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	<title>Jorge Bernad Ochoa, Autor en El Contador de Historias</title>
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	<description>La serie y el juego de mesa de &#34;El Contador de Historias&#34;</description>
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	<title>Jorge Bernad Ochoa, Autor en El Contador de Historias</title>
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		<title>Corren</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Aug 2023 11:27:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Corren, por las calles, por los pasillos, por los parques, corren, llenos sus carrillos, plenos de dulces, con energía siempre. Corren pero no huyen, corren felices y descuidados, corren sin poner las manos, corren como nadie ha corrido y aun así, todos lo hicimos. El traqueteo es el sonido, los gritos son el ruido, los [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Corren, por las calles, por los pasillos, por los parques, corren, llenos sus carrillos, plenos de dulces, con energía siempre. Corren pero no huyen, corren felices y descuidados, corren sin poner las manos, corren como nadie ha corrido y aun así, todos lo hicimos.</p>



<p>El traqueteo es el sonido, los gritos son el ruido, los lloros son la realidad y las risas, la verdad. Quieren corregirles, coartarles para que se sientan libres con lo que son obligaciones, ofrecerles COSAS que eliminen sus seres bajo la falsa individualidad que venden las posesiones. Ahí entran sus mentes, sus críticas capacidades críticas que les dan las posibilidades de no ser, del rebaño, reses.</p>



<p>Luego les educan y les ordenan y al final, crecen. Ya crecidos no son ciegos aunque una creciente mayoría no quiere ver; lo que sí que hacen es <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/movimientos-intestinales-que-preceden-a-la-clarividencia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">correr</a>, corren también sin ver, se dirigen siempre hacia donde les dicen y les da igual chocar de bruces con la realidad, pues la atravesarán a la fuera, con su cabeza dura por delante. A ellos no les importa si el edificio está enfrente o si tan sólo es una lona dibujando la silueta de este, que lo romperán todo si así se lo indican; aunque no se les puede decir de cualquier manera, no quieren la realidad, prefieren mentiras poco elaboradas que concuerdan con su obtusa visión de la vida y que ratifiquen sus prejuicios y miedos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_6588.jpg" alt="" class="wp-image-5175" width="280" height="210" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_6588.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_6588-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /></figure></div>


<p>Por cómo está el mundo sé que muchos me daréis la razón sin saber que hablo de vosotros. Porque aunque tengáis razón en que últimamente desde cualquier posición política se busca el enfrentamiento continuo (<em>hay diferencias básicas que no merecen ser nombradas en este escrito</em>), el mayor problema radica en el fondo o principios de dichas posiciones políticas. Unos se cagan en los muertos de quienes defienden y buscan una sociedad global más injusta, los otros, vosotros, hacéis lo mismo desde el lado contrario pero por razones egoístas, lo de la ley de la jungla, el que cada palo aguante su vela, siempre es más fácil con la comodidad de tener la vela asegurada desde hace tiempo…</p>



<p class="has-text-align-center">…</p>



<p>… Me he cansado de escribir pequeñas entradas, terminan siendo opiniones bastante deprimentes de cómo el miedo de varias generaciones que se hacen muy mayores y la estulticia e ignorancia de bastantes generaciones muchísimo más jóvenes que la primera, están trayendo de vuelta y con orgullo las ideas retrógradas que hace diez años parecían superados, oficialmente al menos. Y esto unido a un sistema en el que el dinero apoya y fomenta esta vuelta a épocas pasadas de mucho menos libertad (<em>por mucho que insistan en lo contrario</em>), nos acaba entregando un posible futuro pobre en empatía, libertad y dinero para todos.</p>



<p>Ahí queda el resumen, ahora empezaré una historia larga donde, después de mucho tiempo, la imaginación se imponga a la realidad.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Movimientos intestinales que preceden a la clarividencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 May 2023 08:47:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Microrrelatos]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Movimientos intestinales que preceden a la clarividencia, retorcijones de sabiduría, el conocimiento se aumenta en el retrete, desde los libros más sesudos hasta los componentes del champú, todo entra mejor en el váter, será porque siempre que allí te sientas todo sale. Ahora es tendencia la compañía digital en las deposiciones, nada analógico, videojuegos tragaperras, [&#8230;]</p>
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<p>Movimientos intestinales que preceden a la clarividencia, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/ven-calmate-y-echate-a-dormir/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">retorcijones de sabiduría</a>, el conocimiento se aumenta en el retrete, desde los libros más sesudos hasta los componentes del champú, todo entra mejor en el váter, será porque siempre que allí te sientas todo sale. Ahora es tendencia la compañía digital en las deposiciones, nada analógico, videojuegos tragaperras, noticias simuladas y redes sociales que apestan a resentimiento, al menos favorecen el tránsito aunque también inunden tu mente de lo mismo que has ido a evacuar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/retrete-clarividencia.jpg" alt="clarividencia wc" class="wp-image-5161" width="114" height="160" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/retrete-clarividencia.jpg 500w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/retrete-clarividencia-214x300.jpg 214w" sizes="(max-width: 114px) 100vw, 114px" /></figure></div>


