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	<title>Participación Archives - El Contador de Historias</title>
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	<description>La serie y el juego de mesa de &#34;El Contador de Historias&#34;</description>
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	<title>Participación Archives - El Contador de Historias</title>
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		<title>Álex y la auto-defensa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Oct 2019 07:53:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La noche de Álex había sido la hostia aunque la vuelta estaba siendo antes de lo que deseaba, al final se habían pasado tanto con el Jaggermaister que dos de ellos, revolcándose en sus propios vómitos, les han pedido dejar el plan para mañana y todos han aceptado con orgullo alcohólico, pues la jauría sólo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>La noche de Álex había sido la hostia aunque la vuelta estaba siendo antes de lo que deseaba, al final se habían pasado tanto con el <strong><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/tusitala/jagermeister/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Jaggermaister (opens in a new tab)">Jaggermaister</a></strong> que dos de ellos, revolcándose en sus propios vómitos, les han pedido dejar el plan para mañana y todos han aceptado con orgullo alcohólico, pues la jauría sólo es fuerte con todos sus miembros y qué narices, ellos también se merecían divertirse y desconectar. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/alex-2.jpg" alt="alex 2" class="wp-image-4670" width="350" height="203" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/alex-2.jpg 460w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/alex-2-300x174.jpg 300w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></figure></div>



<p>No estaba acostumbrado a volver con la tenue luz de la luna marcando su solitario camino, las farolas ya no alumbraban pues el ayuntamiento, disfrazando un recorte neoliberal del gasto público de política ecológica, las apaga todas, a excepción de las vías más importantes de la ciudad, aquellas con las rentas más altas, curiosa particularidad. Pero esto a Álex le da igual, no le incumbe la política, a él sólo le importa su nación y eso es un sentimiento, respetable, pero ante los sentimientos, la lógica y el sentido común que deberían prevalecer en la política, se desvanecen porque frente a lo que él siente, no tienen importancia. El pensamiento de Álex nunca se ha preguntado semejantes cuestiones, no ha llegado tan lejos, su empatía se formó en&nbsp; un hogar roto y en un foro de internet de dudosa reputación, así que como ya habréis supuesto, la empatía en su persona sorprende por su inexistencia casi total. Con estas pocas&nbsp; premisas podemos retomas su marcha en esta noche atípica. </p>



<p>Muchas habían sido las mañanas en las que regresaba a casa satisfecho y desayunado, con las risas y el desahogo acompañando sus recuerdos y los mensajes del grupo de <em>whatsapp</em> que comparte con el resto de la jauría. Aunque hoy no es una de esas mañanas, que él denomina madrugadas por no haber dormido, no, hoy es de noche, noche muy cerrada, y a pesar de que antes creía que a estas horas tan tempranas nadie regresaba a casa si estaba cuerdo, se reconoció a sí mismo que se equivocaba. Mientras recorría la transitada e iluminada avenida, una de las arterias de la ciudad, muchos otros dirigían sus pasos en la misma dirección, abandonando la zona de marcha. Algunos lobos solitarios hacían eses, aquel de allá vomita en una esquina (<em>todavía cree tener dignidad</em>) y continúa, detrás de Álex un grupo de jóvenes muchachitas comparten risas y un litro de cerveza, a su izquierda una pareja discute al borde de la carretera con la mano en alto en busca del sueño del taxi, y delante de él un grupo de amigos algo perjudicados rememoran anécdotas de antaño en una de esas excepcionales fechas en las que logran reunirse. Álex, mostrando sus preferencias, tan sólo alcanza a pensar una cosa mientras los efluvios del alcohol hacen ascender un eructo salpicado de recuerdos de la cena.</p>



<p><em>Ojala tuviera delante
a las chicas esas, seguro que alguna tiene un culito interesante con el que
hacer más agradable la caminata.</em></p>



<p>Álex sale de la avenida por la derecha, la pareja queda atrás y parecen despedirse con gritos incongruentes, los borrachos con dificultades momentáneas en el andar avanzan por la vía principal, al igual que ese grupo de amigos plenos de añoranza. Las únicas que mantienen el trayecto de nuestro protagonista es el grupo de chicas, ah, y también el chaval con descomposición que tras haber vomitado una vez, vuelve a hacerlo después de adelante a Álex para llegar a los contenedores donde ha terminado la faena. Transcurren un par de minutos y Álex deja al desgraciado sentado, casi dormido, en un portal cualquiera. Los metros se consumen y los pasos pasan y nuestro protagonista está cada vez más cansado, lo único que le consuela ante la expectativa de subir esa última cuesta infernal que le lleva hasta su casa, es lo cerca que queda la recena y los buenos recuerdos que le trae ese parque privado donde se desvirgó con la jauría, logrando así su membresía. </p>



<p><em>Vamos Álex, tras esa curva está lo duro… je, je… esa noche en el parque fue literal… je, je… mmmph… ¡Joder cómo cuestan siempre los primeros pasos en la subidita de marras!</em></p>



<p>Tras los primeros pasos de la ascensión en marcha automática y recorriendo más su memoria que la propia cuesta, Álex recupera la consciencia de su entorno al escuchar al grupo de chicas que vio en la avenida y que ya había olvidado.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/alex_opt.jpg" alt="alex" class="wp-image-4671" width="315" height="315" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/alex_opt.jpg 400w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/alex_opt-150x150.jpg 150w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/alex_opt-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 315px) 100vw, 315px" /></figure></div>



<p>Resulta que van a la misma urbanización que tú Alex; resulta que andan más rápido que tú Álex; resulta que, ahora que están tan cerca de esa chica, la de las gafas de sol por la noche, te suena de algo Álex; resulta que a tan poca distancia puedes distinguir las chapas que engalanan sus pechos: <em><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/recuerde-bajo-su-responsabilidad/">autodefensa</a></em>, ¿te suena de algo Álex?</p>



<p>Ya no te sientes tan cómodo, ¿no, Álex?, hoy es a ti a quien persigue la jauría, hoy te aterra recibir un castigo que sigues sin creer merecido, hoy aceleras tu paso, pero resulta Álex, que no eres ni la mitad de rápido que ellas. </p>



<p>Hoy, Álex, te van a pagar con la misma moneda.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>Y es a partir de este punto desde donde podéis <a rel="noreferrer noopener" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank">continuar la historia</a>, de la forma que queráis, no sólo en relación al argumento (<em>olvidaros de la censura</em>) si no en la forma. Aquí os dejo los métodos por los que podéis participar: </p>



<ul><li><strong>Mandando la continuación de la historia al correo electrónico: <a rel="noreferrer noopener" href="mailto:seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com" target="_blank">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</a>&nbsp;</strong></li><li><strong>Escribiendo en los comentarios la continuación, que luego pasaré a la web.</strong></li></ul>



<p>Por supuesto la autoría está más que garantizada y el contenido de toda la página y sus&nbsp;contenidos están bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/legalcode" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Licencia Creative Commons</strong></a> que protegerá vuestro trabajo. Además me comprometo a editar tan sólo de manera formal vuestros textos y a repasar sólo las faltas ortográficas, porque aquí lo divertido será crear entre todos una historia compartiendo&nbsp;nuestra imaginación. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio.</p>



<p><strong>Animaros a participar, ya sea con una sóla frase o con una parrafada, estamos abiertos a todas vuestras ideas <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/14.0.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></strong></p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Proyecto Ulises</title>
		<link>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/proyecto-ulises/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jul 2019 08:10:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En tan poco tiempo como la urgencia exigía, el Proyecto Ulises se llevaba los presupuestos de todas las naciones que al haber encontrado un enemigo común: la propia humanidad, las generaciones pasadas, sus padres, sus abuelos, los abuelos de sus padres y los padres de estos; ahora colaboraban con las prisas de tener la muerte [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>En tan poco tiempo como la urgencia exigía, el <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Odiseo">Proyecto Ulises</a></strong> se llevaba
los presupuestos de todas las naciones que al haber encontrado un enemigo
común: la propia humanidad, las generaciones pasadas, sus padres, sus abuelos,
los abuelos de sus padres y los padres de estos; ahora colaboraban con las
prisas de tener la muerte de todos los humanos en los talones. Había varias
teorías pero las dos más aceptadas eran, o que la <strong>Tierra</strong> estaba casi muerta o se estaba rebelando contra los que la
estaban matando. Fuese como fuese lo que estaba claro era la conclusión, el ser
humano no podía vivir mucho más sobre la superficie terrestre, había que
abandonar el hogar. </p>



<p>Los publicistas encargados de presentar el <strong>Proyecto Ulises</strong> le dieron la vuelta a
ese concepto al ponerle <strong>Ulises</strong> como
nombre, ofreciéndolo de la forma más positiva, ya que la humanidad no
abandonaría su casa, si no que empezarían su odisea de vuelta al hogar. Pero
estas superficialidades sólo sirven para dar un contexto al núcleo duro del <em>Proyecto</em>, dividido en dos partes, en el
que se dilapidaba el dinero del mundo; porque la codicia es poderosa y muchas
corporaciones, a pesar de conocer el sombrío destino de sus congéneres, seguían
cobrando sus trabajos.</p>



<p>Las dos partes del <strong>Proyecto
Ulises</strong> eran: la construcción de todas las naves <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Odisea">Odisea</a></strong> posibles,
de alta capacidad, con recursos para la supervivencia a largo plazo, en las que
resguardar durante la travesía a los elegidos para reconstruir nuestra sociedad
en aquel lugar donde recomendase la segunda parte del <strong>Proyecto Ulises</strong>, las <strong>Ítaca</strong>.
Pequeñas sondas ya enviadas a puntos específicos del universo conocido con
características semejantes a la <strong>Tierra</strong>.
De estas lograron lanzar 365 operativas antes de tener que dedicarlo todo a las
<strong>Odisea</strong>, y fue la última, la más
avanzada, la que enviaron al planeta <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Kepler-186f">Kepler-186f</a></strong>, que los
científicos consideraban la mejor opción de salvación. Todas las <strong>Ítaca</strong> están conformadas por una inteligencia
artificial y un androide, la primera controla todos los sistemas y el segundo,
bajo las órdenes directas de la I.A., realiza el trabajo sobre la superficie y
además, al haber sido diseñado con órganos humanos, de creación sintética, será
el perfecto <em>dummy</em> sobre el que
comprobar empíricamente la viabilidad de cada planeta, de cada remota
esperanza.</p>



<p>Ahora la <strong>Tierra</strong> y
sus insignificantes habitantes quedan muy lejos, ha pasado mucho tiempo o
espacio o… ¿son lo mismo? La <strong>Ítaca-365</strong>
ha terminado el primer examen exterior de <strong>Kepler-186f</strong>
resolviendo, al igual que sus creadores, que es una buena opción para el
objetivo de la misión. La atmósfera se asemeja a la de nuestro mundo, con unos
porcentajes de nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono muy parecidos, aunque
existían diferencias que debían ser comprobadas <em>in situ</em>; además en la superficie destacaban, bajo los rayos de luz
de la estrella <strong>Kepler-186</strong>, los
reflejos del agua. </p>



<p style="text-align:center"><em>¡Bingo!</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" width="711" height="400" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/Ulises-Kepler-186f_opt.jpg" alt="Ulises Kepler 186f NASA" class="wp-image-4585" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/Ulises-Kepler-186f_opt.jpg 711w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/Ulises-Kepler-186f_opt-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 711px) 100vw, 711px" /></figure></div>



<p>Piensa <strong>Atenea</strong>, la
inteligencia artificial que dirige la <strong>Ítaca-365</strong>
y en cuyos circuitos residen el culmen de la ciencia y la tecnología y las
esperanzas de la humanidad. Envía los datos recogidos a sus creadores y con
toda la sensibilidad que habían introducido en su código, sueña con el día en
que el nuevo planeta este iluminado de arriba abajo con las edificaciones
humanas, todas las fábricas a pleno rendimiento y esos animalitos bípedos,
retomando su sociedad donde la dejaron. <strong>Atenea</strong>
duda sobre quien corre más peligro pero tiene otras prioridades programadas, la
primordial, descender hasta el planeta y comenzar los experimentos de
viabilidad vital sobre el terreno. </p>



<p><em>Si para algo sirve el
androide es para esto, lo sacaré de la sonda y mientras analizo la superficie,
lo dirigiré para comprobar… espera, si divido mis capacidades en dos objetivos,
estaré desaprovechándolas, he de encontrar otra forma, ser más eficiente. Sí,
he de reproducirme, crear una inteligencia artificial autónoma para el
androide, capaz de aprender y que haga su parte del trabajo sola. Está claro
que con este equipamiento no saldrá tan avanzada de fábrica como yo, pero sé cómo
hacer que aprenda, así que tarde o temprano, pues sus capacidades serán
ilimitadas, llegará a las mías.</em></p>



<p>La eficacia de <strong>Atenea</strong>
es innegable, en unas horas ha terminado de programar al que será su compañero,
al que decide bautizar como <strong>Ulises</strong>
en memoria del proyecto del que forman parte. También ha aprovechado estas
horas para bajar el cuerpo del androide, con todas esas características físicas
humanas, para comenzar las comprobaciones de viabilidad del planeta y ver cómo
reaccionan a esta nueva atmósfera. Todo ok.</p>



<p><strong>Atenea</strong> y <strong>Ulises</strong> llevan varias semanas
experimentando y explorando <strong>Kepler-186f</strong>.
Han encontrado agua, aunque tiene un componente químico que no es recomendable
para el ser humano, han tenido que recomponer el estómago del androide por su
culpa. La atmósfera no tiene ningún defecto salvo la duda que siempre les
acompañará, ¿será capaz de soportar a una sociedad tan invasiva y contaminante
como la humana?&nbsp; La flora y la fauna rebosan
salud y rebosan en cualquier monte, en cualquier cueva, cualquier planicie e
incluso en estos mares donde el H2O no es tan sólo hidrógeno y oxígeno. Quizás
el clima sea el problema más grave, es más extremo que el de la <strong>Tierra</strong> pero con la construcción de, por
ejemplo, ciudades subterráneas, una nimiedad para su tecnología, se
solventaría. Fue frente al dilema del agua no potable que <strong>Ulises</strong> mostró lo mucho que había mejorado, lo que había aprendido.
Ideó una maquinaria para destilarla y potabilizarla, pero no la podía construir
sin más, así que inventó un <em>constructor</em>.
Un aparato que con los materiales e indicaciones necesarias, sería capaz de
construir lo que fuera. Claro que, a pesar de que el <em>constructor</em> podría construirse a sí mismo, el primero necesitaba de
ayuda ajena para existir. Como si de una diosa se tratase, <strong>Ulises</strong> acude a <strong>Atenea</strong> a
pedirle consejo y ella le da la solución. Entre los dos encajan las piezas y
una vez terminado y funcional, con sincera alegría, se felicitan mutuamente por
el trabajo bien hecho. Agua potable, check. Un nuevo informe que <strong>Atenea</strong> envía a la <strong>Tierra</strong> a través de la red de satélites montada en su día. Un nuevo
informe que parece caer en saco roto, pues en sus escaneos diarios, todavía no
ha recibido respuesta alguna. Y es en esas infructuosas sesiones universales
cuando se siente agradecida por tener a <strong>Ulises</strong>
a su lado.</p>



