Lee el chinito (Miradas 3) 4


Sus padres tienen la doble nacionalidad, la abuela que le queda y que vive con ellos todavía es en exclusiva coreana, pero Lee y su hermana no, ellos dos nacieron aquí y nunca han salido del país. No han tenido las posibilidades económicas ni las ganas de hacerlo, lo que sí que tiene claro Lee, y posiblemente su hermana aunque nunca lo sabremos, es que él es español a pesar de que sus antepasados provengan de Corea. Tanto es así que un vez terminada la carrera de administración de empresas que su madre le rogó que hiciera, buscó con ahínco oposiciones públicas a las que presentarse, pues su sueño, mucho más simple que el ser famoso de sus compañeros, siempre fue: un trabajo digno, seguro y bien remunerado (no digo “muy” porqué lo que busca es un pago justo). Conocía demasiado los problemas que provocan el ser inmigrante y la precariedad, lo sufrieron sus padre incluso después de lograr la doble nacionalidad. Porque por sorprendente que parezca, sus padres nunca han tenido ni un restaurante, ni un bar, ni una tienda de ropa ni de todo a cien; no, ellos tenían profesiones liberales, ella era doctora en filosofía y él, médico de urgencias. Claro que eso era en Corea, en su nuevo país la cosa fue muy distinta y tuvieron que morir al palo de camareros y dependientes bajo la mano dura de empresarios chinos, que sólo querían orientales en sus negocios pero no por racismo, si no porque creían que eso era lo que buscaban los blancos, mayoría en esta sociedad.

Lee conoció de cerca los horarios esclavistas, las cláusulas abusivas en los contratos y los sueldos ridículos e injustos. Pero todo eso cambió al conseguir su sueño, su puesto seguro en el funcionariado nacional, tras el esfuerzo, suyo y de sus padres, el premio vino en forma de administrativo en el juzgado de la ciudad. Al principio fue visto como una novedad exótica y en la actualidad es casi admirado por algunos debido a su compromiso y competencia. Esto le enorgullece a pesar de ser más que consciente de que por su aspecto, y sin atisbo de racismo lúcido por parte de sus compañeros, le han exigido más. Aunque a estas alturas de la jugada en el juzgado ya no existen los prejuicios.

Hace ya tiempo que su hora del café la comparte con los mismos amigos de la oficina y lo hacen en el mismo bar de siempre, ese que está a la vuelta de la esquina. Pero hoy, al llegar a la hora de siempre al lugar de siempre, la persiana esta bajada y sobre ella, un cartel que dice:

Estamos de vacaciones, qué ya era hora, volvemos el 25 de noviembre.

La decepción se refleja en sus ojos, no hay torreznos como los de aquí, en menos de un minuto Paco, que se conoce la zona como si hubiera nacido en este barrio, cosa cierta por otro lado, les indica el café más cercano. En cinco minutos han llegado, Paco y Pepe se sientan en la terraza pues el sol de noviembre calienta más de lo normal, por su parte Lee se disculpa:

Tengo que ir al baño.

¿Qué vas a querer?

Un americano y la especialidad que tengan de pincho.

Ok, anda, tira, que no paras de dar saltitos.

Lee 800px-Flag_of_the_People's_Republic_of_China.svg

Unas sonrisas; Lee entra y saluda a las camareros, de rasgos asiáticos como él, en el baño satisface sus necesidades y limpia sus manos. Recorre el salón hipnotizado por el hambre, sólo puede mirar ensimismado la comida que embellece la barra del bar hasta que nota una mano tocándole el antebrazo. Se gira y observa a alguien que ni se esfuerza en observarle pero que aun así le habla:

A ver chinito, que no se te olviden los cacahuetes con la cerveza.

Lee le aparta el brazo con desprecio, no le responde y le deprime la mirada del interlocutor, no hay en ella respeto ni remordimiento por el error, para esa mirada Indiferente con mayúscula, Lee es sólo un chino más, y son muchos millones. A Lee le trae recuerdos difíciles en el instituto donde por ser el diferente, los prejuicios le acompañaron con constancia. Piensa en salir sin más, quitándole importancia pues la tristeza hace que todo pierda valor, pero no, hoy quiere hablar:

¿Tú querer cerveza? ¿No haber pedido café antes? Ahh, es que blancos ser todos iguales…

Y se marcha riéndose.


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