Esfera, burbuja, analogía de las RRSS


Naces limpio y puro, fresco, pero en poco tiempo te meten en la burbuja y en muchos casos, sobre todo si has nacido en este siglo, ya estas dentro desde antes de llegar al mundo.

Al principio, muy al principio, está prístina y sin ningún acople, pero en muy poco tiempo, tan poco como para que no importe, empiezas (o te empiezan) a conectar con las esferas de los demás. Sin conexiones tu circunferencia vital es mínima, apenas del tamaño de cuerpo, asemejando tu postura a la fetal. Quizás te sientas oprimido y agobiado, por eso las primeras interacciones con el resto, posiblemente tu familia y amigos, gustan tanto, porque por cada nueva burbuja con la que te unes amplias el espacio de la tuya propia. Con las primeras interacciones aprecias la mayor libertad que te ofrece extender tu burbuja, aunque sea tan poco lo que ganes, parece una realidad diferente a la de verdad, pero también real, y que te da la posibilidad de encontrar a otros con tus mismas inquietudes y gustos. Tan distinto a bajar a la calle, tan fácil en comparación, tan anónimo y vacío…

esfera

Una vez dentro de la dinámica y obviando el hecho de que vives en tu esfera de cristal, surgen otros problemas, más humanos si caben, porque no todas las conexiones que haces o te hacen son personales. Están las obligadas socialmente, las exigencias laborales, las surgidas de la ebriedad… y todas paran en un mismo lugar, tu burbuja, la cual quieras o no sigue expandiéndose y expandiéndose.

Todavía existen casos, muy extraños o casi imposibles en las últimas generaciones, de quienes viven sin circunferencia vital ni conexiones artificiales. Viven fuera de la realidad digital y pocas veces son tomados en cuenta por este sistema así que, sin que sirva de precedente, aquí también serán obviados.

Ya has crecido, ya no eres limpio y puro, ya no estás fresco y tu esfera, conectada por ahí, por aquí y por todos los lados, no ha parado de crecer año tras año haciendo que tu supuesto espacio personal también se expandiera hasta tal punto, que todos a los que crees cercanos están tan alejados de ti que apenas les puedes ver y además, todas las conexiones que hiciste han transformado la lisa y perfecta burbuja en una superficie ondulada y rugosa que distorsiona tu mirada. Millones de matraces mal soplados y acoplados todos a tu esfera, te impiden ver correctamente la realidad de ahí fuera.

Los demás, desde sus propios globos tratan de observar su alrededor pero su lejanía también les impide distinguir correctamente la realidad de ahí fuera.

Entonces tratáis de solucionarlo como os ha enseñado el sistema de burbujas. Este tipo siempre habla del exterior, será que lo conoce, y además sus opiniones son como las mías, le conectaré y así entenderé eso que no soy capaz de ver. De vivir.

Pero el remedio resulta peor que la enfermedad y esa conexión te atrae a otra y después a otra y así sucesivamente hasta que de nuevo quieres observar en verdad lo que te rodea y te das cuenta de lo lejos que queda, de cómo conexión a conexión, interacción a interacción, tu esfera se ha expandido y deformado de tal forma que ahora eres incapaz de distinguir nada, ni a nadie, y sientes que todo a tu alrededor es vacío. La soledad disfrazada de compañía, cuantas más burbujas acopladas a la tuya, más grande se vuelve ésta y más te aleja del resto.

¿A cuántos veis por la calle, en los autobuses, incluso conduciendo, sumergidos en sus esferas digitales?

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.