<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>Corren entre árboles escondiéndose de aquellos que les buscan, la persecución nunca para pues si alcanzan a uno sólo, será económicamente rentable. Lo único que quieren es aprender de ellos y aunque sean comprobables algunos secuestros aceptados a base de talonario, ellos, los que siguen escapando, anhelan la independencia para su arte, su cultura. Los primeros, los que huyen, quieren jugar pero con sus reglas, los primeros investigan con sus medios, alejados del bosque en el que ahora se ocultan, es más sencillo desaparecer entre la multitud, los primeros encontraron los huevos de oro y la gallina, alguno con más fortuna. Los segundos les investigan, quieren esa fórmula que en muchos casos fue una sorpresa, una casualidad, un instante, los segundos quieren encerrarla en un laboratorio, sacar los ingredientes y replicar la receta de la forma más generalista y simple posible, así será económicamente rentable. Los segundos desean comprar la genialidad y cómo hay que comer, a veces lo consiguen. Si no encuentran al hambriento entre los primeros, los segundos inundan el sector con copias y a pesar de no ser iguales, sí que producen más beneficios.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/capitalismo-clarividencia.png" alt="capitalismo clarividencia" class="wp-image-5159" width="190" height="123" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/capitalismo-clarividencia.png 450w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/capitalismo-clarividencia-300x194.png 300w" sizes="(max-width: 190px) 100vw, 190px" /></figure></div>


<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>Suena el microondas, el agua ha hervido y ya está todo preparado para el té. La leche borbotea en la cacerola y el café ya se ha filtrado, ¿cómo lo queréis?&#8230; cuidado, todavía está caliente. La yesca prende a toda velocidad y las llamas se extienden de a poco por los troncos, cortados por la mitad cuesta menos que ardan. El sonido del fósforo sorprende por su violencia y la flamante flama recién creada llama la atención en la oscura situación.</p>



<p>¡¿<em>Pero cómo me puedes decir eso a MÍ?!</em></p>



<p><em>¡No hay nadie más aquí, IMBÉCIL!</em></p>



<p><em>¡Fuera de MI despacho si no quieres que te reviente…!</em></p>



<p><em>¡¿Qué me vas a reventar tú SUBNORMAL?!</em></p>



<p>Blam…</p>



<p><em>Al fin habéis llegado, venga… ¡Llevároslo de aquí!</em></p>



<p><em>¿Así qué necesitas de tus perros de seguridad?&#8230; ¡¡COBARDE!!</em></p>



<p>Blam.</p>



<p>La oscuridad desaparece pero no por la cerilla, no, alguien ha cambiado los fusibles y la electricidad ha vuelto. De la hoguera tan sólo quedan los restos, las brasas ahora sirven para preparar la comida de todos. Para mí un cortado por favor, pero si es posible lo quiero con hielos, qué hace un calor. Decide cambiar de infusión y siendo, como son, las once de la noche, una tila le parece mejor opción.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/pexels-andrea-piacquadio-clarividencia.jpg" alt="clarividencia mala hostia" class="wp-image-5160" width="202" height="135" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/pexels-andrea-piacquadio-clarividencia.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/pexels-andrea-piacquadio-clarividencia-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 202px) 100vw, 202px" /></figure></div>


<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p>Pantallas que te gritan por la calle: <em>“¡Cómprame!”</em>.</p>



<p>Relojes metiendo prisa en las farmacias, <em>tik-tak, tik-tak</em>.</p>



<p>Cultura de vídeos que extinguen nuestra capacidad para ser pacientes, <em>tik-tok, tik-tok.</em></p>



<p>Millones de coches infrautilizados con mucho más vacío que individuos;</p>



<p>Abuelos siendo padres entre semana pues los padres poco tiempo más tienen que para trabajadores ser;</p>



<p>Obligaciones a la mañana y obligaciones a la tarde y a dormir por la noche a no ser que quieras pagar el precio de un poco de libertad, tu sueño;</p>



<p>Más de diez años con la ansiedad de ver como el sistema se cae a piezas y cómo se repiten soluciones y mentiras y de comprobar cómo a una inmensa mayoría no le importa;</p>



