Girasoles 2


Tornan su cabeza los girasoles al pasar tal belleza.

Su larga y brillante melena dorada les confunde.

Gritan desesperados al no encontrar el calor que esperaban de ella;

Porque ella, quien tan cálida parece, es fría como un témpano.

Los girasoles hundidos y desorientados pierden las pipas antes de tiempo,

Como si lloraran.

girasoles

La de la dorada melena, su falso ídolo, ni tan siquiera les ve;

No se da cuenta del influjo que tiene,

Bajo el cual incluso el sol olvida su responsabilidad

Y dirige su mirada y sus rayos sólo a ella, si por ahí está.


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