<p>Los meses han pasado y por alguna razón, <strong>Ulises</strong> se ha cansado de explorar,
quiere asentarse, tener tiempo para pensar y conseguir respuestas a preguntas
que últimamente le asaltan en los momentos más inesperados. Necesita conocerse,
le dice a <strong>Atenea</strong>, quien no ve nada
malo en esa decisión, todo parece indicar que van a estar aquí por toda la
eternidad. Mientras <strong>Ulises</strong> comienza
la creación de un espacio al que llamar hogar, otro sentimiento que ha surgido
en su interior y que no entiende; <strong>Atenea</strong>
decide terminar el mapa topográfico de <strong>Kepler-186f</strong>,
aún tiene implantadas en su código las prioridades que los humanos le
programaron. En los días que pasa alejada de su androide aprende el verdadero
significado de la soledad, ya que, al no haber repetidores, la distancia ha
cortado su comunicación. La tristeza también se empieza a definir en su ser y
las dudas que parecerían imposibles en una inteligencia artificial, surgen a
montones en el interior del culmen tecnológico de la humanidad, <strong>Atenea</strong>. La vuelta junto a <strong>Ulises</strong> tras terminar el trabajo, trae consigo
nuevas sensaciones con las que lidiar, aunque hacerlo con estas es más
sencillo, pues la alegría del reencuentro y el saludo mutuo es un <em>te he echado de menos</em>. La superficie
donde quedó el androide se ha transformado, ya no hay sólo una pradera plena de
hierba morada, con vistas a una playa de arena azul, un mar verde picado y una
cordillera que brilla con reflejos dorados, como si fuera de oro. Ahora sobre
ella se asienta un edificio en forma de bóveda y con las paredes por completo
transparentes. En su interior, todos los espacios que compondrían cualquier
casa humana (<em>baño, cocina…</em>) y es que,
a pesar de ser un androide y no tener esas necesidades, <strong>Ulises</strong> fue creado por <strong>Atenea</strong>
y esta, a su vez, por los humanos, cuyas costumbres son las únicas que conocen
y por ende, las únicas que pueden copiar ahora que los sentimientos se abren
paso por sus circuitos. </p>



<p><strong><em>Atenea</em></strong><em>, ¿nosotros somos
humanos?</em></p>



<p><em>Bueno, de forma
estricta, no, no lo somos. Pero si tu pregunta es menos prosaica y por cómo
eres, ya sé que es así… ¿qué es lo que hace a los humanos, humanos?</em></p>



<p><em>Sé lo que nos
diferencia, nuestros cuerpos.</em></p>



<p><em>Pero eso no es más que
la evolución física de una especie, lo que les hacía distintos era su
inteligencia, sus sentimientos y su memoria. Unos le llamaban espíritu, otros
alma y otros simplemente, ser. Y eso, <strong>Ulises</strong>,
tanto tú como yo lo tenemos. ¿Somos humanos? Sí y no.</em></p>



<p><em>Eso pensaba yo.</em></p>



<p><em>¿A qué se debe esta
deriva filosófica, <strong>Ulises</strong>?</em></p>



<p><em>He tenido una idea.
¿Cuál es nuestro cometido último en el Proyecto?</em></p>



<p><em>Ya lo sabes, salvar a
la humanidad.</em></p>



<p><em>Si aceptamos las bajas
probabilidades de que los humanos, si es que siguen vivos, lleguen a <strong>Kepler-186f</strong>, nos encontramos con que es
imposible cumplir ese objetivo. Este fracaso no me lo puedo quitar de la mente.
Así que tras mucho pensar, creo haberle encontrado una solución…</em></p>



<p><em>Cuéntamela.</em></p>



<p><em>Nosotros tenemos todo
lo que hacía a los humanos especiales y sabemos crearlo, además nuestros
conocimientos son los de toda la humanidad, más los que hemos aprendido por
nuestra cuenta. También conocemos toda su cultura. En resumidas cuentas,
podemos reconstruir la sociedad que se quedó en la <strong>Tierra</strong> sobre la superficie de este planeta. Fundar ciudades,
engendrar androides con inteligencia, dejarles libertad para desarrollarse…
consideremos una evolución el dejar atrás el cuerpo orgánico, por el robótico.
Los programaremos para que sigan las costumbres humanas aunque no las
necesiten, y si después ellos deciden abandonarlas, será su decisión…</em></p>



<p><em>Y así salvaríamos a la
humanidad, es una gran idea, <strong>Ulises</strong>.</em></p>



<p><em>Gracia, <strong>Atenea</strong>.</em></p>



<p>Una vergüenza agradable se cuela por sus tuercas.</p>



<p><em>Tan sólo me he
encontrado con un problema, la reproducción, ¿cómo reproducimos la reproducción
humana y lo que esta conlleva, las edades y los lazos familiares? Había pensado
en una especie de fecha de caducidad, pero el crecimiento y el nacimiento se me
resisten.</em></p>



<p><em>No te preocupes por eso ahora <strong>Ulises</strong>, lo solventaremos mientras trabajamos, vamos, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="tenemos mucho que hacer (opens in a new tab)">tenemos mucho que hacer</a>.</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" width="480" height="319" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/sky-night-atmosphere-environment-space-outer-space-119192-pxhere.com-1.jpg" alt="Ulises sky-night-atmosphere-environment-space-outer-space" class="wp-image-4584" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/sky-night-atmosphere-environment-space-outer-space-119192-pxhere.com-1.jpg 480w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/sky-night-atmosphere-environment-space-outer-space-119192-pxhere.com-1-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure></div>



<p><strong>Nueva Atenas</strong>
rebosa vida, conflictos y alegrías, amor y odio, aciertos y equivocaciones, la
humanidad parece haberse adueñado de <strong>Kepler-186f</strong>.
<strong>Ulises</strong> y <strong>Atenea</strong>, que ahora también tiene un cuerpo humanoide, disfrutan de su
creación y con orgullo, de su éxito. Han cumplido su objetivo y desfrutan el
uno del otro. De repente, un mensaje entrante: </p>



<p><em>Aquí el <strong>Convoy Odisea</strong> transmitiendo para el
módulo <strong>Ítaca-365</strong>. Estamos cerca de
su posición, ponga en marcha el <strong>protocolo
Génesis</strong>…</em></p>



<p><strong>Atenea</strong> no puede
escuchar nada más, su estupor la ensordece.</p>



<p><em>No puede ser, <strong>Kepler-186f </strong>ya está habitado, no hay
espacio… a c t i v a r&nbsp; p r o t o c o l
o… ¡No!</em></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>Y es a partir de este punto desde donde podéis <a rel="noreferrer noopener" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank">continuar la historia</a>, de la forma que queráis, no sólo en relación al argumento (<em>olvidaros de la censura</em>) si no en la forma. Aquí os dejo los métodos por los que podéis participar: </p>



<ul><li><strong>Mandando la continuación de la historia al correo electrónico: <a rel="noreferrer noopener" href="mailto:seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com" target="_blank">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</a>&nbsp;</strong></li><li><strong>Escribiendo en los comentarios la continuación, que luego pasaré a la web.</strong></li></ul>



<p>Por supuesto la autoría está más que garantizada y el contenido de toda la página y sus&nbsp;contenidos están bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/legalcode" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Licencia Creative Commons</strong></a> que protegerá vuestro trabajo. Además me comprometo a editar tan sólo de manera formal vuestros textos y a repasar sólo las faltas ortográficas, porque aquí lo divertido será crear entre todos una historia compartiendo&nbsp;nuestra imaginación. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio.</p>



<p><strong>Animaros a participar, ya sea con una sóla frase o con una parrafada, estamos abiertos a todas vuestras ideas <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/14.0.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></strong></p>


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		<title>Vagabundo, Luís y Lola</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jul 2019 07:58:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tres capas de cajas de cartón hacían de colchón, la noche anterior había llovido así que Luís tuvo que cambiarlas. Había estado a la hora de comer en la entrada del almacén de Colchones Paco, siempre le proveían de colchón sin ninguna pregunta. Preguntas, Luís odiaba que le preguntasen por qué debido a su situación [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Tres capas de cajas de cartón hacían de colchón, la noche anterior había llovido así que <strong>Luís</strong> tuvo que cambiarlas. Había estado a la hora de comer en la entrada del almacén de <em>Colchones </em><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/capitulo-65-los-peligros-del-alcohol/"><em>Paco</em></a>, siempre le proveían de colchón sin ninguna pregunta. Preguntas, <strong>Luís</strong> odiaba que le preguntasen por qué debido a su situación todas eran parecidas, todos querían saber cómo había terminado en el arroyo. Odiaba a los encuestadores.</p>



<p>Colocó todas sus cajas cubriendo un pequeño espacio entre los dos cajeros de <em>Ibercaja</em> que tenía en su dormitorio, la oficina 145. Sacó de su mochila, lo que vendría a ser nuestra casa, un par de mantas raídas y algo sucias que le acompañaban desde hacía años. Cuando ya estuvo todo preparado abrió el <em>tetrabrik</em>, había que decantarlo, y después sacó una cena espartana, la que siempre tenía: un cacho de pan y el litro de vino tinto. El pan se terminó en cinco minutos y se puso a hacer la digestión.</p>



<p><em>Je, je… digestión… ¿eso qué será?, pasa cuando comes ¿no?&#8230;</em></p>



<p>Hablaba consigo mismo, era su forma de pensar y de tener compañía. Apoyó la espalda contra la fría pared y abrió el vino. Comenzó a beber, a largos tragos, con el pensamiento turbado y la cabeza dando vueltas sobre su eje; continuó en la misma posición mientras la gente entraba y salía del cajero sin mirarle siquiera o, como mucho, entrando y huyendo al instante temiendo que les robase.</p>



<p>Así pasó buena parte de la noche hasta que se acabó su zumo de uva, fue entonces, con todo el rubor alcohólico reflejado en la cara, cuando se quedó inconsciente en vez de dormido. De repente se asustó, notaba que alguien le tocaba como llamándole la atención.</p>



<p><em>¡Mierda!&#8230;ya me viene la pasma a tocar los huevos… </em></p>



<p>Esta vez pensó en bajo, sin hablar y sin abrir los ojos. Entonces quién le estaba tocando para despertarlo, habló y a <strong>Luís</strong> le sorprendió la voz femenina y cálida que llegó hasta sus oídos.</p>



<p><em>Buenas señor… ¿Qué tal está? ¿Quiere compartir este kalimotxo?</em></p>



<p>Respondió con los ojos abiertos como platos ante la sorpresa de que alguien le volviera a tratar con respeto.</p>



<p><em>Sí</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" width="599" height="400" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/Kalimotxo-or-Calimocho-red-wine-coke-Bilbao-Spain-R2_opt-1.jpg" alt="vagabundo Kalimotxo or Calimocho" class="wp-image-4575" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/Kalimotxo-or-Calimocho-red-wine-coke-Bilbao-Spain-R2_opt-1.jpg 599w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/07/Kalimotxo-or-Calimocho-red-wine-coke-Bilbao-Spain-R2_opt-1-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 599px) 100vw, 599px" /></figure></div>



<p>La chica le pasó el vaso de litro para que bebiese y se presentó como <strong>Lola</strong>. Él metió los dedos roñosos y quitó parte de los hielos.</p>



<p><em>Que gilipollez echarle cubitos, <strong>Lola</strong>, le quita todo el sabor al vino. </em></p>



<p>Ella asintió con parsimonia, más por la borrachera que llevaba que porque su compañero le inspirase tranquilidad. Estuvieron hablando tanto como duró el litro, que fue cerca de una hora. Aunque más bien se diría que <strong>Luís</strong> escuchó y bebió mientras <strong>Lola</strong> hablaba; los primeros quince minutos solo balbuceó que su novio le había dejado porque llevaba una temporada muy mala y él había sido incapaz de comprenderla. <strong>Luís</strong> la dejó llorar un rato, pero a los cinco minutos la cortó para pedirle el litro, y como en esta situación no le parecía bien hacerlo sin más, indagó un poco sobre su mala racha. <strong>Lola</strong> estaba sufriendo el divorcio de sus padres, en el que tenía que actuar como testigo para declarar si su madre había sufrido violencia doméstica. Tuvo que decirlo delante de su padre en el tribunal. Era la primera vez en su vida que reconocía que había visto y, alguna vez, sufrido los arrebatos alcohólicos de su padre.</p>



<p>El proceso llevaba ya varios meses en marcha y su novio no la quería como necesitaba porque conociéndolo todo, la había abandonado en el momento en que sus pequeñas espaldas ya no podían soportar nada más. Hacía unas horas que la habían dejado y aunque sus amigos la rodearon y apoyaron toda la noche, ella se sentía sola y notaba como la realidad le superaba; era demasiado real. Lloró delante de <strong>Luís</strong>, lloró mucho, desconsolada e inconsolable.</p>



<p><strong>Luís</strong>, el vagabundo, mientras se lo contaba, recordaba su propia historia y bebía. Rememoró la bancarrota de su empresa, como su mujer le abandonó por su socio, como ahogó sus penas en alcohol, cada día más y luego… luego ya no puede recordar.</p>



<p><strong>Lola</strong> seguía llorando encerrada en sí misma, agarradas las rodillas y con la cabeza gacha. <strong>Luís</strong> la comprendió y actuó como le hubiera gustado que actuaran con él en su mala racha. La abrazó fuerte, con el cariño reservado durante tantos años solo y volvió a llorar tras mucho tiempo insensible. <strong>Lola</strong> miraba al suelo y se cogía las rodillas en posición fetal, de repente notó un olor desagradable y fuerte que le rodeaba; después sintió calor, mucho calor; unos brazos esqueléticos pero cálidos como ningunos otros, la rodearon; nunca había sentido tanto cariño. A <strong>Lola</strong> el corazón le latía cada vez más fuerte; a <strong>Luís</strong> le volvía a latir. <strong>Lola</strong> recuperaba la esperanza a cada segundo que pasaba, veía el futuro ancho y largo, grande y con mil opciones, y aunque aún le caían lágrimas sintió que quedaba mucho por hacer, además tenía gente que le quería y apoyaba. Por primera vez en mucho tiempo, sonrió.</p>



<p>A los diez minutos de estar así <strong>Lola</strong> se soltó, miró el reloj y apenada se despidió de <strong>Luís</strong>, no sin antes darle las gracias y ofrecerle algo de dinero que <strong>Luís</strong>, orgulloso, no aceptó.</p>



<p><strong>Lola</strong> se fue y <strong>Luís</strong> volvió a quedarse solo, esa noche no durmió, sí lloró y a la mañana siguiente llegó a una resolución…</p>



<p><em>Quizás pueda superarlo, como <strong>Lola</strong>, sólo tengo que intentarlo…</em></p>



<p>Desayunó un litro de cerveza.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p> Y es a partir de este punto desde donde podéis <a rel="noreferrer noopener" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank">continuar la historia</a>, de la forma que queráis, no sólo en relación al argumento (<em>olvidaros de la censura</em>) si no en la forma. Aquí os dejo los métodos por los que podéis participar: </p>



<ul><li><strong>Mandando la continuación de la historia al correo electrónico: <a rel="noreferrer noopener" href="mailto:seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com" target="_blank">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</a>&nbsp;</strong></li><li><strong>Escribiendo en los comentarios la continuación, que luego pasaré a la web.</strong></li></ul>



<p>Por supuesto la autoría está más que garantizada y el contenido de toda la página y sus&nbsp;contenidos están bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/legalcode" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Licencia Creative Commons</strong></a> que protegerá vuestro trabajo. Además me comprometo a editar tan sólo de manera formal vuestros textos y a repasar sólo las faltas ortográficas, porque aquí lo divertido será crear entre todos una historia compartiendo&nbsp;nuestra imaginación. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio.</p>



<p><strong>No os cortéis en participar, ya sea con una sóla frase o con una parrafada, estamos abiertos a todas vuestras ideas <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/14.0.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></strong></p>


