudeza, aunque los manjares a los que tienen acceso les permite soportar mejor la situación. Se repiten las evasivas a la hora de la siesta cuando los doctores tratan de acercarse de nuevo a los sujetos, terminando con todos ellos enclaustrados entre las maravillas informáticas de sus jaulas. Y cómo podréis imaginar, en la cena la escena se repite en un menor margen de tiempo, pues la excusa de irse a dormir es poderosa. Pero el tercer día <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/humor-y-tragedia-recuerdos-capitulo-7/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bernardo Loup</a>, cual Jesucristo ludópata, despierta.</p>



<p>En este, el tercer desayuno de la espera, todas las costumbres se mantienen hasta que una mala mano en el póker online, hace que Bernardo grite.</p>



<p><em>¡Malditos! Si pudiera veros no me clavaríais semejante faroles…</em></p>



<p>Luego silencio, un silencio tan repentino que hace necesaria comprobación visual y desde la sala de vigilancia el doctor Lorenzo, en su turno, informa.</p>



<p><em>Está pensando, nada más.</em></p>



<p>Pero a la hora de comer sí que hay algo más. Se sienta con cada uno de sus compañeros para ofrecerles la idea que a la mañana le asaltara.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/espera-pxfuel_opt.jpg" alt="espera pxfuel" class="wp-image-4927" width="438" height="258"/></figure></div>



<p><em>No sé tú, pero yo ya me he aburrido de estar encerrado sólo, como un autista, en la habitación, y se me ha ocurrido que sería divertido socializar un poco… parece que esto va para largo así que habrá que conocerse un poco, ¿no crees? Claro que sí… por eso estoy preparando una partida de póker amistoso para esta noche, yo me encargo de todo, tú sólo tienes que venir… la pasaremos bien ¿qué dices? ¿Tú también estas cansada de la espera?</em></p>



<p>Sólo con <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/los-elegidos-de-garriga-recuerdos-capitulo-4/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mariola Piola</a> el éxito es rotundo.</p>



<p>Yusuf se queda callado y mirando su plato con intensidad con un único anhelo, que quién se le ha sentado tan cerca y le ha hablado tanto, se marche y le deje en paz. Cómo eso no pasa, en un ataque de valentía nada común, se levanta, recoge los aparejos alimenticios y sin echarle un vistazo siquiera, se marcha a otra mesa dándole la espalda.</p>



<p><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/cunado-recuerdos-capitulo-5/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lorena </a>reacciona de una forma mucho más sencilla de entender.</p>



<p><em>No gracias, creo que el azar es un cabrón traicionero, no le veo la diversión. Además según mis cálculos, el experimento debería reanudarse en breves y no será necesario eso de socializar.</em></p>



<p>Y finalmente <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/yolanda-miedo-recuerdos-capitulo-6/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Yolanda Miedo</a> esta vez no lo da, su lado más afable surge para indicarle con amabilidad que rechaza su oferta y es ahí donde Bernardo dobla la apuesta insistiendo, lo que produce la transformación de Yolanda Miedo, ahora sí lo da. Y entre llantos grita, no tanto al señor Loup como al mundo entero.</p>



<p><em>¡¿Por qué no me dejas elegir?! ¡¿Por qué no aceptas mi decisión?! ¡Siempre es igual! ¡Siempre lo mismo! ¡Yo sé lo que quiero pero siempre llega alguien para decirme que me equivoco, qué sería mejor esto otro! ¡Siempre igual! ¡Siempre lo mismo!</em></p>



<p>Se levanta con el cabreo gobernando sus movimientos, la silla sale disparada sin querer aunque el plato contra la pared, sí que ha sido aposta. Yolanda se marcha con cajas destempladas farfullando por el camino hasta su habitación. El portazo lo escuchan hasta los ingenieros.</p>



<p><em>Sala de vigilancia, comprobación visual de Yolanda Miedo por favor.</em></p>



<p><em>Tranquilos, está llorando vestida bajo la ducha, sentada y agarrándose las rodillas… si va a más tengo preparado al equipo de seguridad.</em></p>



<p><em>Ok.</em></p>



<p>Esta es la preocupación de los doctores por sus sujetos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/Espera-i-am-waiting_opt.jpg" alt="Espera i-am-waiting_opt" class="wp-image-4926" width="372" height="245" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/Espera-i-am-waiting_opt.jpg 604w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/Espera-i-am-waiting_opt-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 372px) 100vw, 372px" /></figure></div>



<p>La comida termina con el ambiente enrarecido por la reacción de Yolanda, aunque para nada le quita las ganas a Bernardo que cambia de objetivos, tiene una mesa que llenar.</p>



<p><em>Buenas Carcelero A.</em></p>



<p>Le dice al doctor Méndez que intenta exponerle su nombre, no le deja.</p>



<p><em>No, no, no, no me lo digas, guárdatelo para esta noche cuando os paséis por mi habitación para jugar una partida amistosa de póker, necesito sociabilizar y por aquí parece difícil…</em></p>



<p>Le muestra una sonrisa cómplice, Pepe se la responde y decide que ante la cerrazón de los sujetos, esta es una oportunidad única para acercarse a ellos. La reacción de Yolanda es el ejemplo claro del nerviosismo que se respiraba en las últimas horas.</p>



<p><em>Muy bien Bernardo, esta noche a las nueve vendremos los tres y si te parece bien, prepara la timba en el comedor, tú dinos que necesitas, te lo traemos y lo pones cómo más te guste…</em></p>



