Ajedrez en la Biblioteca 3


He estado unos días por Barcelona y he andado kilómetros y kilómetros cada día visitando edificios emblemáticos, recorriendo callejuelas pintorescas y recibiendo empujones de guiris maleducados. El calor ha sido sofocante y la paliza de campeonato, pero como esta página no es un blog personal, no os voy a aburrir con mis visitas a bodegas de cava o a las exposiciones del Macba… y cómo sí que es una web sobre juegos de mesa, os voy a hablar del remanso de paz que hemos encontrado en pleno centro de Barcelona, a cinco minutos de Las Ramblas ruidosas y populosas.

No sé si conocéis la Biblioteca de Cataluña, yo ahora sí. Está ubicada en un antiguo edificio con un patio grande (Jardines de Rubió y Lluch) flanqueado de soportales, una cruz en medio y lo más importante para mi yo bibliotecario, una selección de libros para leer al aire libre, y lo más importante para mi yo jugón, dos ajedreces gigantes, no de tamaño humano, pero sí gigantes comparados con sus hermanos originales. Biblioteca de Cataluña_Jardines Rubió y Lluch_opt

La zona de lectura es preciosa, con mesas y sillas metálicas y antiguas (algunos las llamarán vintage) bajo la agradable sombra de unos árboles ni muy grandes, ni muy frondosos, que permiten el paso de la brillantez del sol. Pero me quiero centrar en la zona ajedrecista y las maravillosas horas que pasamos, mi novia y yo, viendo como jugaban unos y aprendíamos otros. Cómo poco disfrutamos de una docena de partidas y lo que es mejor, disfrutamos de la capacidad comunicativa y de unión de los juegos de mesa como el ajedrez, y de la mezcla de culturas de Barcelona.

Alrededor del tablero nos reunimos paquistaníes, cubanos, peruanos, estadounidenses. chinos, el maestro gallego de unos 50 años y el otro maestro de más de 70 al que le vi hablando más de cuatro idiomas. Aparte de ellos que se conocían porque coincidían ahí todos los días, estábamos el resto de participantes más esporádicos como nosotros… pero lo increíble, lo más bonito (ramalazo hippie a la vista ;D) era como nos entendíamos mediante el ajedrez, cómo compartíamos el tiempo juntos, comentábamos las jugadas y sonreíamos ante los mismos chascarrillos. Es cierto que entre los que jugaron había claros maestros y otros claros aprendices, pero la camaradería y el buen rollo estaban patentes para todo el que quería participar o como yo, sólo observar.

ajedrez en la biblioteca

Por eso desde aquí quiero animaros a todos los que podáis a pasar por el patio de la Biblioteca de Cataluña a disfrutar de una partida de ajedrez sin prejuicios (si los tenéis, no os sentiréis muy cómodos) en pleno centro de Barcelona. Un remanso de paz.


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3 ideas sobre “Ajedrez en la Biblioteca

  • P

    Me encanta tu forma de escribir, de comunicar vivencias y experiencias, y ésa descripción de los juegos, del ajedrez, en éste caso, como generadores de relaciones humanas. Cada día escribes mejor!!!!!

  • Enara

    Como compañera de viaje no puedo estar más de acuerdo contigo! Aún habiendo pasado días enteros pateando barrios y calles sin descanso y aún habiendo visto edificios, monumentos y exposiciones interesante, uno de mis mejores recuerdos es el de las tardes que pasamos en el patio de la biblioteca viendo jugar al ajedrez. Tardes en las que a pesar de estar rodeados de desconocidos en todo momento me sentí bienvenida y a gusto. Una experiencia muy recomendable para todo el que se anime! ?