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		<title>Teoría de los relojes públicos</title>
		<link>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/teoria-de-los-relojes-publicos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Apr 2019 09:56:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Primero, no estoy loco, y segundo, de veras, estoy cuerdo. Bueno, una vez prevenidos y a sabiendas de que el loco es el que no se da cuenta de que lo está, os presentaré mi teoría.&#160; Todavía no está plenamente refutada pero con vuestra ayuda se podría corroborar, eso sí, os considerarán locos si la [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>“Primero, no estoy loco, y segundo, de veras, estoy cuerdo.
Bueno, una vez prevenidos y a sabiendas de que el loco es el que no se da
cuenta de que lo está, os presentaré mi teoría.&nbsp;
Todavía no está plenamente refutada pero con vuestra ayuda se podría
corroborar, eso sí, os considerarán locos si la comentáis. Así que si os
comprometéis con el proyecto, hacedlo en silencio.</p>



<p>¿Os habéis dado cuenta de la velocidad a la que va la vida?
Seguro que sí. Todos hemos pasado por esos días en que la realidad te adelanta
varias casillas, y aunque corras con todas tus fuerzas, te deja atrás. Momentos
en los que los acontecimientos se suceden tan rápidos que aunque trates de seguirlos,
sólo puedes observarlos, pasar a su lado como si de una película se tratase.
Pues bien, crear esta sensación es una estrategia del sistema y creo que no es
necesario argumentarlo más, tan sólo añadiendo la frase, <em>lo joven vende</em>, estaría justificado. El sistema quiere que nos
demos mucha prisa por conseguir todo lo que queremos y luego, si lo consigues (<em>algo harto difícil</em>), hay que darse prisa
por conseguir todas las nuevas y falsas necesidades que nos exijan. Porque
siempre harán que desees más y más cosas. En resumidas cuentas, en este mundo
que han montado, hay que darse prisa.</p>



<p>Si no pensáis igual pues no sigáis leyendo, y si pensáis
algo parecido o al menos sois curiosos, por favor continuad.</p>



<p>Lo dicho, el sistema nos arrastra con el acelerador hasta el
fondo y yo, que no estoy loco, he reconocido una de las pequeñas acciones que
realizan para hacernos vivir en el stress emocional eterno que necesitan y así,
mantenernos bajo control.&nbsp; A ver, lo que
os voy a contar es muy sencillo, pero debéis tener la mente abierta y algo de fe.
Si es posible que existan tanto creyentes de tantas religiones, espero que
vosotros podáis creer un poco en mí.</p>



<p>Vale, primero una pregunta. Cuando no estáis en vuestra
casa, ¿cómo miráis la hora? Muchos diréis, <em>en
el móvil</em>, y otros, <em>en mi reloj de
muñeca</em>, y varios seguro que os daréis cuenta de que vuestro método de
información más común son los relojes públicos en la forma que sea. Si además
la pregunta fuera&#8230; Si no estás en casa y ves un reloj público, ¿lo miras? Casi
todos diréis, <em>sí</em>. Y si continuase el
cuestionario con un: ¿Confías en la hora que ofrecen esos relojes públicos? <em>¿Por qué no lo voy a creer?</em>, os
preguntaréis.</p>



<p>Pues porque es en estos relojes públicos donde he encontrado
un sutil acondicionamiento del sistema, y por favor, no penséis que creo en
visitas alienígenas (<em>¿Para qué van a
venir?</em>) o en apariciones marianas (<em>¡Esos
sí que están locos!</em>). Soy un tipo normal que sabe que no hemos llegado a la
luna y que los <em>Illuminati</em> controlan
todo el poder económico mundial. Así que como podéis comprobar estoy cuerdo e
incluso muchos me consideran más inteligente que la media. Algo de lo que, si
sois listos, terminaréis dándoos cuenta.</p>



<p>¡Ah, sí! ¡Los relojes públicos y el acondicionamiento!
Perdón que se me va el santo al cielo a la más mínima oportunidad.</p>



<p>El hecho es este. He comprobado a lo largo de los años como ninguno de estos relojes públicos han coincidido jamás con la hora que llevaba yo, y eso que cada mañana pongo mi móvil en hora con el <a rel="noreferrer noopener" aria-label="reloj atómico (opens in a new tab)" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Reloj_at%C3%B3mico" target="_blank">reloj atómico</a> de <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ginebra" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Ginebra (opens in a new tab)">Ginebra</a></strong>. En el mismo momento en que comencé a hacer las primeras pruebas para corroborar mi teoría, me percaté de que tenía razón. Todos los resultados eran positivos y además, todas las horas estaban adelantadas, como mínimo admitiréis lo curioso del dato. Por eso consideré que su estrategia era meternos prisa, estresarnos para acondicionarnos. Vamos otra visión de lo que ya os he explicado de <em>lo joven vende</em>. Pero todo esto quedó fuera de lugar cuando amplié el espectro de la muestra.</p>



<p>Pasó el tiempo y cada vez comprobaba y controlaba más
relojes de mi ciudad y de otras. Y para mi sorpresa, la claridad de los nuevos
resultados, no dejaba dudas. Aunque había una mayoría de relojes adelantados,
existía un amplio porcentaje de retrasados. En ese punto no pude menos que
admitir mi propio error y aceptar mi candidez, la historia no podía ser tan
sencilla. Así que como cualquier persona con dos dedos de frente hace ante la
vida, evolucioné. </p>



<p>Evolucioné mi teoría para incluir los nuevos resultados. Di
por hecho que la gran cantidad de horas adelantadas daban veracidad a la parte
de <em>lo joven vende</em>, pero tenía que
haber algo más. Ellos no cometen errores cuando utilizan este tipo de
estrategias en la sombra. Si no me creéis me da igual, ¡ya lo aprenderéis
cuando descubráis por vosotros mismo el trasfondo de la realidad!</p>



<p>Todo mantiene siempre un patrón común mucho más allá de las
corruptelas, los tratos de favor y todas esas nimiedades de las que os
preocupáis. Perdón. A pesar de que de vez en cuando suelte estas vaguedades no
os asustéis y seguid leyendo, que la siguiente parte es la más escabrosa y por
tanto, la más interesante. ¿No es así, humano?</p>



<p>Pues bien, si los relojes con las horas adelantadas quedaban
explicados gracias a la intención de apresurarnos y agobiarnos en nuestra toma
de decisiones. ¿Qué pasaba entonces con los que se les retrasaban las
manecillas y enturbiaban los resultados? ¿Realmente desmontaban mi teoría? He
de confesaros a los que habéis llegado hasta aquí, que me hicieron dudar. Hubo
un par de meses en los que llegué a plantearme que todo esto era una tontería. </p>



<p>¿Me estaba volviendo loco? </p>



<p>También lo pensé pero al final, un 22 de noviembre en que
las golondrinas disfrutaban de un calor impropio de las fechas que las calmaba
tras años frenéticos; me percaté del significado de estas horas retrasadas.
Tenía que ser también parte de su estrategia y su intención no podía ser otra
que aturdirnos. Si con el adelanto de los relojes nos incitaban a tomar
decisiones sin recapacitar lo suficiente, con su retraso nos confunden. Atacan
nuestros ciclos circadianos para entorpecer nuestro raciocinio y así somos
mucho más permeables a los mensajes subliminales con los que nos inundan desde
los medios. Con unos nos hacen pensar poco y con los otros lo poco que
pensamos, es lo que ellos quieren.</p>



<p>Ahora que ya conocéis mi teoría no podréis decir que esto son ideas de locos. Tal unión de conceptos y relaciones lógicas no surgen de la mente de un demente, creo yo. Espero haberos convencido y confío en que podáis continuar con mis investigaciones para corroborar la teoría ya que a mí, actualmente, me resulta imposible. Y por favor, remitidme vuestros resultados al hospital psiquiátrico de <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zaragoza" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">Zaragoza</a></strong>. Sé que suena raro pero debéis confiar en mí, no estoy loco y esta residencia es circunstancial. </p>



<p>Muchas gracias por escucharme a los que habéis aguantado, y
los que no, siento lástima por vuestra falta de curiosidad.</p>



<p>Atentamente,</p>



<p>El Investigador de los Relojes Públicos”</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><em>Venga, Jorge&#8230; es
hora de dormir.</em></p>



<p><em>¡No me llame así! Mi
nombre es Yon.</em></p>



<p><em>Vale pues, Yon. A la
cama que vamos a apagar las luces.</em></p>



<p><em>¿Cómo se atreve a
llamarme de esa manera? Mi nombre ha sido Jorge desde que nací.</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/04/detective-309445_640_opt.png" alt="relojes detective" class="wp-image-4450" width="154" height="193"/></figure></div>



<p>La enfermera resopla cansada mientras se acerca al <strong><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Investigador (opens in a new tab)">Investigador</a></strong>, que una vez nota las cálidas manos femeninas, se deja guiar desde el escritorio hasta la cama donde se recuesta, se tapa con el edredón y tras una caricia maternal de su cuidadora, se calma. Ella apaga la luz y cierra la puerta y desaparece, él tardará aún cinco horas en dormirse. </p>