<p>Como un niño chico Bernardo se trastabilla repasando su lista de “exigencias”.</p>



<p><em>Mesa de póker redonda con reposa fichas y reposa bebidas, fichas de póker por supuesto, de seis a diez barajas… no queremos que una carta se rasgue y quede marcada… mini bar con hielos y refrigerios varios, pizzas como para que las grasas conquisten nuestras arterias y… ¿sería mucho pedir un barman con experiencia en coctelería?</em></p>



<p>De nuevo deja escapar su sonrisa pícara, esta vez el doctor Méndez no le corresponde.</p>



<p><em>Tampoco te pases Bernardo…</em></p>



<p>Vuelven a reír.</p>



<p><em>Los secretarios te lo traerán todo.</em></p>



<p>La espera será soportable.</p>


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		<item>
		<title>El presidente Ricardo. Recuerdos (Capítulo 12)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Aug 2020 08:56:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mañana despierta con otra reunión entre el Director y Braxton Hicks, hoy el tema no es tan sencillo como el de la anterior, pues al fin y al cabo, provocar una muerte no es como si sólo se hubiera chamuscado un circuito mal configurado, lo que curiosamente fue la causa de la defunción de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>La mañana despierta con otra reunión entre el Director y Braxton Hicks, hoy el tema no es tan sencillo como el de la anterior, pues al fin y al cabo, provocar una muerte no es como si sólo se hubiera chamuscado un circuito mal configurado, lo que curiosamente fue la causa de la <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/ingenieros-y-doctores-recuerdos-capitulo-11/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">defunción de John Doe</a>. Aunque por lo visto, para ninguno de los dos fue tan urgente como para organizar una con premura el mismo día en que ocurrió, no, han esperado con tranquilidad hasta el día siguiente. Los protocolos estaban prestablecidos, se han supervisado y se han seguido a rajatabla, se ha cumplimentado toda la documentación necesaria y John Doe descansa, si tras su traumática muerte así se pueda decir, en la fosa común del cementerio municipal. Este es el valor de los sujetos del experimento.</p>



<p><em>Buenos días.</em></p>



<p><em>Buenos días.</em></p>



<p>Hoy es la doctora Braxton Hicks quién llega, la reunión se celebra en la Sede Central, en el despacho del Director, quien sin más preámbulos habla.</p>



<p><em>No se puede repetir lo que ocurrió ayer, no puede ser que después de tanta inversión, el primer día perdamos al primer sujeto, y no sólo por todos los problemas administrativos que genera, ni por el frenazo que nos ocasiona… doctora… no es fácil encontrar nuevos individuos que cumplan con las características exigidas para ser sujetos del experimento…</em></p>



<p><em>Estoy de acuerdo aunque…</em></p>



<p><em>Sí, sí, nos queda la posibilidad de reponerlo con alguno de los suplentes pero por ahora no parece lo adecuado…</em></p>



<p><em>A pesar de ser cierto…</em></p>



<p><em>Perdona por cortarte, tengo que realizarte primero unas preguntas antes de avanzar, en un rato vendrá el presidente y he de informarle…</em></p>



<p>Los dos ríen a carcajadas y con sinceridad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/president-5039762_640_opt.png" alt="presidente 1" class="wp-image-4919" width="275" height="249" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/president-5039762_640_opt.png 442w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/president-5039762_640_opt-300x271.png 300w" sizes="(max-width: 275px) 100vw, 275px" /></figure></div>



<p><em>En realidad es para los inversores, se han preocupado. Tampoco es menos cierto que tengo que darle los datos, la jerarquía es la jerarquía.</em></p>



<p><em>Pues termina rápido, los dos tenemos cosas que hacer.</em></p>



<p><em>¿Qué ocurrió ayer? Sea exacta.</em></p>



<p><em>Muy simple, una de las placas era defectuosa lo que produjo que se quemasen los controles de los visores, el sistema de apagado de urgencia y alguna otra función que no importa para el caso.</em></p>



<p><em>¿Ya está arreglado?</em></p>



<p><em>Eso creemos aunque hasta que no hagamos las pruebas generales no se puede asegurar nada…</em></p>



<p><em>¿Existe algún responsable directo del fallo?</em></p>



<p><em>Bien, esta cuestión es más interesante. Sí que un par de mis chicos eran los responsables de la sección, pero no considero que sea su culpa a pesar de que no niego sus faltas y por ello pagarán con varios días de sueldo.</em></p>



<p><em>¿Ningún tipo de suspensión?</em></p>



<p><em>No, necesito de todo el personal y no hay tiempo para formar a nuevos ingenieros, pero aquí lo importante es que la placa era defectuosa y tras revisar el resto, hemos encontrado tres más que ya hemos sustituido, así que confío en que abras las diligencias necesarias contra el proveedor…</em></p>



<p><em>Se lo comentaré más tarde, pues como ya sabes, quién nos provee de esos artilugios es también uno de los inversores principales… pero bueno, veo que se han tomado las medidas imprescindibles. Pasemos de punto.</em></p>



<p><em>Ya era hora, a ver, hemos retrasado el calendario de sesiones en la Máquina hasta realizar las tres pruebas generales y asegurar fehacientemente, que ninguna pieza sufre un desgaste tan exagerado como estas placas deficientes…</em></p>



<p><em>Muy bien, entonces ya podemos dar por concluida la reunión, informaré al jefe…</em></p>



<p>Los dos vuelven a sonreír</p>



<p><em>Y él se encargará de organizar a los psicólogos para tratar al resto de sujetos ante los retrasos y a la tarde, en la videoconferencia, les contaré a los inversores lo que has explicado. </em></p>



