Notas sin contexto


En mi cabeza las siguientes notas tienen una relación muy clara, pero hoy, jugando, os las presento sin contexto alguno. Si queréis conocerlo preguntadlo por Twitter o Facebook.


Recalculo, ya está, reculo y a toda velocidad me largo de este recóndito paraje. Paisaje incomparable, mis cojines inabarcables. Parto de esta mentira, omito otra falsedad cercana y remito mis investigaciones a quienes deben tomar las decisiones. Soy un oteador más, uno entre un millón, sin importancia y sin valor hasta que descubra a más gente libre. Verles, atraerles y convencerles, esa es mi labor, después llevarles ante madre, la mejor parte, pues reconocen sus errores y aprenden que lo malo es distinguirse. Somos miles los que la seguimos, no nos espera nadie, y en el momento en que salgamos, para vosotros ya será tarde.

Buenas a todas, sean bienvenidas y estén tranquilas, no se sientan agredidas por la decoración, es perfecta. La hicieron para nosotras y es un halago si lo piensan, nacidas para la reproducción y nada más, lo dicta la naturaleza, lo enseñan en las escuelas. Esas láminas, esas fotografías de nosotras desnudas, no son más que alabanzas a nuestra sexualidad que avanzan en un sistema patriarcal, pero que es pura bondad… nótese la ironía.

Yo siempre escribo de lo que vivo, de lo que pienso, de lo que siento y de lo que me obsesiona en ese momento. Aunque soy distinto, no distingo entre los entes; aunque soy distante siempre estoy contigo, a pesar de ser testigo de las barbaridades del presente. Recolecté información pero no me conformé, formé una opinión, que salvo en cuestiones morales indudables, puede evolucionar, de hecho, es recomendable tener la mente abierta y reconocer en lo que te rodea las buenas ideas. ¿Pero qué creer? Decida usted. En mi opinión todo tiene límites, salvo que sus ideales se ajusten a los míos.

Había latas por los suelos de aquellas casas, parecían puestas a propósito, como trampas o alarmas. Sólo se agolpaban en las esquinas y en las puertas, escondidas, fuera de nuestra vista, agazapadas hasta el momento del encontronazo. Nosotros chocamos con ellas varias veces, ellas no parecían avisar a nadie e hicimos caso omiso al ruido, jugamos incluso, las pateábamos cuando, sin previo aviso aparecieron ellos. Ahora al menos me permiten escribir, en la oscuridad de estos sótanos, papel y lápiz. Me alimentan sin conocimiento, ¿carne de perdiz? No es verdad. ¿Y mis compañeros? Me mienten y ríen, no me lo quieren decir. Las letras se difuminan, mis ojos hacia dentro, en blanco, noto como mi mente se funde, dejo de percibir y sentir por mí mis… y ahora a revivir. Soy feliz porque soy suyo, ellos me quieren porque también la adoro. Ella nos salva, nosotros obedecemos, hoy soy yo el que coloca las latas.

A esta historia le falta contexto,

Cómo las noticias que leo,

Sería hermoso que un día,

El periodismo recuperase su valía.

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