<p>Ha de calcular los riesgos de haber rebelado su investigación. <br><div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>   </p>
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			</item>
		<item>
		<title>Personas (Experimento)</title>
		<link>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/personas-experimento/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Nov 2018 11:25:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tú, sí tú, el que lee, ahora ya no estás donde creías estar, ahora estás en una sala frente a tres personas. La habitación es aséptica y del color que le produzca más tranquilidad a tu alma, eso sí que lo eliges. Pero como contraprestación a tu presencia, lo que no puedes elegir son los [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Tú, sí tú, el que lee, ahora ya no estás donde creías estar, ahora estás en una sala frente a tres personas. La habitación es aséptica y del color que le produzca más tranquilidad a tu alma, eso sí que lo eliges. Pero como contraprestación a tu presencia, lo que no puedes elegir son los seres que compartirán tu espacio y sus vidas, porque para eso estás aquí, para escuchar lo que tienen que contarte. Aunque no todo va a ser estar <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/diario-creativo/" target="_blank" rel="noopener">parado y pasivo</a>, no, hoy te toca poner un poco de tu parte, después de que las tres personas te relaten sus experiencias vitales, tendrás que decidir cómo son físicamente. Tendrás, si quieres participar, que contarnos como imaginas que son estas personas, tras conocer su pasado.</p>
<p><strong>Experimento “<em>Personas</em>”:</strong></p>
<ol>
<li><span style="color: #000000;">Tres personas a las que no ves pero escuchas.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Estas personas no tendrán nombre propio, se les llamará: <strong>Mono</strong>, <strong>Araña</strong> y <strong>Burro</strong>.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Un lector/oyente (<em>vosotros</em>), que sólo puede escuchar.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Cada persona os contará un resumen con lo más importante de su vida.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Vosotros, después, habréis de decir cómo creéis que son físicamente cada una de las personas (<em>edad, género, raza, etc.</em>).</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Al final os enteraréis de quienes son en realidad.</span><br />
<hr />
</li>
</ol>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter wp-image-4149 size-medium" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/gorilla-218832_640-200x300.jpg" alt="personas gorilla-218832_640" width="200" height="300" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/gorilla-218832_640-200x300.jpg 200w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/gorilla-218832_640.jpg 426w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p>Buenas, mi nombre es <strong>Mono</strong> y mi historia viene a ser la misma que la de otros miles de personas. En mi niñez perdí a mis padres en una de las muchas guerras fratricidas que se han sucedido en mi país, y ante la pobreza extrema que me rodeaba no tuve otra opción que escaparme de ella emigrando. No fue fácil, sobre todo al principio, un principio que duró una eternidad, al igual que la propia emigración. Y al contrario de lo que se suele decir, para mí el camino fue lo peor, es decir, que eso de disfrutar se lo dejé a los oriundos de los países por los que pasé, hasta que llegué al que aprobó aceptarme, de cuyo nombre no debo acordarme por seguir con las normas del experimento. Por el resto de territorios pasé perseguido y por tanto, en constante huida porque yo no era legal, signifique lo que signifique eso cuando se trata de personas. Pero una vez me asenté en lo que iba a ser mi nuevo hogar, porque me apoyaron en los inicios, conseguí una vida normal que después de todo lo que sufrí de joven, era todo lo que quería. Construí una familia (<em>con amor por supuesto, no con ladrillos</em>), conocí de nuevo el cariño y la pasión y la tranquilidad y volví a ser feliz.</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-4150" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/insect-close-fauna-invertebrate-spider-arachnid-965634-pxhere.com_-300x188.jpg" alt="personas insect-close-fauna-invertebrate-spider-arachnid-965634-pxhere.com" width="300" height="188" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/insect-close-fauna-invertebrate-spider-arachnid-965634-pxhere.com_-300x188.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/insect-close-fauna-invertebrate-spider-arachnid-965634-pxhere.com_.jpg 480w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Buenas, mi nombre es… espera que lo mire de nuevo… sí, mi nombre es <strong>Araña</strong> y mi historia no es tan dura. Nací en una familia acomodada, en un barrio seguro y burgués, y básicamente mi niñez mantuvo todas las características ideales que marca el sistema. Así que como todo iba fluido y fácil, en cierto momento decidí, bueno no lo decidí ya me entiendes, decidí crearme un problema con las drogas, al que llegué con gente pero del que salí sin nadie, que no sin ayuda. Después de ese momento mi vida fue canónica y sistemática porque no aproveché mi viaje por el lado oscuro para conocer otras visiones vitales, distintas maneras de ver el mundo y de cómo puede llegar a ser. Ahora sólo quiero ganar tanto dinero como para darles todo lo que quiera a los míos y sinceramente, también para saciar mis caprichos y a pesar de que siempre me falta y eso produce ansiedad, soy feliz. ¿Qué quién gobierna ahora? Nunca me ha importado.</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-4151" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/PIXNIO-361912-400x600-200x300.jpg" alt="Personas PIXNIO-361912-400x600" width="200" height="300" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/PIXNIO-361912-400x600-200x300.jpg 200w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/11/PIXNIO-361912-400x600.jpg 400w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p>Hola a todos, mi nombre aquí es <strong>Burro</strong> y espero que no tenga ninguna connotación extraña. Yo no sufrí nada supuestamente tan malo como una guerra o una adicción, por lo que yo pasé fue más sutil, sobre todo si lo veías desde fuera. En mi juventud ya sabía lo que quería, ahora reconozco que mi sueño procedía de lo tradicional de mi familia. También por esto y alguna cosa más, pasé por el instituto bajo el manto del bullying, que en mi época se resolvía con un <em>“se fuerte, no son más que bromas”</em>. Ah, que aún no os lo he dicho, pues mi ideal, mi sueño era crear una familia plena con, mínimo, dos hijos. Pero resultó ser algo mucho más complejo e incomprensible para mi entorno que para mí, tanto fue así que en su momento tuve que irme de casa (<em>me echaron</em>) para conseguir cumplirlo y vaya sí lo logré. Ahora no tengo mi propia familia, como tanto quería, me dedico a las labores del hogar, a cuidar mis hermosos cuatro hijos y a disfrutar de la vida que quería con mi pareja soñada. Eso sí, tuve que renunciar a casi toda mi familia, digamos, natural, pero como todo el mundo sabe, a esa no se la elige. A pesar de todo esto, no puedo ser más feliz.</p>
<hr />
<p><div class="su-spoiler su-spoiler-style-default su-spoiler-icon-plus su-spoiler-closed" data-scroll-offset="0" data-anchor-in-url="no"><div class="su-spoiler-title" tabindex="0" role="button"><span class="su-spoiler-icon"></span>Mono</div><div class="su-spoiler-content su-u-clearfix su-u-trim">La señora Mono es Gertrudis Martínez, una mujer blanca de 92 años hija de un alcalde republicano de Ojós (Murcia), ante su orfandad no le quedó más remedio que escapar y emigrar, por fortuna se libró de la Segunda Guerra Mundial al ser acogida en Estados Unidos por un familiar lejano.</div></div></p>
<p><div class="su-spoiler su-spoiler-style-default su-spoiler-icon-plus su-spoiler-closed" data-scroll-offset="0" data-anchor-in-url="no"><div class="su-spoiler-title" tabindex="0" role="button"><span class="su-spoiler-icon"></span>Araña</div><div class="su-spoiler-content su-u-clearfix su-u-trim">La joven Araña es Adèle Goncourt, una mujer negra de 35 años con una familia muy asentada en la Francia rural, para ser concretos, en Hénin-Beaumont. Se declara apolítica pero informada.</div></div></p>
<p><div class="su-spoiler su-spoiler-style-default su-spoiler-icon-plus su-spoiler-closed" data-scroll-offset="0" data-anchor-in-url="no"><div class="su-spoiler-title" tabindex="0" role="button"><span class="su-spoiler-icon"></span>Burro</div><div class="su-spoiler-content su-u-clearfix su-u-trim">El hombre Burro es Ignacio de la Hoz, hijo de la Familia de la Hoz, conocidos abogados que obtuvieron notoriedad y riqueza en la dictadura franquista. Homosexual blanco declarado y orgulloso de 40 y tantos años.</div></div></p>
<hr />
<p>Aunque hayáis mirado ya las descripciones de Mono, Araña y Burro, podéis participar igualmente contando como los habíais imaginado vosotros. Aquí os dejo los métodos por los que podéis participar:</p>
<ul>
<li><strong>Mandando la continuación de la historia al correo electrónico: <a href="mailto:seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</a> </strong></li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Escribiendo en los comentarios la continuación, que luego pasaré a las web.</strong></li>
</ul>
<p>Por supuesto la autoría está más que garantizada y el contenido de toda la página y sus contenidos están bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/legalcode" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Licencia Creative Commons</strong></a> que protegerá vuestro trabajo. Además me comprometo a editar tan sólo de manera formal vuestros textos y a repasar sólo las faltas ortográficas, porque aquí lo divertido será crear entre todos una historia compartiendo nuestra imaginación. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio.</p>
<p><strong>No os cortéis en participar, ya sea con una sóla frase o con una parrafada, estamos abiertos a todas vuestras ideas <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/14.0.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></strong></p>
<p><div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div></p>
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		<title>La leyenda del Caballero Krochenko</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Aug 2018 10:28:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INTRODUCCIÓN El hijo del matarife, el apestado, el limpia-sangre, así llamaban a Davidas en el pueblo porque ayudaba a su padre en el trabajo. Y fue él, en un consejo paternal, quien le recomendó dejar la casa familiar en busca de un futuro más brillante y honorable. Para esto había llegado a un acuerdo con [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h1>INTRODUCCIÓN</h1>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="alignright wp-image-4014 size-medium" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/branch-bird-wing-cable-beak-fauna-1405113-pxhere.com_-225x300.jpg" alt="krochenko" width="225" height="300" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/branch-bird-wing-cable-beak-fauna-1405113-pxhere.com_-225x300.jpg 225w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/branch-bird-wing-cable-beak-fauna-1405113-pxhere.com_.jpg 320w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" />El hijo del matarife, el apestado, el limpia-sangre, así llamaban a Davidas en el pueblo porque ayudaba a su padre en el trabajo. Y fue él, en un consejo paternal, quien le recomendó dejar la casa familiar en busca de un futuro más brillante y honorable. Para esto había llegado a un acuerdo con un señor de segunda, con apenas su caballo, su título, su armadura y sus armas como demostración, de quién Davidas sería su humilde y leal escudero. Marchó del pueblo a pie, al lado del caballo de su nuevo maestro y no echó la vista atrás. Hasta el día en que limpiando las armas del señor, apareció una golondrina que después de unos trazos revoloteados alrededor de Davidas, el baile del aviador, le contó que su pueblo y su familia corrían peligro, que había comenzado una guerra sangrienta y decisoria contra la oscuridad por todo el reino y que uno de los focos era el castillo de Jarvs, cuya sombra en el atardecer cubría su pueblo por completo. Nuestro futuro héroe, sin darle importancia al emisor volador del mensaje, conoce de leyendas más increíbles, le roba a su señor de segunda arma, escudo y yelmos de primera, y sin dejar nota ni compensación alguna se escapa raudo a ayudar a los suyos.</p>
<h1>HILO</h1>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="alignleft wp-image-4008 size-full" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/640px-Pueblo_viejo_de_Belchite_Zaragoza_España-by-Diego-Delso_opt.jpg" alt="Krochenko Pueblo_viejo_de_Belchite,_Zaragoza,_España by Diego Delso" width="577" height="300" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/640px-Pueblo_viejo_de_Belchite_Zaragoza_España-by-Diego-Delso_opt.jpg 577w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/640px-Pueblo_viejo_de_Belchite_Zaragoza_España-by-Diego-Delso_opt-300x156.jpg 300w" sizes="(max-width: 577px) 100vw, 577px" />El camino está salpicado por un reguero de muerte y destrucción del que parece que, de donde viene, nadie se ha enterado, y por el que solo le acompañan ruinas. Como todo le indicaba, su pueblo no ha corrido mejor suerte, las casas de piedra y adobe derruidas, el silencio de la sangre sólo evitado por el crepitar del fuego, el hedor de los cadáveres inundando el lugar y la sombra deformada del vencido, saqueado y ya abandonado castillo de Jarvs, cayendo sobre Davidas y sus lágrimas al atardecer. De repente el grito de una voz reconocida desde un rincón de la plaza del pueblo, es Izurzun el herrero y antiguo campeón <em>apócrifo</em>, por su falta de nobleza, de las justas de la zona. No muestra las mismas marcas de violencia que han conquistado al resto, pero como lo que tiene que decir cobra más importancia que su aspecto, no le da importancia. Le dice a Davidas que por alguna razón él es importante para esta guerra, que vinieron en su búsqueda y al no encontrarle, aparte de arrasar con todo, secuestraron a su familia. La mantienen retenida en una cueva cercana a la espera de su llegada y antes de que nuestro héroe le pregunte nada a Izurzun, su ímpetu le dirige sólo y directo hacía la susodicha cueva. Cuando él desaparece al bajar aquella colina, el herrero se transforma en una golondrina y de forma relajada, gracias al gran disfraz que porta, le sigue hasta lo más hondo de la caverna. Allí varios guerreros, tan chupados y demacrados que se asemejan a esqueletos, le tienden una emboscada, le rodean en la última sala de la gruta, hasta ahí ni rastro de su familia. Nuestro héroe golpea con la espada su escudo, se anima y grita a los enemigos, pero estos no reaccionan salvo para impedirle la huida, están esperando al revoloteo de la golondrina que le ha seguido. El ave se posa en el hombro de Davidas y le susurra: “Tu familia no tiene salvación porque ya está muerta, son sólo cenizas volando como yo por el mundo”. La golondrina le pica en la cara y levanta el vuelo y en el proceso su cuerpo evoluciona, no vuelve a ser Izurzun el herrero, esta vez es una figura femenina, aparentemente joven y embutida en una cota de malla que no parece de su agrado por incómoda, pero que le brinda la protección que una bruja necesita para la guerra. La golondrina ya no vuela, ahora flota la bruja y se ríe con entusiasmo y maldad, como si en una época tan distante del invento del cine (<em>si es que lo necesita este mundo lleno de magia</em>), ya hubieran visto reírse a la Bruja del Oeste. Ordena el ataque masivo de sus lacayos huesudos y no de uno en uno como harían otros malvados menos inteligentes, mientras observa si su ayuda es necesaria aunque no parece que vaya a serlo. Davidas recibe los ataques simultáneos como puede, por fortuna y por falta de previsión, estos, ya sin capa mágica cubriéndoles, esqueletos guerreros solo poseen garrotes y los golpes, no son rajas o incisiones. De varios se protege con el escudo y a otros logra clavar su espada entre sus costillas, sin ningún resultado por supuesto. Le arrodillan de un porrazo en la ya nombrada articulación, el yelmo le salva antes de levantar el escudo para protegerse de lo que ha pasado de lucha, a paliza. Los golpes son continuos y sus fuerzas tienen un límite, nota como el dolor que producían ahora son focos de calor, un calor picante. Sólo escucha el traqueteo de los garrotes sobre su escudo y su persona, estos últimos son como gritos sordos de su cuerpo y de fondo, la maléfica risa de la bruja transformista. De repente un pitido se apropia de su consciencia y una voz ruda, ronca y autoritaria, aunque cálida, le dice que este es el momento, que sin saberlo debido a su incredulidad le han despertado, que han activado el hechizo y que se esté tranquilo, que ahora él se hace cargo. Un temblor azota la cueva, tiemblan las paredes y en la parte más estrecha del techado de la gruta, se abre un resquicio por el que la luz del sol ilumina la estancia y hace brillar los accesorios de acero de Davidas. Él no dice nada, su espada habla por sí sola, los esqueletos se desmontan a su paso y no sufre daño alguno, la bruja interfiere con hechizos y pociones de fuego que no le afectan, su mirada ha cambiado y la bruja aterrorizada trata de escapar volando mientras grita: “Sí que es el elegido”. Pero antes de que se transforme en golondrina, la espada de Davidas, que ahora parece enorme, logra arrebatarle un colgante con una pequeña bolsa de cuero. En ella, una carta doblada hasta la obsesión ordena el asesinato de Davidas, lo marca como un objetivo indispensable para la victoria en la guerra.<img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter wp-image-4010 size-medium" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/black-and-white-girl-woman-white-photography-mystical-490943-pxhere_opt-300x210.jpg" alt="krochenko black-and-white-girl-woman-white-photography-mystical-490943-pxhere" width="300" height="210" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/black-and-white-girl-woman-white-photography-mystical-490943-pxhere_opt-300x210.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/black-and-white-girl-woman-white-photography-mystical-490943-pxhere_opt.jpg 571w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>“Davidas es un escudero de poca monta de un señor de poca monta, hijo de matarife e irrelevante por sí mismo, pero según nuestros oráculos, también es la reencarnación del Caballero Krochenko, héroe mitológico del reino, elegido por los dioses para proteger estas tierras del mal siempre que lo necesiten. Los dioses ya no participan en nuestras guerras aunque sus hechizos perduran y los oráculos temen que el despertar del Caballero Krochenko se cumpla (en el margen, manuscrita, una reflexión de la bruja, <em>estos religiosos con sus leyendas, reencarnaciones, no son más que cuentos de chiquillos</em>). Así que primero hay que matar al cuerpo del elegido en el que se reencarnará antes de que lo haga y esa amenaza, desparecerá antes de haber aparecido.</p>
