Nueva Casa (Una historia real) 2


nueva casa graffitiEl banco está vacío, debe ser por el frío, su dueño, ese señor comido ahora por el vicio, descansa en silencio dentro del Banco, dormido, extasiado por el sueño que Morfeo le ha traído tras el vino tinto. Mañana será otro día en busca de monedas, caridad presentada como solución por la sociedad que le aparte, el resultado de una espiral de destrucción en la que todavía está sumido, y para la que ayuda nunca ha recibido.

¿Ahora su casa en que conquista? Como cama, una retahíla de cartones, el supermercado de al lado de la Caixa, su cocina y el propio cajero automático, con cámara incluida, el dormitorio. Pero su sala de estar, donde vive la mayor parte del tiempo, es el banco que se asienta entre habitación y habitación de su nuevo hogar. ¿A eso cómo llegó? Ya no se acuerda, la bebida dejó su memoria vacía, recuerdos perdidos entre el rancio olor a alcohol ya seco, miradas inquisidoras de gente decente no logran atormentarle, pero los remordimientos continúan en su mente corroyendo todavía más sus cables.

¡Qué alguien le auxilie! Necesita una purificación y Natividad por ello ha llegado. Con el pelo cubierto y la sotana cayendo sobre su cuerpo, desprende comprensión que muchos confunden con piedad debido a su militancia cristiana. Pero ella se ordenó monja para ayudar a los demás y para salvar sus almas. Te puede gustar menos, te puede gustar más, pero la realidad es que es la única que se ha parado a ayudar al dueño de este nuevo modelo de casa. Con extraña distribución entre la calle y los negocios, siempre bajo el manto de lo injusto del sistema que defiende al que más tiene y que ataca, no se olvida como otros dicen, al que menos le queda. Porque no os engañéis, aunque las instituciones actúen mal, tienen personas que lo hacen bien, no hay mejor ejemplo que la Iglesia y Nati. Aunque esto es recíproco y el hecho de que sus gentes actúen con moral y bondad, no hace buena a la institución.

Pequeño tributo final este que hago de mi tía abuela Nati, monja por devoción y buena persona de profesión, y aunque yo no crea, ella sí que lo hacía, así que tía desde aquí abajo te deseo lo mejor allí arriba.


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