<p>A la doctora Braxton Hicks se le tuerce le morro y el Director remata.</p>



<p><em>No ponga mala cara, ya sabes que este es el protocolo y que si el fallo se hubiese dado en mi sección, deberías ser tú la que diese parte a los inversores…</em></p>



<p><em>Lo sé y aun así, no deja de disgustarme.</em></p>



<p><em>Te entiendo, pero tienes que pasar página.</em></p>



<p><em>Ya.</em></p>



<p>En ese momento <a href="http://capítulo 2" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Pedro, el secretario del Director</a>, le avisa por teléfono de que el <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/cunado-recuerdos-capitulo-5/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“cuñado del doctor Méndez”</a> ha llegado. La despedida de Braxton Hicks es concisa y rápida, al igual que su saludo a Ricardo, su supuesto superior, quién no la conoce más que de verla en el palco acristalado de la Sala de Borrado. Entonces Pedro le permite el paso al despacho y a pesar de ser “el que manda”, se siente en el lado de las visitas de la mesa y espera cuál subordinado, a que quién en verdad gobierna el experimento, tome la iniciativa y disponga las órdenes a seguir. No tarda.</p>



<p><em>Bueno señor Presidente, ayer sufrimos la baja del Sujeto A.</em></p>



<p><em>¿John Doe ha dejado el experimento?</em></p>



<p><em>Digámoslo así, el Sujeto A ha fallecido durante el transcurso del experimento.</em></p>



<p>El Presidente se queda sin palabras hasta que el silencio que mantiene el Director le obliga a decir algo.</p>



<p><em>Entonces… ¿qué ocurrirá con la subvención que recibimos por John Doe?</em></p>



<p><em>Veo que está al quite señor Presidente, no se preocupe…</em></p>



<p>Cada vez que escucha referirse a su persona de esta forma, su ego crece un poco más. El Director continúa.</p>



<p><em>Ya está hecho todo el papeleo y por fortuna, la subvención seguirá vigente.</em></p>



<p>La duda asalta a Ricardo.</p>



<p><em>No se inquiete señor Presidente, ya sabe, hay formas de realizar la burocracia estatal más beneficiosas que otras.</em></p>



<p>Esta respuesta le calma porque primero, le evita quebraderos de cabeza y porque ha vuelto ha repetido su nuevo cargo, lo que parece haberse convertido en su nueva droga. Ricardo el Presidente se digna a contestar.</p>



<p><em>¿Algo más?</em></p>



<p><em>Sí señor Presidente, por las complicaciones de la Máquina vamos a retrasar, por hasta una semana si todo va mal, la utilización de los sujetos en la Sala de Borrado. Hay que realizar comprobaciones exhaustivas para que no vuelva a ocurrir…</em></p>



<p><em>Claro, claro…</em></p>



<p><em>Por ello debería organizar a su grupo de doctores para cuiden y observen a los sujetos durante el retraso, que supervisen sus actitudes frente a esta situación.</em></p>



<p><em>¿La muerte de su compañero?</em></p>



<p><em>No, no, no, no… el retraso de su participación en el experimento, señor Presidente, ellos no deben conocer los hechos acaecidos con el Sujeto A.</em></p>



<p><em>Claro, claro…</em></p>



<p>Ricardo sólo escucha “señor Presidente” y el Director decide terminar la reunión.</p>



<p><em>Pues si lo tiene claro señor Presidente, le recomiendo ir a la Nave Industrial y hablar con sus subalternos.</em></p>



<p><em>Me place, gracias por la información y su buena labor. Buenos días y adiós.</em></p>



<p>Y Ricardo el Presidente sale del despacho con la tranquilidad de la inconsciencia y el ego por las nubes.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/640px-Salon_presidente_baca_carbo_opt.jpg" alt="salon presidente" class="wp-image-4918" width="353" height="235" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/640px-Salon_presidente_baca_carbo_opt.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/08/640px-Salon_presidente_baca_carbo_opt-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 353px) 100vw, 353px" /></figure></div>



<p>Llega a la Nave, sigue flotando ante la magnificencia de su persona y con un halo de superioridad saluda a cuantos se encuentra, con suficiencia y conciencia de su cargo real, hasta llegar a la sala de trabajo de sus doctores. Mientras entra, lista a los tres para avisar de su llegada, convocándoles a su vez a las órdenes del día.</p>



<p><em>Doctor Garriga, doctor Lorenzo, doctor Méndez, atentos, tengo novedades.</em></p>



<p>El ímpetu con el que ha cruzado la puerta y el tono imperativo en su voz, les mantiene callados y a la expectativa.</p>



<p><em>John Doe… perdón, el Sujeto A, ha dejado el experimento, lo siento por su posible bonificación doctor. Este error de ingeniería hará que el resto de sujetos tengan que esperar, en el peor de los casos una semana, para su participación en el experimento y ahí entran ustedes, deberán mantenerles tranquilos durante la espera y supervisarles contantemente… eso es todo, ya tienen labor…</em></p>



<p>El doctor Méndez se atreva a preguntar.</p>



<p><em>¿Y tú qué harás?</em></p>



<p><em>Yo revisaré a los suplentes para elegir a los más aptos y tenerlos preparado por si acaso se produjeran más bajas… tenemos que estar preparados.</em></p>



<p>Ante esta versión endiosada de su cuñado el doctor Méndez no se atreve a responder, sus pensamientos le dirigen a un único punto, piensa.</p>