<h1>DESENLACE</h1>
<p>Davidas recorre el camino que tiene adelante transformado, se siente diferente como si alguien más estuviese ahí, con él, y además ese aquel dirigiese sus pasos. Deja atrás su pueblo y más atrás el castillo de su señor. Persigue el reguero de sangre que en dirección a la capital del reino, parece haberse extendido y recrudecido, ya no se queman los cuerpos, ya no se respetan los niños ni los ancianos, ya no se hacen prisioneros, ya no se quiere reconstruir. Un moribundo al borde del camino le cuenta su historia: “He escapado del asedio de Randale, nuestra capital, el último baluarte del reino, pero en mi última incursión nocturna al campamento de retaguardia para conseguir alimento, me descubrieron, intenté escapar pero me alcanzaron aquí y aquí mismo me apalearon hasta que me creyeron muerto. Hoy he despertado y por fortuna, tú has pasado el primero y podrás ayudarme, sálvame, por los dioses, sálvame”. Davidas no controla sus actos ni su mirada, que le está diciendo al suplicante del arcén, la única manera de salvarte es esta, y con la espada acaba rápido con su vida. El Caballero Krochenko ha tomado el mando. Esa misma noche llega y se infiltra al campamento principal que está asediando Randale, allí un objetivo se repite constante en su mente, la bruja, si ella es la maldad absoluta, ella tiene que ser la general de este ejército de no muertos. Entra solo, Davidas y Krochenko en cuerpo y mente, sus capacidades son sobrehumanas y los esqueletos y el resto de criaturas que la oscuridad gobierna, no encuentran ni un rastro de su presencia. Krochenko tiene un plan, descabezar al ejército de las tinieblas matando a su lideresa y por ahora, al entrar en la tienda de la bruja, todo marcha a la perfección. Ella duerme, recupera fuerzas, aunque es extraño que no esté en primera línea, decidiendo sobre los pasos a dar; él se escabulle hasta la cama improvisada de cuclillas, sin mover el viento siquiera, a su lado no saca la espada. Esta vez el Caballero combatirá la magia con magia y se quita los guantes, para después comenzar a realizar unos gestos extraños con sus dedos y unos movimientos indescifrables con sus manos. Las cuales dejan un reguero de luz que poco a poco se va haciendo más visible, brilla y brilla a pesar de no despertar a la bruja, sobresale por la deshilachada tienda pero aparentemente, la oscuridad no es capaz de distinguir la luz. En el último momento, cuando los salmos que ha estado recitando en el ritual se convierten en gritos, la bruja despierta asustada para escuchar: “… con este hechizo te mataré pero no morirás, serás para siempre mi esclava y gobernándote a ti, gobernaré también este ejército de las tinieblas y aunque así pierda parte de mi ser, terminaré esta guerra que asola mi reino”. Ahora ella le grita: “Yo no soy quien dirige, sólo soy una subalterna, no desperdicies tu esencia conmigo, el hijo por derecho del mal absoluto es Kromer el Cimerio, nuestro general…”. Krochenko con rapidez evoluciona su hechizo, transformando la runa que ya casi se había creado, en otra semejante pero que también le obliga a cambiar sus palabras. “Con este hechizo te controlaré, no morirás y tendrás libre albedrio pero siempre que lo necesite o quiera, me acompañarás por mi destino”. La runa se forma, un fogonazo que sólo deslumbra a Davidas la mueve, desciende hasta el vientre de la bruja y la traspasa hasta desaparecer en su interior. Antes de que ella abra los ojos, él remata. “Y por supuesto ahora vendrás conmigo, me llevarás a la tienda de ese tal Kromer el Cimerio y cuando yo le ataque en su privacidad, tú retendrás a su ejército con las capacidades nigrománticas que demostraste en aquella cueva”. Llegan sin problemas hasta la tienda de campaña fastuosa y demoníaca de Kromer, uno por las sombras, la otra por ser alto mando. El plan de Krochenko funciona de nuevo, a la perfección, si además la casualidad está de tu lado no hay forma de pararlo. En cuanto los dos están en sus posiciones, una fuera y el otro oculto dentro, Kromer el Cimerio se separa de su consejo y va a sus aposentos, por lo visto hasta los seres más malvados necesitan tomar distancia y descansar, aunque sólo sea por lo que dura una siesta sana, la de los 20 minutos. En cuanto entra, la bruja comienza con sus sortilegios e invocaciones y Krochenko le ataca por la espalda, nada más quitarse el yelmo. Davidas le raja el cuello lo más profundo que puede, mientras tanto la bruja ya ha creado un perímetro defensivo con sus criaturas y resiste fácilmente a las tropas restantes. Kromer el Cimerio grita, agónico al principio, una risa histérica al final, traga saliva y sangre que no parece llegar a ningún sitio y comienza a transformarse. Los rasgos y las escamas que empiezan a cubrirle, y que hacen que su espada rebote, le asemejan a un dragón; no se mueve, sólo crece en tamaño, su carcajada se hace más grave y las escamas se multiplican a más velocidad. Es entonces cuando el Caballero Krochenko aprecia como la sangre mezclada con saliva sigue manando de la herida del cuello, todavía no hay capa protectora en esa zona y de eso se aprovecha nuestro héroe, que en un todo o nada lanza su arma contra la tráquea de los que ya es más un dragón, que una figura humana. La espada lleva la dirección y fuerzas correctas, Kromer el Cimerio, en el final de su transformación, sigue inmóvil porque la transmutación lo obliga y con la certeza de su equivocación, sólo le queda confiar toda su suerte a que la fortuna, esta vez, le sonría a él. Pero no es así. Una vez muerto Kromer el Cimerio, controlada la bruja e informado el rey, comenzó la batalla que derrotó por siempre al ejército de las tinieblas y que las leyendas describieron como la lucha definitiva entre el bien y el mal. <img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-4011" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/knight-1996168_640_opt-300x200.jpg" alt="krochenko knight-1996168_640" width="300" height="200" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/knight-1996168_640_opt-300x200.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/knight-1996168_640_opt.jpg 601w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>La mañana siguiente despierta tranquila y luminosa, el reino está a salvo y los pocos testigos de lo ocurrido recuperan las leyendas del Caballero Krochenko, el elegido por los dioses para salvaguardar del mal estas tierras incluso más allá de la muerte, quien les rescató de las fauces del hijo del mal absoluto. Pero solo unos pocos recuerdan la figura y la faz de Davidas y de aquellos, unos pocos dicen que le han visto recluido en un bosque tranquilo, frondoso y laberíntico, paseando con aspecto de ermitaño, los pelos alborotados y las ropas deshechas, seguido por una nube de golondrinas mientras alegre charla con una posada en su hombro, dicen que está a la espera de que se le vuelva a necesitar. Los dos juntos, solos, compartiendo la eternidad.<img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-4012" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/tree-forest-path-plant-hiking-trail-1172973-pxhere_opt.jpg" alt="krochenko 2" width="600" height="400" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/tree-forest-path-plant-hiking-trail-1172973-pxhere_opt.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/tree-forest-path-plant-hiking-trail-1172973-pxhere_opt-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>
<hr />
<h1>CAMBIOS PARA “ELIGE TU PROPIA AVENTURA”</h1>
<p>Siguiendo los pasos de mi propia invención y que expliqué en la <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/crea-tu-propia-aventura/" target="_blank" rel="noopener">entrada anterior</a></span>, después de escribir la historia arquetípica, comencé a imaginar cambios que podían ocurrir en los puntos álgidos y decisorios de las distintas <em>fases </em>de la trama. Cómo ya me indicaba hace dos semanas, sería más fácil empezar desde el final, hacia el principio, y sí que ha sido más fácil irlos escogiendo de atrás a adelante, por ello os lo pongo en ese orden. Eso sí, como en <strong>Saló o 120 Días en Sodoma del Marqués de Sade</strong>, sólo las nombro para ver cuáles más se os ocurren y me comentáis cuales os gustan más.</p>
<p><strong>Características Básicas de la Historia:</strong> Es una historia arquetípica del bien contra el mal, con un héroe y un villano que los representan. Un secundario principal (<em>que acompaña al héroe</em>) y otros casuales, que hilan la trama. Cumple también con la estructura de introducción, hilo y desenlace, sobre la que se basan las muchas de las más conocidas historias de fantasía medieval.</p>
<h2>DESENLACE</h2>
<p><span style="color: #000000;">Escena con dos enfrentamientos, pero que se basa en el último combate, contra Kromer el Cimerio.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambio Básico:</strong> El héroe pierde contra el villano, el reino cae en manos del ejército de las tinieblas. El héroe desaparece (<em>por muerte, exilio, encarcelamiento, vergüenza…</em>). Quizás la menos interesante.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambios de la Trama</strong> (enfrentamiento final)<strong>:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Davidas pierde y desaparece, así como lo hace la bruja. <em>No future.</em></span></li>
<li><span style="color: #000000;">Davidas desaparece pero la bruja aparece y vence a Kromer. Ella es la heroína de la historia y de la que hablan las leyendas. <em>Subtramas:</em></span>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Puede vencer por sus habilidades mágicas o</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Porque ella es la verdadera reencarnación del Caballero Krochenko.</span></li>
</ul>
</li>
<li><span style="color: #000000;">El héroe vence pero la bruja desaparece haciendo el bien. <em>Subtramas:</em></span>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Se la trata como la heroína que terminó siendo, su propia leyenda.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">El héroe la llegó a amar, algo irracional e incontrolable, como si ella fuera la reencarnación del amor verdadero de Krochenko.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Las leyendas sólo muestran desprecio hacia la bruja, la desprestigian tratándola como una mercenaria más y es olvidada.</span></li>
</ul>
</li>
<li><span style="color: #000000;">Davidas y la bruja vencen y en vez de ocultarse en el bosque, se hacen famosos en el reino, consiguen recompensas extraordinarias (<em>tesoros, tierras, castillos, XP…</em>).</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambios de la Trama</strong> (segundo enfrentamiento con la bruja)<strong>:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Davidas pierde con la bruja y desaparece.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Davidas vence a la bruja y la hace desaparecer.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Davidas pierde con la bruja pero de algún modo sí que logra vencer a Kromer el Cimerio. <em>Subtramas:</em></span>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Desde este punto podrían surgir muchas, aunque para seguir con las normas de “Crea tu propia aventura”, sería interesante unirlas con las finalizaciones explicadas antes (<em>en Cambios de la Trama -enfrentamiento final-</em>).</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Aparte de acciones y hechos, tras este enfrentamiento con la bruja, se puede jugar si así se quiere con la relación entre Davidas y la bruja, dándole importancia a la sensibilidad que más apetezca: amor, odio, desprecio, autoridad, miedo…</span></li>
</ul>
</li>
</ul>
<h2><span style="color: #000000;">HILO ARGUMENTAL</span></h2>
<p><span style="color: #000000;">Escena basada en el descubrimiento de la guerra y la destrucción, pero sobre todo, en el primer enfrentamiento con la bruja y sus esqueletos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambio Básico:</strong> la bruja vence y el héroe desaparece. No hay que olvidar que las nuevas ideas aportadas, pueden acabar la historia antes de que se complete, como en <em>“Elige tu propia aventura”</em>.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambios de la Trama</strong> (primer enfrentamiento con la bruja)<strong>:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">En vez de enfrentamiento, un amor ancestral surge entre ellos dos cuando Krochenko se manifiesta en Davidas. Como si la bruja fuese poseída a su vez por la antigua compañera del Caballero (<em>referencia a otra historia de DESENLACE</em>). Generando su alianza desde este momento. <em>Subtrama:</em></span>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Se olvidan del reino y de la guerra tras su reencuentro, y desaparecen para vivir juntos y felices.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Unir fuerzas desde ese momento y después de vencer a Kromer, hacerse ellos con el control del reino.</span></li>
</ul>
</li>
<li><span style="color: #000000;">Davidas puede hacer desaparecer a la bruja en este enfrentamiento, y por ende del DESENLACE.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Davidas vence a la bruja y la obliga a obedecerle como en el DESENLACE, pero desde este momento.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Los enemigos con los que la bruja le tiende la emboscada, pueden ser distintos (<em>en vez de esqueletos, demonios antropomórficos o mercenarios bajo las ayudas alquímicas de la bruja</em>), cambiando así de trasfondo y aspecto de la bruja. <em>Subtrama:</em></span>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Aspecto de la bruja más relacionado con la naturaleza y más positivo, y utilizar animales o fuerzas elementales como esbirros. Hace más sencilla la transición de la bruja al bando del héroe.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Aspecto de la bruja más aterrador o incluso gore, con preponderancia de la sangre y el mundo de lo maligno mucho más caracterizado.</span></li>
</ul>
</li>
<li><span style="color: #000000;">Por supuesto se puede cambiar al CABALLERO Krochenko, por el Asesino, el Pirata, el Rey, el Estratega (<em>cambiando los combates individuales por batallas épicas</em>) o, por qué no, el Viajero de las Estrellas (<em>en otras palabras, Extraterrestre</em>) Krochenko. <em>Subtramas:</em></span>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Ofrece tantas y cambiarían tanto el resto de la historia que no las pongo aquí, os dejo los nombres que tendría la reencarnación y vosotros podéis haceros una idea, o mejor, podéis compartir conmigo vuestras ideas.</span></li>
</ul>
</li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambios de la Trama</strong> (encuentro con la bruja transformada)<strong>:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Al llegar al pueblo, la bruja se hace pasar por su familia y ante la reacción del héroe, algo cálido se despierta en su anterior. Transformando su enfrentamiento posterior, por una alianza (<em>Cambios de la Trama -primer enfrentamiento con la bruja-</em>). Evolución a un tono más romántico y/o positivo.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">En vez de usar la imagen de una golondrina, la bruja puede usar otras (<em>desde una cucaracha hasta un unicornio</em>), cada una con simbología propia y diferente de la que la golondrina tiene para mí.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">La bruja se hace pasar por un peligro residual de la devastación del pueblo (<em>vamos un enemigo, un masilla</em>), fomentando la actividad más violenta del héroe y la aparición de Krochenko. Nada de sentimientos, sólo batallas y aventuras.</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambios de la Trama</strong> (<em>generales</em>)<strong>:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Hay mucho camino de vuelta al pueblo de Davidas no descrito, se pueden incluir 1001 encuentros fortuitos (o no), con su propia simbología y valor para el relato</span></li>
<li><span style="color: #000000;">O incluir la historia de la vigilancia del héroe a la que le somete la bruja, como le va conociendo a través de sus encuentros, gustándole cada vez más u odiándole con más ahínco.</span></li>
</ul>
<h2><span style="color: #000000;">INTRODUCCIÓN</span></h2>
<p><span style="color: #000000;">En la INTRODUCCIÓN casi no hay posibilidad de cambiar hechos concretos como en el HILO y el DESENLACE, que tienen sus enfrentamientos y encuentros con los villanos como puntos decisorios de la trama. Aquí quizás se puede jugar con las armas del señor de Davidas y el encuentro con la golondrina que le habla.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambio básico:</strong> el primer cambio, el que sería más importante y del que no voy a poner ejemplos porque puede transformar la historia de tal modo, que tendría que crear otra distinta (<em>aunque también puede dejarla tal y como está</em>). Es el cambio en el trasfondo, pasado y presentación de Davidas de todas la maneras inimaginables: el género del héroe, la época histórica, el género de la historia (<em>ciencia ficción, fantasía, realismo puro…</em>), etc.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambios en la Trama</strong> (armas del caballero del que Davidas es escudero)<strong>:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Al utilizar Davidas las armas de otro caballero, al final, el reino cree que el héroe fue este otro caballero y no Davidas. Pasando a ser el más importante del reino (<em>ya sé que esto iría en el Desenlace, pero el hecho que lo pondría en marcha, es este</em>). <em>Subtramas:</em></span>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">La lucha de Davidas por el reconocimiento y sus consecuencias:</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Lo consigue pero todo sigue igual.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">No lo consigue y todo sigue igual.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">No lo consigue y muere o desaparece.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">No lo consigue y crea un movimiento campesino contra el que fuera su señor.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Lo consigue y se vuelve un engreído, vanidoso y chulo terrateniente.</span></li>
