Soledad entre lápidas


Se levantó, miró a un lado, el otro. Nadie, soledad.Soledad

Apagó la luz, fue a la cocina. Sólo eco ante sus pasos.

Se llenó un vaso con leche y después vertió zumo. Ninguna voz le acompaña.

Se vistió, se arregló para el trabajo. Nadie le avisa de la mancha en su corbata.

Bajó al garaje, entró en el coche, llegó al trabajo. No deja a nadie de camino a la oficina.

Encendió el ordenador, escribió y trabajó. Espera alguna llamada, el teléfono no suena.

Volvió a encender el ordenador, volvió a trabajar y lo volvió a apagar. La grapadora contra la pared, nadie se lo recrimina.

Abrió el coche, lo arrancó y empezó a subir la cuesta del garaje. ¿La radio? Estropeada, ni la música le acompaña.

Sale del garaje y alguien se sorprende al verlo. Los coches colisionan, el choque es brutal.

La maquina del hospital deja de pitar y el médico tapa su cara con indiferencia.

En el entierro ningún familiar acompaña al féretro y ningún amigo le lleva flores.

Entre lápidas mira a un lado, al otro. Mucha gente, soledad.

soledad entre lapidas

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.