Cultura impregnada de política. Arte e Historia.


La Historia y el Arte, la política salpicada de cultura, la cultura impregnada de política. En dos días, en dos medios muy distintos, dos vídeos de épocas muy distintas pero con la imagen en movimiento como punto de encuentro; me han hecho reflexionar. Quizás cuando os lo explique no me haga entender y os sigáis preguntando, ¿qué tiene que ver la última de Tarantino con el vídeo del youtuber colombiano Alvinsch, Analizando música de mierda… J. Balvin? Pero empecemos por el principio, ayer vi Érase una vez en Hollywood, la última obra de arte de Quentin Tarantino que no hace película mala. De esta no quiero contaros el final, algo que te deja patidifuso tras el tono general del film, en el que la dupla DiCaprioPitt muestran la decadencia de un actor y la relación con su doble, o como dicen en la película, la relación entre dos amigos más grandes que hermanos y un poco menos que una esposa; en la época y el lugar donde ocurrió aquella barbaridad con Sharon Tate y la familia Mason. Aunque hoy podría centrarme en cómo le quita el protagonismo que se le dio al psicópata por los medios, entregándoselo a las víctimas, pero prefiero centrarme en cómo Tarantino trata la Historia en sus ficciones, algo que se ve perfectamente este último film y aún mejor en Malditos Bastardos y en menor medida, en Django: este maravilloso director, siempre que trata un tema histórico, ya sea el asesinato de Sharon Tate y el Hollywood de finales de los 70, la esclavitud en USA o la 2ª Guerra Mundial, decide cambiar la realidad de lo sucedido. Algo que así explicado no parece muy innovador pero que si te paras a pensarlo y repasas las películas que representan hechos de la Historia, les suelen tener tanto respeto, que no se hace nunca salvo honrosas excepciones (si os acordáis de alguna, comentádmelo) o por supuesto, en las de Serie B. Es de ahí de donde parecen surgir muchas de las ideas más interesantes y originales de Tarantino, donde mezcla sin pudor y con acierto, gamberradas e iconoclastia con el tono y la forma más clásicas del género en el que ambiente su película. Para ejemplo un botón, Malditos Bastardos (alerta spoiler) donde tras seguir con cierta pulcritud los acontecimientos de la 2ª Guerra Mundial, decide cambiar el final que tuvieron Hitler y muchos de sus lugartenientes y, aceptando que es una obra de ficción, aprovecha para achicharrarles vivos de una forma que el misticismo nazi queda reducido a cenizas, otorgándoselo a sus ejecutores (víctimas en la realidad): una mujer blanca judía y hombre negro, ¿casualidad? no lo creo. El Arte y la Historia, el cine y los nazis, tantas veces mitificados (más en la televisión que en el cine) aunque no tantas se ha representado bien la bajeza de sus acciones. Por el contrario, muchas veces se han mostrado de forma que parezcan monstruos extraordinarios, inteligencias increíbles dedicadas al mal, pero no, no eran genios malignos de película, eran seres humanos y no hay mejor reflejo de eso que el de las llamas quemando sus cuerpos, que se inventa Tarantino. En un mundo en el que las nuevas formas del fascismo se hacen cada vez más fuertes (sólo hay que ver la nueva Vicepresidencia Europea “Protegiendo el estilo de vida europeo”), en unas circunstancias económicas similares a las de la 2ª Guerra Mundial, matar a Hitler y transformar así su final, como hace Tarantino, ¿es un mensaje político?

Es hablando sobre mensajes políticos donde el vídeo de Alvinsch, Analizando música de mierda… J. Balvin, cobra sentido dentro de esta narrativa. Donde, de manera muy acertada, el youtuber alega que los mensajes que impregnan las canciones y publicaciones en Instagram de las estrellas musicales actuales (cuidado que muchos jóvenes se educan por este medio, queriendo imitar a sus ídolos), son clara y exclusivamente políticas. Que cuando defienden un estilo de vida inalcanzable para la mayoría y perjuran que el éxito llegó tan sólo por su trabajo persiguiendo sus sueños, sin que la suerte ni el apoyo de multinacionales hubieran tenido nada que ver, se trata de un mensaje político. Ya que al obviar la injusticia inherente del sistema y fortaleciendo el mito (palabra importante) de que: “el que sueña puede con trabajo duro, lleva consigo un subtexto: si el sistema no es corrupto y yo he perseguido mis sueños con trabajo duro, pero no los he logrado, el problema está en mí” (Alvinsch, 2019). Así pues esas frases de superación que repiten a sus millones, sí, millones de seguidores, estos “artistas” de pop, reggaetón o trap: vives lo que sueñas, todos tenemos sólo lo que trabajamos, la suerte no existe o la pobreza es mental; son mensajes políticos que protegen a este sistema (debéis aceptar que es injusto) y que juegan con las esperanzas de personas que jamás tendrán ni tan siquiera la posibilidad de intentarlo. Engañan para asentar la injusticia del sistema y además, por el camino se llevan la autoestima de muchos que se creen fracasados ante la comparativa. La cultura impregnada de política, la política sin cultura.

Así lo entenderéis mejor.

Finalmente y a colación de las injusticias del sistema y estas estrellas de la música pop (reggaetón y trap incluidos pues pop es de popular), famosos por las millones de visitas de sus videoclips y «creadores» de esta cultura, pero que en muchos casos se debe a un “truco” en YouTube que les permite comprar visionados de forma legal, lo que les da mayor visibilidad opacando a cualquier otro artista que no tenga una gran multinacional detrás. Me enteré hace poco. El supuesto artista graba un videoclip con sus perreos, semidesnudos y descapotables, después una productora fuerte gasta 100.000 dólares en una campaña de publicidad para este cantante en YouTube, que acepta ese dinerito sin pestañear (aunque sepa que lo van a utilizar para burlar a su algoritmo), y  en vez de poner un anuncio concreto sobre un disco, en el espacio publicitario contratado reproducen el nuevo videoclip. Nos aparece a ti y a mí y a un señor de 70 años en Bogotá (sobre todo al señor pues en Latinoamérica esta publicidad es más barata) antes del vídeo que en verdad queremos ver y no importa que todos lo saltemos a los cinco segundos, porque para ese perseguidor de las violaciones del copyright que es YouTube, contarán como visualizaciones y tras un día lo considerará tendencia y lo recomendará constantemente y los borregos lo bailarán por todos lados e irán asimilando las ideas y mensaje de estos “artistas” y no olvidemos, que estos mensajes son políticos. La cultura, incluso una tan trivial como la del reggaetón, está siempre impregnada de política.


P.D.- Parece que YouTube ha tomado cartas en el asunto y esta mala praxis publicitaria no servirá más.  

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