Año nuevo 2


Llevo varios días enfermo y varios más pensando en que escribir para este cambio de año (ya desfasado), quizás algo transcendente o los bueno propósitos para el futuro o un repaso de cómo ha ido el pasado. Pero no me gustaba ninguna idea, me parecían repetitivas y aburridas y teniendo en cuenta que una de las cosas que intento cumplir siempre que escribo, es que sea original y llamativo a mi modo de ver (algo que pocas veces consigo), mi cabeza y mis dedos no me han permitido terminar los muchos intentos que llevo.

Por eso he decidido cambiar un poco las rutinas (a pesar de que para mí sea mucho): escribo en la parte posterior de la libreta, que locura ¿eh?, y he dejado que la escritura automática haga acto de presencia, pero cuesta liberar así la mente, porque mi parte analítica también aparece y no para de forzar a la artística para que en vez de volar libremente, se ciña a un pequeño guion… como mínimo. Y esa lucha constante, a veces es difícil que soportar, no debéis olvidar de que ocurre en mi interior y las peleas son duras y literales. Hay puñetazos, patadas y golpes bajos por doquier. Las musas contra el método científico, la perseverancia contra la inspiración, el yo contra el superyó… o no, da igual, escritura automática… y es en estas situaciones cuando aparece de nuevo mi parte analítica para prohibir el mal uso de datos que como podéis comprobar, no conozco en absoluto, y gana, pero la naturaleza caprichosa de la inspiración se revuelve, siempre se revuelve. No deja que el gancho de derechas, que con lógica le ha sorprendido, le ponga de rodillas y con agilidad deja fluir una combinación de patadas en forma de metáforas y otros recursos literarios que… que os voy a evitar porque están fuera de contexto…

¿Lo veis? De nuevo uno de los lados supera al otro y no se dejan terminar, se solapan y me impiden terminar un capítulo, cualquier reseña (y eso que en este cambio de año he podido jugar bastante) u otro de mis “típicos” textos personales. Esta es la razón por la que os escribo esto, en plan, vosotros sois psicoanalistas y yo el paciente, el que necesita que le escuchen, sólo un poquito, para poder terminar de escribir lo empezado en estas fiestas y…

¿Por qué no un propósito?

En pocos días calmaré esta pequeña batalla interna y podréis leer lo que la navidad, la falta de Internet en buena parte de ella y la susodicha lucha entre lógica e inspiración, me ha impedido publicar.

Perdón por la tardanza.

Por cierto, tenga una pregunta para vosotros que mi prima me hizo y ante la que no tuve ni tengo respuesta: “Si se dice como algo bueno: ¡Felices pascuas!, ¿de dónde proviene la negatividad de la expresión, hacer la pascua?”

Por dios (¿nunca mejor dicho?) que alguien nos lo explique 😉


Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

2 ideas sobre “Año nuevo

  • P Ochoa

    Parece que la Pascua, celebra la salida de Egipto de los judíos. Dicen que suele coincir con la semana santa. Para la celebración mataban un cordero al que habían criado para la ocasión.
    Así que para unos era una fiesta y al pobre cordero «le hacían la pascua»!!!!
    Parece creíble, no??????