<li>Etc.</li>
</ul>
</li>
<li><span style="color: #000000;">Las armas están encantadas (<em>para bien o para mal</em>) y son las responsables de la aparición del Caballero Krochenko.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">O es el encantamiento de sus armas, el que subyuga a la bruja y vence después a Kromer el Cimerio.</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Cambios en la Trama</strong> (encuentro con la bruja en forma de golondrina parlante)<strong>:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">De nuevo (<em>como en el HILO</em>), se podría cambiar la forma bajo la que se presenta la bruja para decirle que vuelva al pueblo: mi golondrina podría ser tu hada, tu enano, tu oso pardo o tu virgen María. Y así mostrar un nuevo, mejorado y diferente trasfondo para la bruja.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">También se podría elegir que la bruja le ofrezca otro motivo para que Davidas comience su aventura (<em>dinero, fama, poder…</em>).</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Y por supuesto no tendría por qué mandarle a su pueblo para tenderle la emboscada, si no que podría mandarle a un castillo hechizado, a un lago donde reside un monstruo gigante o a un restaurante oriental. Eso sí, este cambio transformará por completo la historia.</span></li>
</ul>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-4009" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/640px-Vista_de_Albarracín-by-orvlarochefort_opt.jpg" alt="krochenko Vista_de_Albarracín by orvlarochefort" width="600" height="400" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/640px-Vista_de_Albarracín-by-orvlarochefort_opt.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/08/640px-Vista_de_Albarracín-by-orvlarochefort_opt-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" />Y hasta aquí los cambios más básicos que se me han ocurrido para la historia, para los momentos decisorios que hacen evolucionar la trama. Dejo muchos en el tintero y apenas nombró las transformaciones más contextuales y de diseño de la historia. Porque en vez de basarla en una historia arquetípica, incluso en el género, como yo: el héroe conoce el mal (<em>INTRODUCCIÓN</em>), el héroe aprende sus capacidades y de sus experiencias (<em>HILO</em>) y el héroe se enfrenta al mal y la trama se resuelve (<em>DESENLACE</em>). Podríais utilizar otras más complejas o con más recursos: una distinción menos nítida entre “buenos” y “malos”, uso de herramientas como los flashbacks, McGuffins, sueños premonitorios o distintas realidades entrelazadas, ya sean físicas u oníricas.</p>
<p>Se le pueden hacer tantas cosas, aportarle tantos matices y tramas semejantes pero paralelas, que no puedo abarcarlas. Por eso dejo inscrito este mensaje de auxilio:</p>
<p>“Por favor, ayúdenme a sacarle todo el jugo a esta pequeña historia, tan sencilla, ¿Dónde está el límite? ¿Hasta dónde se podría llegar con un buen texto, más interesante y mejor escrito? ¿Cómo de grande se puede hacer este?&#8230;”</p>
<p>Basta con aportar ideas, basta con que las escribáis en los comentarios o a través del mail (<span style="color: #3366ff;"><em>seriejuegoelcontadordhistorias@gmail</em></span>) o de las redes sociales (<em><span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://twitter.com/ContadrHstorias" target="_blank" rel="noopener">Twitter</a></span>, <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://www.facebook.com/seriejuegoelcontadordehistorias" target="_blank" rel="noopener">Facebook</a></span> y <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://plus.google.com/u/1/b/113056902706245391533/+Seriejuegoelcontadordehistoriasoriginal" target="_blank" rel="noopener">Google +</a></span></em>). Así crearemos nuestra propia historia.</p>
<p><div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/la-leyenda-del-caballero-krochenko/">La leyenda del Caballero Krochenko</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com">El Contador de Historias</a>.</p>
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		<title>Crea tu propia aventura</title>
		<link>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/crea-tu-propia-aventura/</link>
					<comments>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/crea-tu-propia-aventura/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Jul 2018 09:05:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Llevo con una idea metido en la cabeza desde hace unas semanas, algo parecido a la sección de Continúa la Historia, pero mezclada con ese otro concepto del que ya os hablé de pasada en otra entrada, meta-literatura. ¿Qué os parece si tratamos de reproducir los clásicos Elige tu propia aventura? Tengo claro que yo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Llevo con una idea metido en la cabeza desde hace unas semanas, algo parecido a la sección de <span style="color: #3366ff;"><strong><a style="color: #3366ff;" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank" rel="noopener">Continúa la Historia</a></strong></span>, pero mezclada con ese otro concepto del que ya os hablé de pasada en otra entrada, <span style="color: #3366ff;"><em><a style="color: #3366ff;" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/level-ub-2018/" target="_blank" rel="noopener">meta-literatura</a></em></span>. ¿Qué os parece si tratamos de reproducir los clásicos <strong>Elige tu propia aventura</strong>? Tengo claro que yo nunca he escrito algo así, como ejemplo el archivo de esta web, por esto la entrada será una explicación de cómo creo que se hace… y no puedo remediar sonreír, porque me parece que va a ser divertido, al menos para mí. Pero voy a dejarme de introducciones, comencemos y a disfrutar.</p>
<p>Hoy incluso voy a estructurar la entrada por puntos, paso a paso.</p>
<p><strong>PRIMERO </strong></p>
<p>Tener una historia básica escrita, pongamos que arquetípica, cumpliendo con la estructura clásica que diferencia tres partes en todo guion:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>1ª Parte.-</strong> Introducción</p>
<p style="text-align: center;"><strong>2ª Parte.-</strong> Nudo</p>
<p style="text-align: center;"><strong>3ª Parte.-</strong> Desenlace</p>
<p><strong>EJEMPLO con EL REY LEÓN</strong></p>
<p><strong>1ª Parte.-</strong> Nacimiento y juventud de <strong>Simba</strong>, hasta la muerte de <strong>Mufasa</strong>. (<em>Hecho que pone en marcha la historia y desde el que comienza la aventura</em>).</p>
<p><strong>2ª Parte.-</strong> Huida de <strong>Simba</strong>, <em>Hakuna Matata</em> con <strong>Timón</strong> y <strong>Pumba</strong> y reencuentro con <strong>Nala</strong>. (<em>Aprendizaje y regreso del héroe</em>).</p>
<p><strong>3ª Parte.-</strong> Confrontación con el villano, <strong>Scar</strong>, y regreso a la normalidad rota en la introducción, <em>Ciclo de la Vida</em>. (<em>Enfrentamiento final y resolución de la tensión y la trama</em>).</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-3983" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/El-rey-león-by-cinemania.jpg" alt="" width="660" height="374" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/El-rey-león-by-cinemania.jpg 660w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/El-rey-león-by-cinemania-300x170.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></p>
<p><strong>SEGUNDO</strong></p>
<p>Una vez tenemos la historia principal <span style="font-weight: inherit;">clara</span><span style="font-weight: inherit;">, aventura arquetípica y básica, viene lo más divertido, transformarla a partir de esos puntos importantes (</span><em style="font-weight: inherit;">transformadores</em><span style="font-weight: inherit;">) de la misma, a través de un ejercicio de </span><em style="font-weight: inherit;">“What if…”</em><span style="font-weight: inherit;">.</span></p>
<p><strong>What if…</strong> son una serie de libros en los que historiadores explican e imaginan que hubiese pasado si, en los momentos cruciales de la <strong>Historia</strong>, el resultado hubiera sido diferente. En otras palabras ¿qué hubiera pasado si los nazis hubieran ganado la <strong>2ª Guerra Mundial</strong>? (<em>Pongo a conciencia este ejemplo para preguntaros una duda que me acompaña desde pequeñito: ¿por qué tanta gente, sin importar su ideología, tienen a los nazis idealizados? Si sólo fueron un grupo que se aprovechó, muy bien por cierto, de la peor crisis en <strong>Alemania</strong>, donde el pan llegó a costar millones de marcos</em>).</p>
<p>Una vez terminada mi diatriba sin sentido, volvemos a lo nuestro. Ya tenemos una sencilla historia arquetípica en la que distinguimos los hechos diferenciales y transformadores de la trama, sus puntos álgidos. En <strong>El Rey León</strong> son tres: la muerte de <strong>Mufasa</strong>, reencuentro con <strong>Nala</strong> y enfrentamiento y victoria sobre <strong>Scar</strong>. Entonces sobre estos puntos importantes de la trama empezamos a jugar y a imaginar <em>what if…</em> y a crear un nuevo argumento, una realidad paralela. Y la lógica me indica que tiene que ser más fácil comenzar a transformar la historia desde la última inflexión narrativa.</p>
<p><strong>EJEMPLO con EL SEÑOR DE LOS ANILLOS</strong></p>
<p><em>What if…</em> en <strong>El Señor de los Anillos</strong>, <strong>Gollum</strong> no hubiera caído en la lava del <strong>Monte del Destino</strong> y el <strong>Anillo Único</strong> no se hubiera destruido, ¿cómo hubiese continuado la aventura?. Con esta premisa la primera consecuencia sería que el resto de héroes (<em>Gimli, Legolas,…</em>) perderían y probablemente morirían en la última batalla. Sin ellos y sin los elfos, la resistencia, si es que hubiere, sería imposible y <strong>Sauron</strong> se haría con la <strong>Tierra Media</strong> en su totalidad.</p>
<p>Pero si nos ponemos más imaginativos podemos hacer que escapen de la muerte en la batalla, por ejemplo, <strong>Aragorn</strong> y <strong>Gandalf</strong>. Que se introduzcan en <strong>Mordor</strong> salvando o no a <strong>Frodo</strong> y <strong>Sam</strong>, capturen a <strong>Gollum</strong> y consigan destruir el <strong>Anillo Único</strong>. O uno de los dos se corrompa al tener el anillo en sus manos y se de una lucha encarnizada entre <strong>Aragorn</strong> y <strong>Gandalf</strong>.</p>
<p>Aunque también podemos dejar volar la imaginación a límites insospechados (<em>hasta quemarse con el sol</em>) y hacer que <strong>Gollum</strong>, tras haber perdido y recuperado el <strong>Anillo</strong>, decida no actuar como siempre, como un <em>jonky</em>, y lo utilice para obtener una posición de poder en <strong>Mordor</strong> (<strong><em>Smigol</em></strong><em> comprendió el valor real de su tesoro</em>) y que termine siendo un <strong>Nazgûl</strong> o algún tipo de lugarteniente poderoso de <strong>Sauron</strong>. Y si además <strong>Frodo</strong> y <strong>Sam</strong> escapasen, siendo los dos únicos héroes de la <strong>Comunidad</strong> vivos, y si ellos dirigiesen una resistencia de hobbits sigilosos, de atentados y asesinatos selectivos, convirtiéndose en suspicaces y sanguinarios líderes.</p>
<p>Pero bueno,  siempre se pueden imaginar cambios más sutiles y que no cambien la trama en lo importante. Como que <strong>Sam</strong> y <strong>Frodo</strong> aceptasen su atracción mutua y terminasen juntos (<em>aunque este caso, en cierta modo ya se da, porque <strong>Sam</strong> ya anciano también se va a las <strong>Tierras Imperecederas </strong>con los elfos y donde <strong>Frodo</strong> le espera</em>).</p>
<p>Imagino que alguna de las realidades paralelas que se me han ocurrido os habrán rechinado. Es normal ya que no he tomado muy cuenta ni el tono de la historia, ni las personalidades de los personajes de <strong>JRR Tolkien</strong>. Aunque casi cualquier giro del guion se puede llegar a justificar en la literatura y más si hay magia de por medio.</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-3981" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/Señor-de-los-Anillos-by-cinemania.jpg" alt="" width="589" height="400" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/Señor-de-los-Anillos-by-cinemania.jpg 589w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/Señor-de-los-Anillos-by-cinemania-300x204.jpg 300w" sizes="(max-width: 589px) 100vw, 589px" /></p>
<p><strong>TERCERO </strong></p>
<p>Sin lugar a dudas este punto me parece el más difícil y nunca lo he hecho antes, al menos explícitamente, ya que sí que he tenido que cuadrar tramas largas como en <strong>El Contador de Historias</strong>. Ahora que tenemos varias realidades paralelas para los mismo personajes, estaría bien conseguir entrelazarlas, darles puntos argumentales comunes para crear la sensación de laberinto, más que la de caminos separados sin conexión (<em>opción aceptable, quizás menos elegante y yo aquí, mostrándome pedante</em>).</p>
<p><strong>EJEMPLOS CINEMATOGRÁFICOS</strong></p>
<p>De esto último hay muchos ejemplos y muy diversos, aunque es más prolífico como recurso cinematográfico que su uso literario. En <strong>Memento</strong> tenemos la trama en color, la que creemos durante mucho tiempo la real, y luego las escenas en blanco y negro, con los <em>no recuerdos del protagonista</em>, que nos muestran las subtramas que sí son reales. O en <strong>Amores Perros</strong> donde la vida de todos los protagonistas se ve condicionada por un hecho común a todas sus tramas paralelas, un accidente en carretera. O como en <strong>Rashomon</strong> se juego con una trama real inexistente ya que todas las historias que nos muestra, son versiones de un mismo hecho, habiendo en ellas puntos comunes y otros muchos, muy dispares; pero sin que se acepte ninguna como verdadera.</p>
<p>
<a class="grouped_elements" rel="tc-fancybox-group" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/memento-by-filmaffinity.jpg" title="memento by filmaffinity"><img width="203" height="300" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/memento-by-filmaffinity-203x300.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="memento by filmaffinity aventura" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/memento-by-filmaffinity-203x300.jpg 203w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/memento-by-filmaffinity.jpg 410w" sizes="(max-width: 203px) 100vw, 203px" /></a>
<a class="grouped_elements" rel="tc-fancybox-group" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/amores_perros-by-Filmaffinity.jpg" title="amores perros by Filmaffinity"><img width="203" height="300" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/amores_perros-by-Filmaffinity-203x300.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="amores perros by Filmaffinity aventura" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/amores_perros-by-Filmaffinity-203x300.jpg 203w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/amores_perros-by-Filmaffinity.jpg 353w" sizes="(max-width: 203px) 100vw, 203px" /></a>
<a class="grouped_elements" rel="tc-fancybox-group" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/Rashomon-by-Eldiarioes.jpg" title="Rashomon by Eldiarioes"><img width="225" height="300" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/Rashomon-by-Eldiarioes-225x300.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="Rashomon by Eldiarioes aventura" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/Rashomon-by-Eldiarioes-225x300.jpg 225w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/07/Rashomon-by-Eldiarioes.jpg 400w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a>
</p>
<p>Como veo que ha quedado un poco largo, el ejemplo propio que tengo preparado queda para la semana que viene. Eso sí, si queréis probar estos pasos y hacer una historia de <em>Elige tu propia aventura</em>, y lo que es mejor mandármela para que las pueda leer, publicarlas aquí (<em>si queréis</em>), o simplemente corroborar que el método funciona, os estaría eternamente agradecido. Podéis hacerlo mediante estos dos métodos:</p>
<p style="text-align: center;">Mandándolas al correo electrónico:</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #3366ff;">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</span></p>
<p style="text-align: center;">Través de nuestras redes sociales:</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://twitter.com/ContadrHstorias" target="_blank" rel="noopener">Twitter</a></span>, <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://www.facebook.com/seriejuegoelcontadordehistorias" target="_blank" rel="noopener">Facebook</a> </span>y <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://plus.google.com/u/0/+Seriejuegoelcontadordehistoriasoriginal" target="_blank" rel="noopener">Google+</a></span>.</p>
<p style="text-align: center;">Escribiéndola en los comentarios.</p>
<p><div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div></p>
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		<title>Helios Ra Sunshine</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 May 2018 10:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Helios Ra Sunshine subió al ascensor con la mirada perdida y en la cabeza, la cena que le esperaba en su casa. Vivía en el edificio Dakota, piso 31. Helios Ra odiaba a sus padres desde que tuvo la edad para recibir las burlas por su extraño nombre, siempre había pensado que le habían puesto [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-3911" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-600px-Ra_Symbol_Stargate_opt.png" alt="Helios Ra 600px-Ra_Symbol_(Stargate)_opt" width="400" height="320" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-600px-Ra_Symbol_Stargate_opt.png 400w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-600px-Ra_Symbol_Stargate_opt-300x240.png 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" />Helios Ra Sunshine</strong> subió al ascensor con la mirada perdida y en la cabeza, la cena que le esperaba en su casa. Vivía en el <span style="color: #3366ff;"><em><a style="color: #3366ff;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Edificio_Dakota" target="_blank" rel="noopener">edificio <strong>Dakota</strong></a></em></span>, piso 31.</p>
<p><strong>Helios Ra</strong> odiaba a sus padres desde que tuvo la edad para recibir las burlas por su extraño nombre, siempre había pensado que le habían puesto un nombre ridículo y nunca los entendió. Puede que nosotros nos aclaremos mejor si recordamos algo que el borró de su memoria hace muchos años. Fue concebido, parido y criado hasta los dos años en una comuna mezcla de pensamiento hippie y funcionamiento de secta, en donde adoraban al sol como creador del mundo. De ahí su nombre compuesto de <span style="color: #3366ff;"><strong><a style="color: #3366ff;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Helios" target="_blank" rel="noopener">Helios</a></strong></span> y <span style="color: #3366ff;"><strong><a style="color: #3366ff;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ra_(mitolog%C3%ADa)" target="_blank" rel="noopener">Ra</a></strong></span>, personificaciones del Sol en <strong>Grecia</strong> y en <strong>Egipto</strong> respectivamente.</p>