<p><em>¿La señora Pérez no estaba entre los suplentes, no?</em></p>



<p>Y su mente le ofrece un recuerdo de la <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/una-manana-tranquila-recuerdos-capitulo-8/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">última cena familiar que compartió con Ricardo</a> bañado en ron con un filtro etílico envolviéndolo todo.</p>



<p><em>Lo siento mucho Pepe, he tenido que meter a Josefa Pérez entre los suplentes del experimento, desde Dirección me han exigido una lista más amplia que la que entregamos de primeras…</em></p>



<p>Y de vuelta a la realidad, el doctor Méndez empieza a negar con la cabeza al recorrer el pasillo que le lleva al patio para el desayuno, como si fuera otro paciente más de su antigua consulta. No tiene tiempo para recapacitar, los despertadores de los cinco sujetos restantes suenan, es hora de trabajar.</p>


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		<title>Ingenieros y doctores. Recuerdos (Capítulo 11)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2020 11:47:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
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		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primera hora del primer martes del experimento, la primera reunión en la Nave Industrial comienza con tan sólo dos participantes, las piezas básicas de este rompecabezas: el Director y la doctora Braxton Hicks; quienes tras las pertinentes salutaciones, discuten el punto importante del día. De acuerdo Director, ¿quién cree que debería ser el primer sujeto [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Primera hora del primer martes del experimento, la primera reunión en la Nave Industrial comienza con tan sólo dos participantes, las piezas básicas de este rompecabezas: el Director y la <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/braxton-hicks-recuerdos-capitulo-10/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">doctora Braxton Hicks</a>; quienes tras las pertinentes salutaciones, discuten el punto importante del día.</p>



<p><em>De acuerdo Director, ¿quién cree que debería ser el primer sujeto de la Máquina?</em></p>



<p><em>Creo que está meridianamente claro para los dos, aquel con el que no tenemos obligación alguna: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sin_nombre" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">John Doe</a>.</em></p>



<p><em>Me alegra comprobar que compartimos la misma visión sobre la experimentación y el experimento en sí mismo. Sin duda es la mejor opción, ni tan siquiera los padrones le echarán de menos y si surge cualquier complicación, cosa casi imposible, porque como científica sé que imposible no hay nada, podremos solventarla para los sujetos más aptos.</em></p>



<p><em>No se puede estar más acertada.</em></p>



<p>Los dos aceptan con la mirada que la reunión finaliza y cada uno se marcha a dirigir a su equipo, ingenieros y doctores.</p>



<p>Si os soy sincero tengo una preferencia entre ellos, ingenieros y doctores, porque por muy imprescindibles sean las máquinas, prefiero escribir sobre personas. Así pasaré de puntillas, muy rápido, por los primeros para centrarme en los segundos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/2099128.png" alt="" class="wp-image-4903" width="257" height="228" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/2099128.png 1024w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/2099128-300x266.png 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/2099128-768x681.png 768w" sizes="(max-width: 257px) 100vw, 257px" /></figure></div>



<p>Los ingenieros aprietan botones, conectan cables, sueldan placas, resuelven complicados cálculos y realizan comprobaciones mecánicas. Por su parte los doctores, reciben una charla con las instrucciones para el día. El Director mientras volvía&nbsp; a Sede Central, la Nave es territorio de Braxton Hicks, le comunica a Ricardo la anterior resolución y se despide. ¿El responsable para todo lo demás? El cuñado del doctor Méndez.</p>



<p><em>Acérquense doctores, gracias… hoy comienza de verdad la segunda fase del experimento, el primer sujeto de pruebas será John Doe, así que vuestra labor más importante será acompañar al resto de sujetos por las zonas comunes y ayudarles a normalizar su estancia y a convivir con la espera. Imagino que ya habréis revisado los planos que les entregaron y que no he de explicarles cómo hacer agradable la vida de un desconocido… que es lo que son a pesar de que conozcan sus vidas al dedillo. Confío en su profesionalidad.</em></p>



<p>Esta reflexión no parece agradar a Pepe, pero a quién le importa, desde luego a su cuñado no, que prosigue.</p>



<p><em>Por mi parte… yo llevaré a John Doe a la zona de laboratorios y por si acaso la curiosidad científica no es suficiente estímulo para ustedes, recuerden que el sistema de incentivos y bonificaciones continúa vigente y lo que es mejor, con mayores emolumentos.</em></p>



<p>Los <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/los-elegidos-de-garriga-recuerdos-capitulo-4/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">doctores Garriga</a> y <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/yolanda-miedo-recuerdos-capitulo-6/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">Lorenzo </a>sonríen y la charla termina y cada uno marcha a sus labores. Los tres subalternos esperan en el patio a que los sujetos salgan de sus habitaciones para desayunar, pues al comedor sólo se llega cruzándolo y cuando estos hacen su aparición, en vez de una comitiva de bienvenida, los doctores y el espacio se asemejan a una cárcel. Durante todo el día el ambiente penitenciario se apodera de las situaciones, aunque por las ostentosas habitaciones pareciera una cárcel de lujo, es cárcel al fin y al cabo.</p>