<p>Lucha por tus deseos y tus sueños pero recuerda que por mucho que insistan: <em>“puedes lograr TODO lo que te propongas”</em> y por mucho que te esfuerces, sin la diosa fortuna de tu lado, puede que ese TODO se quede en nada y en el mejor de los casos, en poca cosa;</p>



<p>El éxito o el fracaso no mide lo bien o mal que haces algo.</p>



<p>Sobrevivimos en un sistema en el que no se valora la importancia del VIVIR, el TIEMPO no productivo es tiempo malogrado, principio impregnado en la sociedad de tal forma que quien menos libertad horaria tiene, es también quien más lo defiende. Olvida esos eslóganes, sólo son publicidad, acepta aquellos que sean beneficiosos para todos por igual.</p>



<p>Bienvenido a la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Utop%C3%ADa" target="_blank" rel="noreferrer noopener">UTOPÍA</a>.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/utopia-clarividencia.jpg" alt="clarividencia" class="wp-image-5162" width="163" height="122" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/utopia-clarividencia.jpg 640w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/05/utopia-clarividencia-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 163px) 100vw, 163px" /></figure></div>

<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Ven, cálmate y échate a dormir</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Apr 2023 09:03:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ven, ven, no temas y ven, estoy tranquilo, no pasa nada… no pasa nada ya, todo pasa y nada queda, pero a mí la calma no me abandona, me acompaña y me mece ahora como suele hacer… sí, antes no estaba conmigo y has podido ver lo que ocurre, con espacio y tiempo no avanza [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Ven, ven, no temas y ven, estoy tranquilo, no pasa nada… no pasa nada ya, todo pasa y nada queda, pero a mí la calma no me abandona, me acompaña y me mece ahora como suele hacer… sí, antes no estaba conmigo y has podido ver lo que ocurre, con espacio y tiempo no avanza esa faceta que tanto odio, nadie puede evitarla porque forma parte de nosotros, parte de la especie a la que perteneces, esa que sí tiene la capacidad de ser cruel por gusto, del resto de especies no sabemos pues sólo nos queda analizarlas desde fuera, pero nosotros sí que nos conocemos bien y… y de que poco nos sirve…</p>



<p>Relájate en el sofá, pon la televisión o cualquiera de esas plataformas de <em>streaming</em> que todo lo copan, engánchate a todas las series si tienes veinte vidas, disfruta del amor a través de redes sociales y escapa a otros mundos más clásicos con el cine, los juegos de mesa o los libros… cómo disfrutaba leyendo distopías clásicas, las leía hace veinte años y para esa época ya hacía años que se habían ganado el calificativo de clásicas, veía las semejanzas con aquel presente aunque no había certezas… hoy en día no, ahora existen detalles en los que se quedaron cortas y otros aspectos más peligrosos que se han asentado como generalidades sociales y a muchos no les importa… tú relájate, piérdete por los campos y edificios de tus videojuegos favoritos, échate esas cervecicas en libertad y aprovecha los momentos que tengas con familia y amigos… esos momentos de inconsciencia son la felicidad, el desconocimiento es la alegría del ser humano bueno, al malo le da igual pues todo le es indiferente salvo que le ataña de cerca… a pesar de que seas consciente de la falsa realidad que te rodea, goza de esos momentos y guárdalos en el recuerdo…</p>



<p>Yo ya me he <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/vuelta-y-revuelta/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">calmado</a>, ¿y tú?</p>



<p>¿Ah, no?</p>



<p>Entonces toca esforzarse, no olvides saborear la vida pero sobre todo, mantén siempre atenta la crítica, no ante los más cercanos aunque lo creas necesario, sí frente a lo que controla los designios de tus pasos y decisiones, no tanto frente a las personas que las llevan a cabo, que también, sobre todo frente a las propias actuaciones que condicionan tu existencia y las mentiras que las respaldan… perdona, ¿todavía no te habías calmado, verdad?&#8230; siento haber sacado a colación estos temas que en la actualidad rezuman odio, un odio premeditado, organizado y artificial y del que hay que alejarse, tomar conciencia desde la distancia y aprender a discernir entre lo válido y lo ridículo, desenredar el espectáculo de lo burdo y no tragar con un único discurso…</p>



<p>¿Ha llegado tu serenidad? ¿No? ¿Qué antes me tenías miedo y ahora estás de mala ostia? Bueno, al menos puedes asegurar que tienes sentimientos y eso ya es más de lo que se puede decir de muchos…</p>