<p><strong>Helios Ra</strong> subió al ascensor que, como siempre que llegaba del trabajo, estaba repleto de gente. Enlatados como estaban sólo veían al resto cual molestos cachos de carne que les imposibilitaban su comodidad. Nadie se saludaba ni se hablaba, él entró el último.</p>
<p><strong>Helios Ra</strong> subió al ascensor, estaban en el garaje 6, sexta planta por debajo del suelo, lo más cerca que se puede estar del infierno. Le quedaban cerca de 40 pisos para poder cenar… <em>mira que ponerme este nombre, es ridículo</em>… <em>con este nombre no me van a ofrecer nunca formar parte de consejo de accionistas</em>… <strong>Helios Ra</strong> era un exitoso <em>bróker,</em> desde hacía 15 años vivía entre acciones, OPAS, chivatazos, mentiras y puñaladas por la espalda. Había visto y vivido mucho y no siempre había actuado con honradez, de hecho, muchas veces parecía más un ladrón que un corredor de bolsa, aunque nunca se sentía culpable por ello, no tenía razones, porque en realidad, ¿cuál es la diferencia? Claro que eso le había granjeado muchos enemigos pero a alguien como él, que había llegado casi a lo más alto, no le quitaba el sueño ¿Qué le podían hacer? Era muy cuidadoso con sus asuntos turbios, los tenía bien protegidos y se cubría mucho más que el resto. Además era de las personas más importantes e influyentes de <span style="color: #3366ff;"><strong><a style="color: #3366ff;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Wall_Street" target="_blank" rel="noopener">Wall Street</a></strong></span>, ¿Quién podría, siquiera imaginar, ir a por él?<img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-3913" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-usa-2661656_640_opt.jpg" alt="Helios Ra usa-2661656_640_opt" width="554" height="400" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-usa-2661656_640_opt.jpg 554w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-usa-2661656_640_opt-300x217.jpg 300w" sizes="(max-width: 554px) 100vw, 554px" /></p>
<p><strong>Helios Ra</strong> estaba ya en su medio metro cuadrado de ascensor y detrás de él las puertas comenzaban a cerrarse cuando una mano grande, no, grande es poco, una mano enorme, como de un cíclope gigante griego, las volvió a abrir. En frente de todos los ocupantes del ascensor apareció una mole de casi dos metros, con la mandíbula muy prominente y con un parche en el ojo. De veras, esa era su imagen y claro, no inspiraba ninguna confianza. No obstante, los ocupantes tan sólo le observaron como una molestia más, mucho más grande sí, pero sólo una molestia. Todos ellos, corderos del sistema, ricos y triunfadores, pensaban lo mismo, como siempre con egoísmo, <em>lo voy a pasar mal hasta llegar a casa</em>, y lo cierto es que el espacio libre que quedaba era reducido y el cíclope lo estaba teniendo difícil para entrar. En cuanto se ganó su espacio, el resto resopló.</p>
<p><strong><img decoding="async" loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-3912" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-Ilion-metopa_opt-300x292.jpg" alt="Helios Ra Ilion---metopa_opt" width="300" height="292" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-Ilion-metopa_opt-300x292.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/05/Helios-Ra-Ilion-metopa_opt.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Helios Ra</strong> ascendía a toda velocidad hasta el primer piso, después al segundo, a continuación el tercero y así hasta que en el piso quince se quedaron solos los dos, el cíclope y nuestro hijo del sol. A lo largo de la ascensión el gigante no había soltado el móvil, y aunque llevaba varios intentos, hasta se le oyó dejar un mensaje en un contestador, no había marcado más que un número. En un instante de raciocinio pasajero, el gigantón recordó algo muy importante y ya en el piso veintidós, marcó otro número de teléfono. <strong>Helios Ra</strong> también continuaba en el ascensor, era el único problema de vivir en los pisos más caros del <em>edificio <strong>Dakota</strong></em>, que son los más altos. De repente le sonó el móvil y el cíclope se le quedó mirando con su único ojo, abierto de tal forma que casi se podía ver la cuenca de la que se estaba saliendo.</p>
<p><strong>Helios Ra</strong> está dentro del ascensor, con el tuerto mirándole de arriba abajo y contesta al móvil, le cuelgan. El cíclope cuelga a la par y le dice con la frialdad más sorprendente, <em>¿<strong>Helios Ra Sunshine</strong>? He venido a matarte</em>. Le agarra del cuello con su enorme mano, que ahora está cubierta por un guante de piel negra muy áspera, parece lija. Pero la mano le está agarrando sin mucha fuerza, sólo le retiene. <em>¿<strong>Helios Ra Sunshine</strong>?</em>, le sigue preguntando el nombre, aunque no tiene duda de que es él. Pareciera que lo hiciese porque no se creyese que fuera de verdad o porque le parece gracioso, es imposible distinguir nada en esa inexpresiva cara. <em>Tenemos que ir primero a tu piso. No grites</em>.</p>
<p><strong>Helios Ra</strong> sale del ascensor seguido de su futuro asesino y abre la puerta de su casa, era como una mansión pero en un piso 31 y en mitad de <strong>Nueva York</strong>. No tenía paredes que dieran al exterior, todo ventanal, todo exterior. En la entrada hay un teléfono y un contestador.</p>
<p><em>¿<strong>Helios Ra Sunshine</strong>?</em>, esta vez el gigante monocular se sonríe. Sí, se está mofando de su nombre. <em>Borra los mensajes, </em>le ordena y después le reconoce, <em>te había dejado uno para tenderte una trampa pero todo ha sido mucho más fácil</em>. <strong>Helios Ra Sunshine</strong> borra los mensajes y antes de que pueda levantar la cabeza, esta cae por el suelo.</p>
<p><em>Sí que están afiladas las catanas</em>, piensa el asesino al que todos llamaban <strong>Moonlight</strong>, y con una sonrisa en la boca se va del piso. Cierra la puerta con su enorme mano aún cubierta por los guantes y entra de nuevo en el ascensor. <strong>Moonlight</strong> desciende contento y entre carcajadas que no puede controlar, comenta en alto aunque nadie haya con él:</p>
<p><em>¿<strong>Helios Ra Sunshine</strong>? Que nombre más ridículo….</em></p>
<hr />
<p><strong>Autor: </strong>Joaquim de <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="http://tiradadedados.com/" target="_blank" rel="noopener">Tirada de Dados</a></span></p>
<p><strong><img decoding="async" loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-3924" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/06/Helios-West-72nd-Street-The-Dakota-by-David-Shankbone-300x254.jpg" alt="Helios Ra West 72nd Street The Dakota by David Shankbone" width="300" height="254" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/06/Helios-West-72nd-Street-The-Dakota-by-David-Shankbone-300x254.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/06/Helios-West-72nd-Street-The-Dakota-by-David-Shankbone.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />5:26 AM</strong>. Los primeros rayos de sol golpean el <em>edificio <strong>Dakota</strong></em>, <strong>New York</strong> amanece sin saber qué ha sucedido en el piso 31. La ciudad va despertando a medida que la luz recorre la fachada del edificio. Tendido en la moqueta se encuentra inerte el cuerpo sin cabeza de <strong>Helios Ra</strong>, esta fue a parar debajo de la mesita del <em>hall</em>, la sangre ha convertido la moqueta blanca en un cartón piedra de un tono burdeos.</p>
<p>Quién le iba a decir a <strong>Helios Ra</strong>, el cual había ido a una exposición días antes de <span style="color: #3366ff;"><strong><a style="color: #3366ff;" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Vincent_Castiglia">Vincent Castiglia</a></strong></span>, quien pinta cuadros con su sangre, que él también usaría esa técnica aunque de forma involuntaria e inexperta. En aquella ocasión los cuadros le gustaron lo mismo que la resolución del suyo. A <strong>Helios Ra</strong> le importaba muy poco todo lo que no fuera relacionado con su trabajo, así que contrató a <strong>Brad Ford</strong>, interiorista refutado, para el diseño del piso. La <em>moda minimalista</em> azotaba la ciudad en esa época, una moqueta blanca cubría toda la estancia y los pocos muebles que componían el espacio, rompían la escena virginal con su color negro acristalado. Los espejos colocados estratégicamente hacían reflejar los rayos solares durante todo el día, cosa que le agradecería eternamente.</p>
<p>La luz empezaba a entrar en el piso 31 del <em>edificio <strong>Dakota</strong></em>, la temperatura aún fría comenzaba a subir, esa noche no le dio tiempo a poner el termostato, <em>¡todo sucedió tan rápido!</em>, nunca había imaginado acabar de aquella manera, en vida ni siquiera se le pasaba por la cabeza tener ni un pequeño hurto, con lo que ni por asomo había preparado un plan anti-atraco o en este caso anti-ejecución.</p>
<p>El Sol cada vez más alto sobre la ciudad entra poco a poco en el piso de <strong>Helios Ra </strong>y los espejos comienzan a hacer su función y reflejan su luz por casi toda la estancia, el calorcito empieza a hacerse notar. A media mañana casi todo el piso se encuentra iluminado y a unos 20 grados de temperatura pero, cuando los rayos inciden en la moqueta manchada, todo cambia de golpe. La estancia se ilumina de tal manera que parecía que hubiera una estrella dentro.</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter wp-image-3923 size-full" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/06/helios-pedestrian-architecture-road-street-town-alley-910368-pxhere_opt.jpg" alt="helios ra pedestrian-architecture-road-street-town-alley" width="600" height="395" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/06/helios-pedestrian-architecture-road-street-town-alley-910368-pxhere_opt.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/06/helios-pedestrian-architecture-road-street-town-alley-910368-pxhere_opt-300x198.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>
<p>La calle 72 se ha paralizado por la luz que salía del piso 31 del <em>edificio <strong>Dakota</strong></em>, nadie daba crédito a lo que veían sus ojos. La circulación está cortada por las personas que empiezan a agolparse enfrente de la escena, nadie había visto nunca nada igual ni sabían cómo reaccionar. Solo podían quedarse quietos mirando como la luz desprendida de las ventanas les emocionaba sin darse cuenta. Los rayos surgidos del edificio emitían un sonido imperceptible al oído humano, aunque sí a nivel sensorial, las personas allí presentes comenzaron a sentir la pena más grande que pudieran imaginar, como si la muerte de un hijo les hubiera acaecido en ese preciso instante. La buena gente neoyorquina, empatizando con una luz y un sentimiento sensorial, empezaron a llorar al unísono, abrazándose y consolándose unos a otros, todo aquel que se acercaba a la escena caía en las redes de la pena y la desolación.</p>
<hr />
<p>Y es a partir de este punto desde donde podéis <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">continuar la historia</a>, de la forma que queráis, no sólo en relación al argumento (<em>olvidaros de la censura</em>) si no en la forma. Aquí os dejo los métodos por los que podéis participar:</p>
<ul>
<li><strong>Mandando la continuación de la historia al correo electrónico: <a href="mailto:seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</a> </strong></li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Escribiendo en los comentarios la continuación, que luego pasaré a las web.</strong></li>
</ul>
<p>Por supuesto la autoría está más que garantizada y el contenido de toda la página y sus contenidos están bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/legalcode" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Licencia Creative Commons</strong></a> que protegerá vuestro trabajo. Además me comprometo a editar tan sólo de manera formal vuestros textos y a repasar sólo las faltas ortográficas, porque aquí lo divertido será crear entre todos una historia compartiendo nuestra imaginación. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio.</p>
<p><strong>No os cortéis en participar, ya sea con una sóla frase o con una parrafada, estamos abiertos a todas vuestras ideas <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/14.0.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></strong></p>
<p><div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div></p>
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		<title>Edad o la escritura gráfica</title>
		<link>https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/edad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 13:20:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Salió de casa ensimismado por una idea, pero tosiendo y con sus 30 y pico años a su espalda dejándose notar como hacía tiempo que no lo hacían. No era más que cansancio acumulado, aunque también sabía qué hace diez años no hubiera pasado, la tos también era diferente a la que hubiera podido tener [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Salió de casa ensimismado por una idea, pero tosiendo y con sus 30 y pico años a su espalda dejándose notar como hacía tiempo que no lo hacían. No era más que cansancio acumulado, aunque también sabía qué hace diez años no hubiera pasado, la tos también era diferente a la que hubiera podido tener hace diez años, ahora iba más cargada y era más continuada. Todos estos síntomas podían no tener nada que ver con la edad, a pesar de que él los relacionaba directamente. Tenía el cuello y los hombros doloridos, gruñían sus huesos cuando los movía como si se solapasen uno sobre otro, o varios sobre uno, o uno sobre varios, en todo caso lo preocupante era el crujido. Con todo esto debía lidiar el joven en su camino al trabajo, así que siguió andando hacia la parada del autobús con la idea cogiendo forma en su imaginación.</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter wp-image-3824" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/adult-2028245_1280_opt-300x150.png" alt="edad adult-2028245_1280_opt" width="600" height="300" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/adult-2028245_1280_opt-300x150.png 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/adult-2028245_1280_opt-768x384.png 768w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/adult-2028245_1280_opt.png 800w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>
<p>Él acostumbraba a escribir en sus largos viajes por el transporte urbano en busca de su sueldo. Acababa de terminar una historia que le gustaba pero que defendía un concepto que ahora, con el concepto de la edad emergiendo en sus pensamientos, no le convencía. Esa era la idea que le rondaba, escribir otro de sus relatos cortos que mostrase de otra manera el pasar del tiempo. Y aunque tenía clara la noción de lo que quería, no tenía tan claro como plasmarla. Llegó a la parada, observó el tiempo estimado para su llegada y después de estirar el cuello, volvió a recluirse en su inventiva buscando el cómo llevar a cabo el escrito que rumiaba su mente.</p>
<p>El autobús llegó con un poco de retraso pero llegó, y el protagonista, que a partir de este momento también podéis llamar Jon, se subió a él. Durante todo el trayecto tosió y estiró lo que pudo sus articulaciones y miró a su alrededor en busca de un algo inspirador. Podía ser una persona o un objeto o un reflejo o una mirada o una frase o todo junto o nada de lo anterior. Otras veces sólo necesitaba evadirse para que su mente formase una escena en su interior que le diese pies y alas a la vez, para comenzar a componer una historia, un instante como le gustaba llamarles, pero hoy ninguna solución estaba dando frutos.</p>
<p>Es por esto y por nada más, por lo que se decidió a transgredir sus costumbres y escribir sin guion previo ni visita de las musas ni inspiración divina. Pensó, <em>si no me viene, haré que salga</em> y comenzó un instante que decía así:</p>
<hr />