<p>El cuñado del doctor Méndez llega a la celda (<em>perdón, habitación, habitación…</em>) de John Doe y no espera, como han esperado al resto, a que se despierte y desde la distancia, en el pasillo, activa el despertador que colocaron en cada habitáculo. Se escucha a John Doe blasfemar a través de la pared, no importa; por el intercomunicador le indica que se vista con el mono blanco de tejido recio parecido al vaquero que le han dejado sobre la silla. El sujeto, que por su prioridad ha perdido de nuevo su nombre y que de ahora en adelante será <strong>Sujeto A</strong>, se queja de que entren mientras duerme aunque no deja de vestirse como le han indicado. En el momento justo en que la prenda cubre todas sus intimidades, Ricardo y dos de seguridad entran en sus aposentos. ¿Casualidad o les están observando constantemente? <strong>Sujeto A</strong> no tiene ninguna duda.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/Poster_-_Meet_John_Doe_08_opt.jpg" alt="ingenieros y doctores Meet_John_Doe" class="wp-image-4905" width="390" height="305" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/Poster_-_Meet_John_Doe_08_opt.jpg 511w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/Poster_-_Meet_John_Doe_08_opt-300x235.jpg 300w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /></figure></div>



<p><em>Por favor, acompáñeme.</em></p>



<p>Le tiende la mano hacia la puerta por la que ha entrado y contraria a la que da al patio, los compañeros del cuñado tan sólo hace más evidente la falsa amabilidad. El <strong>Sujeto A</strong> avanza por donde exigen, amablemente eso sí, mientras Ricardo comenta.</p>



<p><em>¿Sabe que es usted quién inaugurará este gran avance científico?</em></p>



<p>O se excusa.</p>



<p><em>Siento que no haya podido desayunar, pero es imprescindible realizar esta parte en ayunas, tranquilo que el buffet le estará esperando luego…</em></p>



<p>Y cuando el <strong>Sujeto A</strong> está seguro de que a su interlocutor ya sólo le queda comentarle la apariencia de sus deposiciones matutinas, arriban a la Sala de Borrado. Nombre por el cual la conocemos nosotros y los participantes del experimento, no así el <strong>Sujeto A</strong> qué se encuentra ante una puerta doble mecánica con una luz roja encendida al lado del número 32. Las puertas se abren y la luz se apaga y la Sala de Borrado se presenta en toda su magnificencia. Un sillón futurista preside en el centro exacto de la Sala, está sujeto por un hidráulico desde la parte inferior; por las paredes cuadros eléctricos y ordenadores ocupan toda su superficie y varios ingenieros siguen moviéndose como hormigas entre pantallas y botones de inicio. El único hueco de la pared que continúa libre destaca por ser un cristal, limpio y brillante, que presenta a Braxton Hicks como una mezcla de semidiosa y súper-villana. Su bata es muy reconocible tras el cristal pero su cara se oculta al contraluz, sus blancos dientes acompañan a la bata en color y presencia al comerse las uñas con nerviosísimo.</p>



<p>El <strong>Sujeto A</strong> no se fija en nada de eso, no puede, lo que le rodea está tan lejos de lo que había llegado a imaginar que su presencia en el lugar le parece parte de un sueño. A pesar o por ello continúa&nbsp; siguiendo las afables órdenes de Ricardo, quien le dirige a la silla, que se descubre robotizada pues al ponerse el <strong>Sujeto A</strong> en ella, esta le amarra las muñecas, los tobillos y el cuello; algo que el <strong>Sujeto A</strong> acepta ya que había sido informado por el cordial cuñado del doctor Méndez. Con todo preparado la voz de Braxton Hicks resuena por megafonía.</p>



<p><em>Gracias, ya puede volver al resto de sus obligaciones doctor. Le avisarán cuando se requiera su presencia de nuevo.</em></p>



<p>Ricardo lo acepta por lo que es, una orden, y vuelve a su despacho, tiene papeleo, eso seguro, aunque en vez de empezar con él, decide escribir el primer borrador de un discurso para el Nobel. Porque puede que hayáis olvidado que <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/de-informes-y-contratos-recuerdos-capitulo-9/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">es el responsable último de este experimento</a>, está firmado, pero él no lo olvida y está feliz y contento con ello, aunque creo que dentro de poco dejará de estarlo</p>



<p>Nuestra mirada se dirige ahora a la Sala de Borrado, perdón, la puerta 32. Allí, el <strong>Sujeto A</strong> sigue en la silla de experimentación, le han puesto un casco sintético que le cubre la cabeza, salvo la boca, y que tiene pegado en la cabeza mediante unas extrañas ventosas. Está asustado y fascinado y expectante y ansioso pero nadie le pregunta, ni le mira, ni tan siquiera parecen percatarse de su existencia. Gajes de convertirse en <strong>Sujeto A</strong>.</p>



<p>Braxton Hicks pregunta a cada sector si está preparado y ante las confirmaciones, anuncia el comienzo del experimento (<em>creo que ya habéis vivido cuatro comienzos, este es el auténtico</em>).</p>



<p><em>Compañeros, hagamos historia, revolucionemos la ciencia y pongamos en marcha la Máquina. Activad el primer sector, bien… segundo sector, ok… y tercero… perfecto.</em></p>



<p>El <strong>Sujeto A</strong> tiene los ojos inmersos en luz y ya no escucha lo que le rodea, todo es blanco y luminoso, no aprecia ningún foco del que provenga la luz, pero no le incómoda, es agradable. De repente escucha un resorte y un click y de entre la luz surgen dos pequeños puntos negros, se acercan lentos, lentos pero constantes, con tanta constancia que ahora los siente con los párpados, son dos tubos de plástico que no paran. El <strong>Sujeto A</strong> comienza a sentir dolor, un dolor desesperante que no termina hasta que deja de sentir por completo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/images.png" alt="ingenieros y doctores 1" class="wp-image-4904" width="257" height="214"/></figure></div>



