Anciano Hermoso o Corta Las Cadenas 1


Un día, no sé cuándo, quizás aquella mañana tras la noche en la que la luna se fue de vacaciones o aquel momento en que los conejos comenzaron a hablar japonés, me encontré con un hermoso anciano que navegaba sólo en su carabela por las calles de esa ciudad de cuyo nombre no quiero acordarme.

Yo con mi pequeña motora volaba y no hacía caso de lo que rodeaba hasta que me vibró la nalga con las descargas eléctricas del teaser móvil, era el anciano llamándome. Me giré y tenía el megáfono frente a mi cara, susurraba algo, lo repetía constantemente y yo no entendía nada. Pero cuando me di la vuelta para beber un poco de jugo de marmota, el anciano gritó lo que estaba siendo su mantra:

Sube a mi nave, debes saber algo.

Le hice caso, por supuesto, era tan hermoso a sus noventa años… me metí en el ascensor y subí, el suelo de madera de popa crujió bajo mis pies quejándose, con cuidado, gimió y volvió a su naturaleza inerte.

Una vez estuvimos enfrente, el anciano y yo nos saludamos robándonos la nariz mutuamente con mucha educación y me contó una pequeña historia:

Cómo ves, tengo los brazos cubiertos de gomas para el pelo y distintas pulseras, no se me ve un ápice de piel. Las he ido recogiendo y recibiendo a modo de regalos a lo largo de mi vida y todas, absolutamente todas, tienen un significado muy importante para mi… son recuerdos a los que me he ligado para siempre. Me acompañarán para siempre y yo les acompañaré por siempre también, pero eso no es bueno porque soy incapaz de liberarme del yugo de revivirlos constantemente… se puede decir que estas ornamentaciones para los brazos son los grilletes que me han encadenado a un pasado tan hermoso como yo pero que me impide vivir el presente… yo ya poco puedo hacer más que advertir a todos los que veo que se aferran a ese pasado olvidando que lo que les queda por vivir es y será por siempre el presente y futuro… las huellas del sol indican que hasta hace nada usabas varias gomas o pulseras, lo bueno es que ya sólo te queda una, lo malo es que desprenderse de ella es lo más difícil… ¡hazlo! Y vive tu presente… eso sí, no olvides nunca tus experiencias, es decir, tu pasado, porque aunque vivir encadenado a él puede ser nefasto, fingir que nunca ha existido es, sin lugar a dudas, peor… ¡Adiós!

anciano I dont know. Do you think I have enough hair ties in my purse by Kate Haskell

Y sin más me fui, bajé a mi motora por el tobogán y me fui a casa. Preparé las chirucas que guardábamos en la nevera para un día especial, puse unas luciérnagas para iluminación romántica y Ella y yo cenamos… la quiero tanto… cuando terminamos las botas, nos bebimos el hilo fino y sabroso de aquella zona extraña con su hermoso tono cobrizo, y le conté lo que me había ocurrido. Después le regalé esa última goma que aún apresaba mi muñeca…

Ya por la noche, echados en la burbuja, antes de dormir, Ella me preguntó:

Entonces… ¿me has dado la goma para demostrar que miras hacia delante o para encadenarme a mí a este recuerdo recién creado?…

Esa noche no pude dormir.


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Una idea sobre “Anciano Hermoso o Corta Las Cadenas

  • P

    Me sugiere tu escrito un texto colgado en el «frigo»: «la felicidad se basa en algo de buena salud y un poco de mala memoria»
    También a Los Recuerdos Joan Manuel Serrat: https://www.youtube.com/watch?v=zFLcUAUWCqk
    Los recuerdos suelen contarte mentiras. Se amoldan al viento, amañan la historia; por aquí se encogen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan a nuestro acomodo, según nos convenga; porque antes que nada y a pesar de todo hay que sobrevivir.
    Recuerdos que volaron lejos o que los armarios encierran; cuando está por cambiar el tiempo, como las heridas de guerra, vuelven a dolernos de nuevo. Los recuerdos tienen un perfume frágil que les acompaña por toda la vida y tatuado a fuego llevan en la frente un día cualquiera, un nombre corriente con el que caminan con paso doliente, arriba y abajo, húmedas aceras canturreando siempre la misma canción. Y por más que tiempos felices saquen a pasear de la mano, los recuerdos suelen ser tristes hijos, como son, del pasado, de aquello que fue y ya no existe.
    Pero los recuerdos desnudos de adornos, limpios de nostalgias, cuando solo queda la memoria pura, el olor sin rostro, el color sin nombre, sin encarnadura, son el esqueleto sobre el que construimos todo lo que somos, aquello que fuimos y lo que quisimos y no pudo ser.
    Después, inflexible, el olvido irá carcomiendo la historia; y aquellos que nos han querido restaurarán nuestra memoria a su gusto y a su medida con recuerdos de sus vidas…….