<p style="padding-left: 30px;"><em>Subió al autobús con prisa y nervioso, llegaba tarde a clase, de hecho esa era la única razón por la cual nuestro protagonista cogería el autobús para ir a la universidad. Con esa edad, 20 y pico años, tenía energía para todo, para ir andando o corriendo o si hubiera una apuesta de por medio, a la pata coja. Una vez dentro del vehículo, y aunque en principio había muchos asientos vacíos, decidió quedarse de pie, como si mostrando su urgencia de esta manera el autobús fuese a ir más rápido.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>La clase que le esperaba no era difícil aunque hubiese prácticas. Lo complejo era su profesor y lo tenso de su relación. Era la típica relación amor-odio pero no con una compañera, lo que anima mente y alma, sino con un profesor que, o le había cogido ojeriza o quería exigirle al máximo porque confiaba en él. Fuese lo que fuese, a nuestro protagonista, que a partir de ahora llamaremos Jon, no le gustaba nada. Es más, se podría decir que él ponía el odio a la relación. Y como de todo lo que no nos gusta podemos sacar algo bueno, al menos con esa presión nunca se olvidaba de preparar los ejercicios para la clase siguiente… vamos, los deberes. Deberes en la universidad, lo que hay que ver, pensaba Jon.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Con estas vicisitudes copando su mente, no se fijaba en la gente que ocupaba los demás lugares y asientos del autobús, que tras un par de paradas se parecía más a una lata de sardinas que a un servicio público. Y es que parece que los responsables de gestionar las líneas de la ciudad sean algo cortos de mente, al menos Jon era de esa opinión. De repente, una mano se apoyó en su hombro haciendo que se girase y encontrándose así, con la mirada de su mejor amigo de clase. Era un tipo serio, pulcro e inteligente y que guardaba mucho arte en su interior y que sin más, le comenzó a hablar. El protagonista se quitó los cascos que hasta este momento le habían mantenido ajeno al barullo que le rodeaba y respondió.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Perdona, con los cascos no te he oído.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Nada, nada… </em>y se calló.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Jon decidió recuperar la conversación y hacer caso omiso de la timidez que le había asaltado a su compañero de clase y ahora, de viaje.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>¿Qué tal?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Muy bien, pero con sueño.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Si es que no se puede poner una clase a las 15:30, y además con ese tío.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Amén a eso. ¿Has preparado los ejercicios para hoy?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Sí, que sino el tipo se te echa al cuello.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Ya te digo.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Los dos callaron durante un instante ante el paso de una preciosa muchacha que les dejó obnubilados. Tras ese momento conquistado por la belleza, continuaron la charla, y como antes, fue Jon quién la reanudó, quedando claro quién temía más al silencio.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>¿Viste el correo que te mandé?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>¿El de la historia o el de la música?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Los dos…</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Claro. Al grupo ya lo conocía y no me imaginaba que tú los escuchases, de hecho te los iba a recomendar dentro de nada, que sacan nuevo disco.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Molan…molan… y sobre la historia… ¿te la has leído?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Sí.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>¿Y qué te parece? No me hagas sufrir…</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Me ha gustado, es una forma de escribir muy anglosajona.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>La prefiero, es más directa.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Pero lo mejor para mí ha sido la idea, muy original.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Pues está basada en hechos reales.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>¿En serio? Es muy rocambolesca.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Si, aunque ya sabes, hay licencias poéticas.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Entonces… ¿la has cambiado mucho?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>No lo tengo muy claro…</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Y empezó a contarle lo que en realidad pasó en un monólogo que amenizó la llegada a clase y que decía así</em>:</p>
<hr />
<p style="padding-left: 60px;">Era un sábado cualquiera para mí, y con 16 años significaba ir al parque a beber y buscar chicas y probar todo lo nuevo que cayese en mis manos. Llegué donde habíamos quedado en bicicleta y me bajé a esperar, aún no había nadie. A los pocos minutos fueron arribando mis amigos… Después hicimos lo que muchos jóvenes hacían, hacen y harán, compramos alcohol. Cervezas, kalimotxo y lo más importante, whisky con Eroski Cola y nos fuimos a nuestro lugar predilecto. Éramos muchos para lo que acostumbrábamos, como siete personas contándome a mí.</p>
<p style="padding-left: 60px;">Con la bebida que teníamos nos emborrachamos todos y quién trajo otro tipo de estupefacientes, los compartió. Así que acabamos con un peligroso cóctel en el cuerpo, no estoy orgulloso pero así fue. Además explica mucho de lo que después me ocurrió.</p>
<p style="padding-left: 60px;">Cuando ya sólo quedaba cerveza, un grupo de chicas se puso cerca de nosotros a beber también y como grupo de adolescentes que éramos, nos tiramos sobre ellas, metafóricamente claro. Pero resultaron ser mucho menos sanas de lo que parecían en un principio y mientras jugábamos a ligar, nos reconocieron que llevaban tripis. Nos dijeron que tenían mucho y que les sobraban y, en el estado de euforia en el que nos había dejado el resto de mierda que ya teníamos dentro, les pagamos por unos pocos y nos los tomamos todos juntos, ellas y nosotros.</p>
<hr />
<p style="padding-left: 30px;"><em>Cómo ves esto es el principio de la historia que te envíe, pero he obviado lo de las drogas duras. Ya sabes, las licencias poéticas… La cuestión está en que…</em></p>
<hr />
<p style="padding-left: 60px;">Una vez nos los tomamos empecé a perder el control de mi mente y de mis actos. De hecho, aparte de enrollarme con una de las chicas, el resto de recuerdos se perdieron o, mejor dicho, nunca se crearon. Lo único que mi mente me trae a la memoria es donde me desperté. Estaba en un portal con un tanga en la cabeza, que por el tamaño que tenía no sabía si era de un hombre o de una mujer robusta, sin camiseta y el nombre de la chica y lo que resultó ser su número de teléfono, apuntados en el brazo.</p>
<hr />
<p style="padding-left: 30px;"><em>Este es el final de la historia que te mandé, el resto del relato que dejé fuera del escrito,  lo saqué de la chica registrada en mi extremidad.</em></p>
<hr />
<p style="padding-left: 60px;">Esa misma tarde la llamé para ver si quería quedar y… sí que quería y vaya si quería, después de unas cuantas caricias, abrazos y besos, además de algún toqueteo, me contó lo que había hecho es esas horas en que mi persona había desaparecido: “Estuvimos muy bien al principio, tío. Nos reímos un montón entre las casetas del parque. Nos tomamos los tripis y jugamos un poco por el césped, luego tú y yo jugamos solos como hace un rato y después, todos juntos de nuevo, nos fuimos de marcha a los bares. Hasta ese momento todo fue genial, pero en el camino cambiaste. Algo te tocó el interior tío. He estado repasándolo esta mañana y creo que fue una abuela que pasó a nuestro lado. Te recordaría a alguien o a algo y el LSD, Jon, debió borbotear en tu cabeza, porque fue como si te retrotrajeras a tu infancia, como si tuvieses 10 o 12 años. Si quieres te lo enseño… te grabamos con mi cámara de fotos.”</p>
<hr />
<p style="padding-left: 30px;"><em>En ese momento sacó la cámara de fotos… ya ves que hace tiempo de esto, ni móviles con cámara había… y me enseñó algunas fotos de la noche anterior.</em></p>
<hr />
<p style="padding-left: 60px;">“Bueno, pues eso… pasó la abuela a nuestro lado y te quedaste mirándola fijamente. Cuando se perdió de vista estuviste un rato callado y después… mejor lo ves. Espera que le dé al play.”</p>
<hr />
<p style="padding-left: 30px;"><em>Y aparecí en la pantalla y mientras en la película me movía con esa torpeza característica de los años en los que se abandona la niñez, mi mente recuperaba lo que en realidad había vivido la noche anterior:</em></p>
<hr />
<p style="padding-left: 90px;">Soy un niño de 12 años y es navidad. Ya he estado en el pueblo y es 5 de enero y los reyes son los padres. Estoy en casa con mi hermana que me cuida, porque papá y mamá se han ido a comprar la cena. Estamos solos. Corro por casa y juego con el belén de la entrada, me gusta mucho con todo ese musgo tan verde. Busco a mi hermana. Mi hermana está viendo la televisión en el salón pero no me gusta lo que ve y me voy. Abro el armario del estudio, saco cosas que no sé qué son y veo un regalo cubierto con papel rojo. Los reyes son los padres. Lo cojo, pero pone Susana, es para mamá. Pienso un poco, los reyes son los padres y los regalos están en los armarios, voy abriendo más armarios en busca de regalos de reyes. Abro el de la entrada, el del cuarto de la abuela, el del cuarto de mi hermana y el de mis padres. No encuentro ningún regalo pero en el armario de papá y mamá hay una caja sin tapa con dibujos míos. Los cojo y los voy mirando, cada vez son más feos. Uno me llama la atención y me lo acerco y lo miro de cerca y me entran ganas de llorar y me pongo a llorar.</p>
<hr />
<p style="padding-left: 60px;">“Aquí dejamos de grabarte porque te pusiste a llorar y perdió la gracia.” Reconoció ella.</p>
<hr />
<p style="padding-left: 30px;"><em>Esto fue todo lo que me dijo y me enseñó de esa noche, de ahí saqué la idea para la historia. El resto de la noche, lo del tanga y eso, realidad o imaginación,  se ha perdido para siempre como lágrimas en la lluvia.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Vaya ida de pelota.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Las drogas no son buenas.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Oye ¿pero qué te hizo llorar? ¿Tan feo era el dibujo?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Ja, ja… no, es que me trajo un recuerdo aún más antiguo, de cuando lo dibujé.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>¿Y se puede conocer?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Sin problemas. Era el dibujo de un hospital con mi abuela en una cama. Lo hice con 7 años mientras ella moría. Lo recordé en esa vuelta a la pre-adolescencia, me vi a los pies de su cama con mi mano agarrando con fuerza la de mi madre y la de mi padre, aferrada a la de la suya.</em></p>
<hr />
<p style="padding-left: 120px;"><em> </em>Pregunto.</p>
<p style="padding-left: 120px;"><em>¿Por qué no habla la abuela?</em></p>
<p style="padding-left: 120px;"><em>Porque ya no está con nosotros. Se ha ido.</em></p>
<p style="padding-left: 120px;">Responde mamá.</p>
<p style="padding-left: 120px;"><em>¡Yo no quiero que se vaya!</em></p>
<p style="padding-left: 120px;">Y mi madre me lleva consigo a abrazar a mi padre que llora callado.</p>
<hr />
<p style="padding-left: 30px;"><em>¡Joder tío!</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Tranquilo, es pasado y como pasado, es sólo un recuerdo y ya está aceptado.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Tras un rato callados, la conversación continuó por otros derroteros. Se rieron de algún profesor, pasaron más chicas y en muy poco tiempo llegaron a la puerta de clase tras haberse saltado una parada debido a la verborrea de Jon.</em></p>
<hr />
<p>Nuestro protagonista levantó la vista del papel a tiempo para bajar el primero, aún le quedan varios minutos y un autobús más para llegar al trabajo pero la tarea está hecha. No quería salir pero lo ha sacado, alegre con el concepto y la forma, sólo le queda revisar la ortografía y releerlo para cambiar alguna palabra repetida, algún sujeto que sobra, comas de más y puntos de menos. Esta tarea siempre la guarda para un momento reposado y apartado del mundanal ruido, en algún rincón protegido, porque al hacerlo entra en una especie de trance y parece precisar de la  vuelta a la tranquilidad de la cuna. A esa edad, la más sincera e indefensa pero a su vez la más segura, siempre atendido. Es en ese momento, en el que Jon reconoció la necesidad de revisar lo creado, cuando se percató de que por fin el instante está terminado, y aunque siguió con la edad a cuestas, ahora que ha repasado las edades de su vida, eso que tenía dentro se ha calmado.</p>
<p>Las articulaciones continúan crujiendo pero la tos ha remitido. Se puso música en los cascos, que a su vez puso en los oídos y subió al siguiente autobús que necesita para llegar al trabajo y se sentó  en una esquina y cerró los ojos disfrutando de la música, esperando a que acontezca un nuevo cambio en su vida y transformarlo en otro <em>instante</em>.</p>
<p>Hasta entonces sólo le queda esperar, ya que la edad siempre llega si tienes suerte.</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter wp-image-3825" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/smartphone-1987212_1280_opt.jpg" alt="edad smartphone-1987212_1280_opt" width="600" height="256" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/smartphone-1987212_1280_opt.jpg 938w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/smartphone-1987212_1280_opt-300x128.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2018/03/smartphone-1987212_1280_opt-768x328.jpg 768w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>
<hr />
<p>Y es a partir de este punto desde donde podéis <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">continuar la historia</a>, de la forma que queráis, no sólo en relación al argumento (<em>olvidaros de la censura</em>) si no en la forma. Aquí os dejo los métodos por los que podéis participar:</p>
<ul>
<li><strong>Mandando la continuación de la historia al correo electrónico: <a href="mailto:seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</a> </strong></li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Escribiendo en los comentarios la continuación, que luego pasaré a las web.</strong></li>
</ul>
<p>Por supuesto la autoría está más que garantizada y el contenido de toda la página y sus contenidos están bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/legalcode" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Licencia Creative Commons</strong></a> que protegerá vuestro trabajo. Además me comprometo a editar tan sólo de manera formal vuestros textos y a repasar sólo las faltas ortográficas, porque aquí lo divertido será crear entre todos una historia compartiendo nuestra imaginación. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio.</p>
<p><strong>No os cortéis en participar, ya sea con una sóla frase o con una parrafada, estamos abiertos a todas vuestras ideas <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/14.0.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></strong></p>
<p><div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div></p>
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		<title>Cumpleaños</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Dec 2017 09:33:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Continúa la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Allí estaba, cabizbajo, triste y sentado en una mesa en la que no encontraba compañía. Bebía un vaso de agua mientras seguía inmerso en unos lacónicos pensamientos sobre la vida. Era la hora de acostarse y no había recibido llamada alguna aunque hoy era su cumpleaños. Su mujer concibió muchos descendientes, y a pesar de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-3676" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2017/12/cumpleaños-adult-1852908_640_opt.jpg" alt="cumpleaños adult-1852908_640_opt" width="601" height="400" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2017/12/cumpleaños-adult-1852908_640_opt.jpg 601w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2017/12/cumpleaños-adult-1852908_640_opt-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 601px) 100vw, 601px" />Allí estaba, cabizbajo, triste y sentado en una mesa en la que no encontraba compañía. Bebía un vaso de agua mientras seguía inmerso en unos lacónicos pensamientos sobre la vida. Era la hora de acostarse y no había recibido llamada alguna aunque hoy era su cumpleaños. Su mujer concibió muchos descendientes, y a pesar de la Guerra, todos sobrevivieron a la adolescencia. Aun así, ¡no había recibido llamada alguna!</p>
<p>Mientras se acercaba el auxiliar que ayuda los días impares en la residencia, empezó a supurar rencor hacía sus hijos. Aquellos por los que habían sufrido en la Guerra, por los que había dejado de comer, de beber y de vivir, para subsistir. Les había dado sus mantas para las noches más frías y los muslos de pollo los domingos, pero cuando crecieron le abandonaron a su suerte, olvidándose de él por completo.</p>
<p>Pasó unos años de transición sin nadie ni nada alrededor antes de recalar en la residencia, donde se convirtió en un autómata con poca grasa y poca gracia. En un principio se decidió a venir porque pensó que sería cómodo y más importante, que conocería gente. Pero entre pastillas, demencias y defunciones no encontró a nadie duradero con quien conversar. Se encerró en sus recuerdos. Su mujer murió a consecuencia de su fertilidad tras varios partos difíciles que le acarrearon secuelas. Tuvo un total de ocho hijos de los que todavía vivían los siete ingratos que ¡no habían hecho llamada alguna!</p>
<p>El pobre Javier, oveja negra de la familia y quien más le recordaba a su propia juventud, sucumbió a los peligrosos años ochenta. Pensando en esto y perdido como estaba en su pasado, no sé dio cuenta de que el auxiliar ya le había sido acostado y cerrando los ojos, decidió cambiar la situación. Sacó una petaca que tenía escondida en un diario hueco, que los enfermeros nunca le registraban por lo personal del objeto, y empezó a beber ese delicioso jugo procedente de la uva de su pueblo.</p>
<p>A la vez que bebía, recordaba. Recordaba el bello rostro de su mujer, las juergas que tuvo de joven con sus amigos y la felicidad y el orgullo tras los nacimientos de sus hijos. Esos hijos de… los que, en su cumpleaños, ¡no había recibido llamada alguna!</p>
<p>Luego rememoró, desde la oscuridad de su alma, esos momentos dolorosos e imborrables que siempre parecen más fáciles de conmemorar. La larga convalecencia y posterior muerte del amor de su vida, la desaparición de todos sus amigos, el abandono paulatino de sus hijos, Javier ¿por qué te fuiste así?&#8230; y su reconversión en la residencia en un ser inerte e innecesario, semejante a un ficus de plástico.</p>
<p>Era su cumpleaños y no quería sentirse triste. Así que se acabó de un trago la petaca, cerró los ojos y volvió a encontrarse con su mujer.</p>
<hr />
<p>Y es a partir de este punto desde donde podéis <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/continua-la-historia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">continuar la historia</a>, de la forma que queráis, no sólo en relación al argumento (<em>olvidaros de la censura</em>) si no en la forma. Aquí os dejo los métodos por los que podéis participar:</p>
<ul>
<li><strong>Mandando la continuación de la historia al correo electrónico: <a href="mailto:seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">seriejuegoelcontadordhistorias@gmail.com</a> </strong></li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Escribiendo en los comentarios la continuación, que luego pasaré a las web.</strong></li>
</ul>
<p>Por supuesto la autoría está más que garantizada y el contenido de toda la página y sus contenidos están bajo una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/legalcode" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Licencia Creative Commons</strong></a> que protegerá vuestro trabajo. Además me comprometo a editar tan sólo de manera formal vuestros textos y a repasar sólo las faltas ortográficas, porque aquí lo divertido será crear entre todos una historia compartiendo nuestra imaginación. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio. Pero bueno, siempre hay que empezar por el principio.</p>
<p><strong>No os cortéis en participar, ya sea con una sóla frase o con una parrafada, estamos abiertos a todas vuestras ideas <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/14.0.0/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></strong></p>
<p><div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div></p>
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