<p>Las luces rojas de error y sus sirenas correspondientes se apoderan de la Sala de Borrado, los ingenieros se aceleran entre sectores gritándose indicaciones de unos a otros, Braxton Hicks aporrea un botón de apagado de emergencia al que claramente le falta energía y ¿el <strong>Sujeto A</strong>? El <strong>Sujeto A</strong> yace muerto sobre la silla de experimentación, soportado por los amarres de sus extremidades y con el casco todavía puesto. De este chorrea sangre que le tiñe el mono blanco de tejido recio semejante al vaquero, de carmesí. Cuando logran resetear la Máquina y, por ende, quitarle el casco, se aprecia la causa de la defunción: dos pequeñísimas lentes acopladas a tubos de plástico retráctiles, le han explotado los ojos y se han introducido en su cerebro. Nadie llora, nadie refleja sentimiento alguno salvo los signos de la frustración ante el fracaso manifiesto de la primera prueba. La rabia por sus fracasos contrasta con el cuerpo inerte y tranquilo del <strong>Sujeto A</strong>, antiguamente conocido como John Doe y más antiguamente conocido por otro nombre que ni él mismo recordaba. Se ha ido, ha desaparecido literalmente en un abrir y cerrar de ojos. Llaman al servicio de limpieza que componen, mira tú qué casualidad, tres tipos enormes con cara de pocos amigos, que sin hacer preguntas, recogen el cadáver y limpian la habitación después de que Braxton Hicks les exija a sus hormigas ingenieras que arreglen estos errores tan estúpidos, y amenace con no poder volver a sus casa hasta que todo funcione mejor que perfecto.</p>



<p>Ingenieros y doctores, torturadores y carceleros.</p>



<p>¿Sujetos? Ya sólo quedan cinco.</p>


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		<title>Braxton Hicks. Recuerdos (Capítulo 10)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Jul 2020 10:02:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Correos electrónicos, llamadas de teléfono, vídeo conferencias, burofaxes y burocracias varias copan las oficinas de Sede Central. Los secretarios y secretarias están de trabajo hasta las cejas, los doctores de vacaciones, tres días nada más, y los candidatos preparando su partida hacia la nave industrial donde se realizará el experimento y donde los científicos más [&#8230;]</p>
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<p>Correos electrónicos, llamadas de teléfono, vídeo conferencias, burofaxes y burocracias varias copan las oficinas de Sede Central. Los secretarios y secretarias están de trabajo hasta las cejas, los doctores de vacaciones, tres días nada más, y los candidatos preparando su partida hacia la nave industrial donde se realizará el experimento y donde los científicos más puros ponen a punto la maquinaria, literal y figuradamente, necesaria para la investigación.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/braxton-hicks-ingeniería.jpg" alt="braxton hicks ingeniería" class="wp-image-4896" width="374" height="249" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/braxton-hicks-ingeniería.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/braxton-hicks-ingeniería-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 374px) 100vw, 374px" /></figure></div>



<p>La nave hierve ante los últimos preparativos, los científicos puros realizan comprobaciones de última hora; quítame de ahí ese chip quemado, cambia la dirección de ese pulso, necesitamos más memoria acá, desinfectadme esos aseos y hacedme esas camas. El espacio ha de quedar perfecto y los instrumentos, estabilizados por completo, en tres días los errores no serán permitidos.</p>



<p>La <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/una-manana-tranquila-recuerdos-capitulo-8/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">cena de Pepe y Ricardo</a> sale a la perfección, nadie tiene que confesar ni justificar nada, todos ríen, unos por la compañía, otros por el vino y un par por los nervios ante lo que está por venir. Pero el futuro, que está a tan sólo 3 o 4 días, todavía queda muy lejos, sorprendentemente lejos para tan poco tiempo, aunque cuando el ansia aprieta, los minutos duran más segundos y las horas parecen días y los días… bueno, ya entendéis.</p>



<p>En este punto de la historia y por difícil que pueda parecer, todavía quedan presentaciones que realizar. Si bien los doctores tienen todos una importancia constante, tampoco les falta a los ingenieros de todas razas (<em>electrónicos, informáticos…</em>), a pesar de que sólo uno de ellos tiene capacidad decisoria, la prestigiosa doctora en Matemáticas e Ingeniería Robótica, Braxton Hicks. Ella, desde la sala de control, observa como el resto de ingenieros siguen sus órdenes cual hormigas reaccionando ante su reina, es también la única con contacto directo con el Director, la única a la que toda esta retahíla de graduados, reconocidos o no, respetan y la única en la nave que conoce el objetivo final del experimento. El resto son ingenieros pero podrían ser mecánicos o filósofos, pues para seguir órdenes al pie de la letra no se necesitan títulos especiales, como bien demostraron los nazis o más recientemente y con menos sadismo, los supuestos responsables de supuestas cajas B.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p class="has-text-align-center"><a href="https://www.elmundotoday.com/2017/10/10-personas-que-podrian-esconderse-tras-el-nombre-m-rajoy-que-aparece-en-los-papeles-de-barcenas/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">M.</a></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>Los días avanzan, los preparativos terminan y el lunes, los doctores son los primeros en llegar. Se reparten todos los escritorios salvo el principal, el cual está reservado para Ricardo y nadie más. Braxton Hicks no ha tenido que venir porque no ha salido de la nave en varias semanas,&nbsp; sus <em>“súbditos”</em> llegan en pequeños grupos, escalonados, y sin molestarla ni presentarse a los doctores, en teoría no habría de ser necesario, marchan a sus puestos de forma mecánica. El Director y su secretario Pedro continúan en Sede Central, que ahora parece un fantasma de lo que fue pues el resto del secretariado han sido llamados a la nave industrial para ser los recepcionistas de los sujetos del experimento. Los cuales al llegar, a la hora que quieran ya que sólo tienen la obligación de arribar hoy, son llevados a sus habitaciones como jeques a sus pisos privados en un hotel de lujo cualquiera. Sus habitaciones son, muy probablemente, mucho más opulentas que sus respectivos hogares. En cada una hay una televisión y un ordenador de última generación y alta gama, baño privado con todas las comodidades, bidé incluido, y cama de uno ochenta con tantos cojines como para ahogarse bajo ellos y además, para terminar esta gran acogida, los nuevos recepcionistas, antiguos secretarios, les ofrecen a cada uno que pidan cualquiera otra cosa que puedan querer o necesitar.</p>