<p>Si no estás de acuerdo, si esta realidad que no te toma en serio te frustra, si quieres cambiar las cosas, si la tranquilidad sistémica no te ha atrapado, lucha, lucha con todo lo que estés dispuesto a ofrecer pero con una premisa siempre en mente, una idea tan revolucionaria como el aburrimiento o la quietud en la sociedad actual (<em>no hay nada de ironía en este comentario</em>): empatía… los hechos podrán ser por completo injustos, estarás por completo en contra de algunas opiniones y encontrarás muchos momentos para simplemente odiar, hoy en día hay un gran negocio en el odio discriminado y a pesar de ello, el mero intento de empatizar con el contrario abre vías por mucho que los puntos de vista miren a sitios por completo opuestos… además ofrece sosiego al espíritu… aun así hay algo que no se puede dejar pasar, que no se puede obviar para pacificar la situación, que no se puede abandonar porque recuperarlo después es peligroso para todos como la Historia ha demostrado, no se puede ofrecer empatía a las personas, las propuestas, las decisiones, los principios, las ideas o los poderes que no demuestran la misma empatía… no confundas querer el bien con taparte los ojos y decir que sí, que es su opinión y que defenderás su derecho a tenerla, porque hay maldad que no debes confundir con formas de pensar, el racismo, los desahucios, el machismo, el psicopatológico neoliberalismo y demás peligros carecen de aquello de lo que se aprovecha la paz, empatía… y aunque sea una simplificación que moleste a algunos, en su aceptación está el punto de no retorno de una sociedad y mi punto de intransigencia máxima y confío que el de mucha más gente… gente como tú…</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/04/ven.png" alt="" class="wp-image-5153" width="162" height="227" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/04/ven.png 421w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/04/ven-214x300.png 214w" sizes="(max-width: 162px) 100vw, 162px" /></figure></div>


<p>Vaya, parece que ahora te aburro, al menos ya estás preparado para dormir, toma el chupete y échate en la cama… a descansar…</p>



<p>Sí, te acompañaré hasta que te quedes dormido…</p>



<p>Pa…</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Vuelta y revuelta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Mar 2023 08:38:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La vuelta y la revuelta no son lo mismo, pero ahora, en mi interior comparten espacio y significado. Hay épocas de sequía literaria que no creativa y que nada tienen que ver con el miedo a la página en blanco, aquel miedo ante el que se mofaba Oteiza pues la página en blanco es la [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/vuelta-y-revuelta/">Vuelta y revuelta</a> aparece primero en <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com">El Contador de Historias</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>La <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/comienzan-las-entrevistas-recuerdos-capitulo-2/">vuelta</a> y la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revuelta" target="_blank" rel="noreferrer noopener">revuelta</a> no son lo mismo, pero ahora, en mi interior comparten espacio y significado. Hay épocas de sequía literaria que no creativa y que nada tienen que ver con el miedo a la página en blanco, aquel miedo ante el que se mofaba Oteiza pues la página en blanco es la promesa de infinitas oportunidades. Esta es la vuelta, el regreso a la escritura tras un par de meses en los que me he prohibido escribir de forma inconsciente, prohibiendo de la misma forma la imprescindible conversación interior que tanto fomenta la escritura y que en mi caso, es prácticamente una sesión con el psicólogo. Yo necesito a la escritura pero la literatura no me necesita a mí, de hecho tengo entendido que la industria literaria, al igual que la audiovisual, está en el momento con mayor producción de su historia y no hay mejor representación que este dato, para nada cotejado y que suelto aquí sin más, para justificar la falta de interés literario sobre mi obra… como me cuesta denominar así a mis “instantes”…</p>



<p>Aun así me revuelvo ante esta realidad y sigo escribiendo, aunque para ser objetivo, mi verdadera revolución es la de encontrar tiempo para la redacción de mis pensamientos e ideas y no sentirme culpable por ello. Las dos revueltas se entrelazan en mi ser complementándose, ya que si yo no fuera irrelevante para la literatura, el robarle tiempo a mis obligaciones para desarrollar mi creatividad y calmar mi alma con la escritura no produciría esta sensación, este sentirme como el infractor de una ley no escrita que me he impuesto ante ciertas dificultades laborales, que por cómo funciona el sistema se pueden traducir en personales, por eso de que el trabajo dignifica y lo que supone para la “realización personal”, definición que nunca ha cuadrado con mis principios ni intereses.</p>



