Echaba de menos ese frío seco, esa niebla invernal y esos paseos (a pesar de que sólo sé trotar) nocturnos y solitarios donde la música, el ambiente y la reflexión se complementan para transformarlos en sesiones terapéuticas en soledad donde respondo a mis propias dudas… porque los demás pueden aconsejar, pero sólo tú tienes la solución a tus problemas sobre los que, por cierto, lo más probable es que tengas también cierta (o toda la) responsabilidad.
Porque cuando la ciudad se duerme, los pensamientos fluyen sin impedimentos y el ruido se difumina en la oscuridad, los coches, la humanidad y en fin, las distracciones se apagan ante el cansancio y te quedas en tu propia compañía y eso… eso es impagable. He conocido muchos locos que no querían ni por asomo minutos a solas, no sabían disfrutar consigo mismos y no me refiero al onanismo.
No hay nada más importante que conocerte, aceptarte y quererte, sin confundirlo con el egoísmo, y para ello no queda otra que pensar y reflexionar (dos palabras muy diferentes). Ya sé que da miedo pero… ¿a dónde vas sin hacerlo? Pues a donde te dirija la masa insensible, una marea sin cabeza que puede hundirte con la resaca si antes no has aprendido a nadar para sobrevivir en tu propia corriente, eso sí, con la ayuda del banco de peces que conforma TU gente…
Echaba de menos ese frío seco, esa niebla invernal y esos paseos nocturnos y solitarios…


Me encanta!!! Braviiiiiiiiiiiiiiiisiiiiiiiiiiiimo!!!!!!!!!
Muchas gracias! Siento la tardanza 😉