<p>Les aseguran.</p>



<p><em>Si es legal, de precio razonable y no abulta demasiado, te lo conseguiré…</em></p>



<p>Y tras las peticiones y sus consecuentes consecuciones, desde mini-neveras hasta libros que siempre habían deseado leer, el primer día del experimento termina.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/braxton-hicks.jpg" alt="braxton hicks" class="wp-image-4897" width="414" height="271" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/braxton-hicks.jpg 608w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/braxton-hicks-300x197.jpg 300w" sizes="(max-width: 414px) 100vw, 414px" /></figure></div>



<p>Aunque experimentar, lo que se dice experimentar, hoy no se ha experimentado nada, tan sólo hemos reunido a los factores que harán de esta ecuación una historia que valga la pena.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>De informes y contratos. Recuerdos (Capítulo 9)</title>
		<link>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/de-informes-y-contratos-recuerdos-capitulo-9/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jul 2020 09:32:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Son casi las doce y el doctor Méndez y cuñado, o Pepe y Ricardín, como prefiráis, llegan a la Sede Central con el buen humor del primero y la incomodidad del segundo. Uno ha conseguido lo que quería, al otro le han chantajeado y aun así, ninguno desea que se le aprecien esos sentimientos cuando [&#8230;]</p>
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<p>Son casi las doce y el doctor Méndez y cuñado, o <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/una-manana-tranquila-recuerdos-capitulo-8/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">Pepe y Ricardín</a>, como prefiráis, llegan a la Sede Central con el buen humor del primero y la incomodidad del segundo. Uno ha conseguido lo que quería, al otro le han chantajeado y aun así, ninguno desea que se le aprecien esos sentimientos cuando entren al edificio. Salen del coche a velocidades muy distintas, marcando así sus estados de ánimo y en la entrada se reúnen con los otros dos psicólogos que conforman junto con Pepe y Ricardo, el grupo que supervisará el experimento y mantendrá el seguimiento de los candidatos.</p>



<p>El doctor Garriga, el doctor Lorenzo, el doctor Méndez y su cuñado entran al edificio como si fuesen actores principales del atraco perfecto, pero la realidad se hace presente cuando llegan hasta recepción donde les indican que mejor, vayan a tomar un <a href="https://dle.rae.es/refrigerio" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">refrigerio </a>(¿<em>estamos en el siglo XX?</em>) a la cafetería, pues todavía no estaba preparada la sala de reuniones. Comentan la situación los psicólogos, mostrando ansiedad e inapetencia, o lo contrario.</p>



<p><em>¿Qué va a ser?</em></p>



<p><em>¿Hemos llegado a tiempo para los desayunos continentales?</em></p>



<p><em>Sí.</em></p>



<p><em>Pues pónganos cuatro.</em></p>



<p><em>¿Cafés?</em></p>



<p><em>Dobles para todos y negros como el carbón.</em></p>



<p>Muchas veces el tiempo pasa despacio en el presente, pero os puedo asegurar por experiencia que cuando lo rebobinamos y retorcemos al contar una historia, es tan rápido como escribir un punto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/informe-audit-4576720_640.jpg" alt="" class="wp-image-4889" width="417" height="268" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/informe-audit-4576720_640.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/informe-audit-4576720_640-300x193.jpg 300w" sizes="(max-width: 417px) 100vw, 417px" /></figure></div>



<p>Son las ocho de la mañana y el doctor Mancebo ya va por su tercer café, está excitado, tras la reunión de hoy comenzará lo bueno y tiene que estar preparado. Lee los informes de los candidatos en su despacho, parece estar solo en el edificio aunque esto es debido a un extraño sentimiento de clase que le incapacita para apreciar a los de seguridad, a los de limpieza, a los de cafetería e incluso, a los de secretaría como compañeros trabajadores; al ver ahora la realidad desde su perspectiva no podemos negar su percepción, por lo tanto ahora, tanto para nosotros como para él, es cierto, está sólo en el edificio. Los minutos y los informes de candidatos pasan, los cafés acompañan a los elegidos (<em>¡Qué gran idea la máquina de expresos en el despacho!</em>): <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/los-elegidos-de-garriga-recuerdos-capitulo-4/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">Yusuf Ndongo, Mariola Piola</a>, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/cunado-recuerdos-capitulo-5/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">Lorena Puerta</a>, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/yolanda-miedo-recuerdos-capitulo-6/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">YolanDa Miedo</a>, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/humor-y-tragedia-recuerdos-capitulo-7/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">Bernardo Loup</a> y ahora, con <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/cunado-recuerdos-capitulo-5/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">John Doe</a> entre manos y dudas sobre su selección en la mente, recibe un aviso de Pedro, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/recuerdos-capitulo-1/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">el secretario del Director</a>.</p>



