Me encanta la vida, aunque fumo


Me encanta la vida ¿sabéis? Aunque fumo, me encanta. Me encantan el sol y las estrellas y la luna. Me encanta la naturaleza, los animales y las plantas, e incluso los minerales ¿sabéis? La disfruto aunque tenga los pulmones negros.

Me encanta oír como caen los árboles talados al igual que me encanta oír el chascar de mi mechero. Nunca más un árbol nos impedirá ver el bosque. Me encanta que aún no conozcamos todas las especies que habitan la tierra, ni todas las que extinguimos cada día. Nunca más será mejor pájaro en mano que ciento volando, desaparecerán durante mi absorción matutina de humo. Me encanta ver cómo sin remilgos consumimos a la creadora de nuestro sustento mientras yo consumo mi cigarro.

Me encanta nuestro nivel de vida y nuestro progreso, tanto como el papel de liar grande, grueso y que no pega. Me encanta aunque esclavicemos poblaciones enteras por muchas generaciones, lo mismo pasó en América con mi amado tabaco. Nunca más lo sostenible será la solución porque su solución no se sostiene.

Me encantan los esfuerzos de los bien pensantes, tranquiliza tu conciencia donando 10 euros. La mía duerme relajada ¿será por qué fumo? Me encanta que con “la que está cayendo”, lo único que la mayoría no quiere que caiga sea el sistema, que al igual que mi paquete de tabaco se gastará seguro, porque tanto su sistema como yo fumamos demasiado.

Me encantan las playas y los ríos y las montañas, e incluso los desiertos ¿sabéis? Aunque fumo, me encantan. Me encantan las cascadas y los géiseres, y los precipicios como al que nos dirigimos, ya que el planeta azul se convierte en gris tan rápido como el cigarro industrial en ceniza.

Sin embargo me asalta una duda, si la empatía me dicta que la mayoría de los humanos disfruta de la vida como yo… ¿Por qué parece haber tanto suicida a mí alrededor?

Quizás sea porque me encanta la vida y aun así sigo fumando tabaco.

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