Escapada de padre e hijo, vol. 6


Juan se sorprende al ver la cara de su padre en las noticias Disney, Peter Pan habla pero no le comprende hasta que en un momento, un rayo de entendimiento cruza la pantalla plana en forma de sus nombres, padre e hijo, Pedro X y Juan Y, y por supuesto se asusta. El miedo se asemeja al terror al seguir mirando el noticiario, ya que un segundo después de la fotografía de su padre, aparece una muy corta declaración en prensa de su madre.

Sólo quiero verle sano y salvo… por algo el juez dictaminó que no podía visitarle por este riesgo…

Después, Peter Pan cambia de titular, salen fotos de todo tipo de bombones y chocolates y al contrario de lo que se le supone a un niño de su edad, apaga el televisor y se apresura a atarse los zapatos para con más prisa si cabe, abrir la puerta de su habitación. Y allí enfrente, su padre, con las manos atadas, Mickey y Minnie en su espalda, los guantes de sus disfraces sobre los hombros de Pedro y la cara de éste, un suplicio.

¡No, no, no! ¡Juan no! ¡Ellos no tienen la culpa! ¡Suéltale y no le muerdas! ¡Juan, por favor, hazme caso!

escapada 6 encuentro

El hijo ha ido saltando entre las piernas de los ratones de Disney, cerrando con fuerza sus dientes en un nulo intento de dañarles, ya que el espesor de sus disfraces les hace invulnerables a sus ataques. Por mucho que Pedro intenta calmarle, ahora mismo es imposible pues Juan, en momentos muy puntuales, tiene arranques de rabia ingobernables. Lo que se traduce en que Minnie suelta al padre durante un instante para agarrar con fuerza el brazo del niño, quien sólo deja de tirarle patadas cuando el policía se quita la cabeza de la ratona y muestra un duro rostro adulto, que para el hijo, como devolviéndole a la realidad, y asume el respeto que le enseñaron hacia los adultos. Entonces observa a su padre que con esfuerzo retiene el llanto y que, con una voz inaudible, le pide que se calme, lo que él hace sentándose en la cama más cercana. Solloza y pregunta.

¿Qué pasa papá?

Lo siento mucho Juan…

Con la mirada Pedro pide permiso al policía para acercarse a su hijo y una vez se lo dan, prosigue.

Juan, lo siento,  todo ha sido mi culpa ¿vale?

Mientras se acuclilla enfrente y espera la respuesta que todos sabemos.

Vale

Responde el hijo.

He hecho muchas cosas mal Juan, no hoy, no en este viaje, no sólo al menos… lo primero que quede claro que todos esos miércoles que hablamos a través de la reja de tu cole, incluso cuando te dijeron que no podías ni debías… es el regalo más grande que nadie me ha dado… gracias hijo mío… pero sí que existió una verdadera razón para que me prohibiesen verte…

Suspira ante la idea de volverá a recordar la realidad, el pasado duele y no puede cambiarlo, pero como ya dicen los pasos, hay que pedir perdón a quien hayas hecho daño y Pedro, a pesar de que sí lo hizo con los demás, incluida la madre de Juan, se le olvidó el más importante, su hijo, y aunque hubiese preferido otra situación, al menos le ayudará a comprender muchas cosas de este bizarro momento. Cuando va a retomar su confesión, los refuerzos de la pólice arriban con sirenas y luces rojas, blancas y azules.

escapada 6 encuentro 2

Hace ya muchos años tu madre y yo nos casamos, estábamos muy enamorados, éramos jóvenes y locos, nos gustaba la fiesta, la juerga y la vida nocturna… quizás más a mí que a ella… pero nos lo pasamos muy bien… luego… luego yo me perdí, descendí por un laberinto de alcohol y malas decisiones, ¿entiendes…? Me enganché al vino y al póker online y le hice la vida imposible a tu madre a pesar de que la mentía constantemente, incluso le robé para apostar…

Pedro busca la mirada de su hijo y éste la aparta confuso.

Te entiendo Juan, no me imites, tú, aprende de lo que te cuento… pero bueno, aquí no termina la cosa

Ahora sus ojos son rojos pozos de donde rebosa el agua.

…Mi peor época coincidió con el embarazo que te trajo a este mundo… siento tanto haber desaprovechado todo lo que tenía… tenía muchas deudas, me habían despedido y desayunaba moscatel, un día tu madre volvió de trabajar, tú llevabas ya tres meses en su barriga y me encontró jugando al póker online en el sofá y por supuesto y con toda la razón, eso la sacó de quicio y comenzó a echarme la bronca, lo que ella no sabía es que yo estaba al límite, al límite y borracho y lo siento mucho, pues no es excusa, mi respuesta fue la más lamentable, la más detestable, la más reprochable… aún me duele recordarlo y más decirlo en alto y no te imaginas lo que me cuesta reconocértelo… la golpeé, le pegué dos bofetadas y una vez en el suelo, una patada en el estómago… pude haberte matado…

Pedro llora pero se obliga a terminar lo que ha empezado, Juan se merece toda la verdad.

Entonces hui, la dejé tirada sobre la alfombra y bajé al bar de la esquina dispuesto a ahogarme en alcohol… pero en una hora me detuvieron, tu madre avisó a la policía y a una ambulancia con rapidez y aunque no lo sé con certeza, estoy convencido de que eso te salvó… me denunció, cómo tenía que hacer, y me castigaron, como tenía que ser… he estado en la cárcel Juan… y me prohibieron verte, cosa que acepté pero… ese día en tu colegio me reconociste, me llamaste papá…

Mamá me había hablado de ti por esos días, me dijo que te habías portado muy mal y que no te veríamos nunca y me enseñó una foto tuya por mi insistencia…

En este pequeño corte de su monólogo, el padre aprecia el sonido de un helicóptero y le da tiempo a mirar por las ventanas, la prensa ha llegado, focos y faros iluminan la noche y la escena, que sumada a la gente que se atropella sobre las vallas de la police, asemejan el lugar a un teatro, todos a la espera de los protagonistas.

…Pues cuando me reconociste me dio un vuelco el corazón, luego continuamos hablando y mi vida se fue acomodando a la normalidad, después surgió lo del viaje y desde entonces he estado ahorrando para nuestra escapada. Cuando lo conseguí, lo preparé y te prometo que pedí permiso al juez para el viaje en las únicas vacaciones que me dieron en el trabajo, no es fácil ser un ex-convicto, pero no sé qué le pasa a la justicia que su respuesta nunca llegaba. Lo que sí llegó fue lo que debía ser el primer día de nuestra travesía, así que en un impulso decidí recogerte y lanzarnos a la aventura juntos, aunque debí ser honesto ya que técnicamente, te he secuestrado… bueno, siendo precisos, te he raptado…

escapada 6 encuentro 1

Pedro vuelve a mirar a Juan, esta vez éste le devuelve la mirada pero es incapaz de reconocer sus sentimientos, por ello decide descubrirlo mediante una pregunta.

¿Todavía querrías ir a EuroDisney conmigo?

A.- No, ya no quiero ir contigo. (Encuesta en Twitter o Facebook)

B.- Sí, todavía quiero ir contigo. (Encuesta en Twitter o Facebook)

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