<p><em>Buenos días doctor, el señor Director reclama su presencia inmediata. Es urgente.</em></p>



<p><em>Voy.</em></p>



<p>Recoge los papeles sin orden, se aprecian las esquinas de cada folio aguantado con su axila, el móvil al bolsillo, la taza de café bien agarrada, las gafas de cerca colgando del cuello por el cordón y la chaqueta sostenida de un único brazo. Corre por el pasillo con el traqueteo de los asnos, no ve a Pedro detrás de su ordenador, no le saluda, no suele hacerlo, golpea con el pie, con lo único que puede, las recias puertas del despacho del Director y pide permiso para entrar. Se lo da y con una habilidad inesperada utiliza sus codos y antebrazos para girar el pomo y abrir.</p>



<p><em>Buenos días doctor Mancebo.</em></p>



<p>Ni en su figura ni en su gesto se aprecia el cariz de la urgencia del reclamo.</p>



<p><em>Buenos días señor Director…</em></p>



<p>Duda en tomar la iniciativa de la conversación, el café decide por él.</p>



<p><em>… perdone mi ímpetu pero ¿qué ocurre?&#8230; me llama con urgencia un cuarto de hora antes de la reunión que dará el pistoletazo de salida al experimento y…</em></p>



<p><em>Tranquilo Mancebo, todo continua en los plazos estipulados aunque sí que han cambiado un par de cosas de las que tenemos que hacernos cargo ahora mismo a costa de retrasar la reunión…</em></p>



<p><em>Me tranquiliza… perdone mi pesimismo.</em></p>



<p><em>No hay problema. A ver, déjame que te ponga en antecedentes. Desde hace unos días han ido apareciendo diversas informaciones sobre nuestro experimento, esporádicas, en medios marginales, pero suficientes para preocupar a nuestros benefactores. Informaciones que el equipo de marketing no había previsto tras la campaña publicitaria… no es nuestro problema, de esto se encargaron nuestros patrocinadores, los inversores principales… aquellos que no pueden ser nombrados, como bromeabas ayer… </em></p>



<p>El doctor Mancebo sonríe para que su interlocutor avance en su relato.</p>



<p><em>Pues ellos quieren cambiar la situación administrativa de la fundación creada en primera instancia, demasiada relacionada con sus organizaciones empresariales, por una especie de laboratorio independiente del que comprar las participaciones en una ampliación de capital como inversión de… bueno, ya sabes, papeleo. A nosotros sólo nos afecta de una manera, hemos de firmar un par de nuevos contratos. Yo ya he firmado el mío, aquí tienes el tuyo, léelo y cuando te parezca bien, me lo entregas firmado… disculpa las prisas, es que acaban de mandármelos…</em></p>



<p>El doctor Mancebo lee las cláusulas y recapacita en silencio unos instantes para romperlo con una reflexión en un tono en su voz más agudo de lo habitual.</p>



<p><em>Entonces, por lo que acabo de leer y bien resumido, yo pasaría a ser el presidente responsable frente a las autoridades, además de la cara visible del proyecto, y usted el director gerente del laboratorio que, de facto, tomaría las decisiones.</em></p>



<p>Se queda en silencio con su mirada dirigida al director, aunque él mira más allá, detrás, a la pared.</p>



<p><em>No creo que ahí ponga eso.</em></p>



<p><em>¡No!</em></p>



<p>Calma.</p>



<p><em>No, aquí no lo pone así.</em></p>



<p>Silencio.</p>



<p><em>Este también era mi sueño, creía en él.</em></p>



<p>Silencio incómodo.</p>



<p><em>Pero no voy a ser el chivo expiatorio de ninguna corporación, ni voy a tomar tantos riesgos por vosotros… no por ellos… por vosotros…</em></p>



<p>Silencio todavía más incómodo.</p>



<p><em>Así que puede devolverles su contrato así como se lo doy, en cachitos.</em></p>



<p>Rasga los folios varias veces, los tira a la cara del Director, se quedan a medio camino cayendo en un leve balanceo sobre la mesa; se gira tal como vino y se va tras un intento fallido de dar un portazo con el pie, agarrando la puerta con el empeine. El propio silencio está incómodo.</p>



<p>El aún Director suspira y piensa.</p>



<p><em>Primera opción fallida, vamos a por la segunda. </em></p>



<p>Del cajón de su izquierda coge otro contrato.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/informe-piqsels_opt.jpg" alt="" class="wp-image-4890" width="403" height="268" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/informe-piqsels_opt.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2020/07/informe-piqsels_opt-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 403px) 100vw, 403px" /></figure></div>



<p>Los cuatro doctores están satisfechos con el desayuno continental, alguno se ha puesto el cinturón más holgado, recostados en sus respectivos respaldos reciben la visita inesperada de Pedro, quien se acerca a Ricardo, el cuñado del doctor Méndez, y le pide que le acompañe. Diez minutos más tarde regresa sonriente con sus compañeros.</p>



<p><em>Venid conmigo, os llevo a la sala de reuniones…</em></p>



<p>Quiere añadir algo más, está cohibido, debería esperar tan sólo cinco minutos pero su felicidad le excede. A la espera del ascensor se pone al lado de Pepe y con la alegría haciendo de su voz un susurro cantarín, le confiesa al oído.</p>



<p><em>¡Cuñadín! ¡Qué me han ascendido! Ahora soy presidente…</em></p>


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