<p>Vuelvo a escribir y produzco una revuelta interna, ¿qué pierdo dos horas en sacar mis miedos de dentro? Pues no es una perdida, es una obligación para conmigo, un alivio para mi ser, un regalo de salud mental y un mar en calma que ahoga mis demonios. No puedo olvidarme de lo imperante pero tampoco debo olvidar que sin calma en el alma, sin la reflexión que me brinda la creación literaria, es imposible que pueda tomar decisiones de forma segura y consciente, el tiempo que usas para pensar nunca puede ser tiempo perdido.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/03/vuelta.jpg" alt="vuelta a la revuelta" class="wp-image-5143" width="426" height="284" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/03/vuelta.jpg 799w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/03/vuelta-300x200.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2023/03/vuelta-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 426px) 100vw, 426px" /></figure></div>


<p>Por eso la vuelta a la escritura, para generar de nuevo en mi interior una revuelta que calme mis ansias, por contradictorio que pueda sonar.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Hormiguero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Dec 2022 10:36:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[empatía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“El mayor peligro es que las élites crean que conseguirán mayor beneficio en el enfrentamiento de sus huestes, que con su cooperación” (Missan Toshuevos, 1929) Pero ahora vayamos a ese hormiguero extraordinario, extravagante y extraño, que subsiste en ese parque que está cerca de tu casa gracias a la extraordinaria, extravagante y extraña colaboración de [&#8230;]</p>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“El mayor peligro es que las élites crean que conseguirán mayor beneficio en el enfrentamiento de sus huestes, que con su cooperación” </em></p>
<cite><em>(Missan Toshuevos, 1929)</em></cite></blockquote>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/puedes-fabricar-un-hormiguero-casero_-1-1024x576.jpg" alt="hormiguero de cerca" class="wp-image-5123" width="368" height="206" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/puedes-fabricar-un-hormiguero-casero_-1-1024x576.jpg 1024w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/puedes-fabricar-un-hormiguero-casero_-1-300x169.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/puedes-fabricar-un-hormiguero-casero_-1-768x432.jpg 768w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/puedes-fabricar-un-hormiguero-casero_-1.jpg 1200w" sizes="(max-width: 368px) 100vw, 368px" /></figure></div>


<p>Pero ahora vayamos a ese hormiguero extraordinario, extravagante y extraño, que subsiste en ese parque que está cerca de tu casa gracias a la extraordinaria, extravagante y extraña colaboración de varias especies de hormigas.</p>



<p>Imaginemos también que estos insectos se guían por algo más que su instinto.</p>



<p>Aquellas especies con mayor fuerza sirven para la carga de alimentos y materiales para el hormiguero; las más violentas son las encargadas de la defensa de sus congéneres y por supuesto de las hormigas reinas; las voladoras investigan las inmediaciones en busca de nuevos lugares de recolección, posibles futuros asentamientos para la colonia y peligros que les rodean y las más pequeñas, con terribles mandíbulas, dedican todo su tiempo a la organización y el <em>“ingeniorismo”</em> del inmenso hormiguero.</p>



<p>Ellas compusieron los pasillos diferenciados para cada hormiga reina que separa las zonas de reproducción de cada especie y también las zonas de almacenaje y reparto comunes para toda la colonia, segregación y colaboración a partes iguales, las dos imprescindibles para su salvación frente al ser humano y sus pesticidas.</p>



<p>Tu ciudad ha sido declarada capital nacional de parques y jardines en el año del medio ambiente y desde entonces, en los parques y jardines que conoces, como el que está cerca de tu casa, no permiten a los ciudadanos pasar por el césped ni sentarse en ellos como antes de ser declarada como tal, cosa que no ocurre por una prohibición arbitraria si no que, para asegurar la salubridad de las personas ante los peligrosos productos químicos que están utilizando desde la subcontrata para jardines del ayuntamiento, con el propósito de conseguir ese verdor precioso e irreal que tanto ha llamado la atención a la ciudadanía pero sobre todo, a los medios.</p>



<p>Precisamente estos tratamientos estéticos, contrarios a lo que pretende defender el título otorgado a la ciudad y que al fin y al cabo es lo que ha provocado su uso, son los que han producido esta evolución de todas las especies de hormigas que viven en el parque. Esta nueva colaboración entre los insectos ha determinado su supervivencia, en una esquina escondida que todavía ningún jardinero ha encontrado. De hecho han llegado a tal extremo de eficiencia en el uso de sus recursos y en la planificación de su futuro, que varias de sus miembros exploradoras se dedican en exclusiva a la búsqueda de un nuevo lugar que colonizar y que pueda servir de escapada frente a la guerra química que el ser humano ha comenzado.</p>



<p>Comienzan las preguntas que aparentan sencillez en su respuesta pero que aplicadas a otras razas, quizás más evolucionadas, resultan ser por lo visto mucho más difíciles de contestar.</p>



<p>¿Por qué cualquiera de las especies de hormigas rompería esta alianza? ¿Por qué las pequeñas <em>“ingenioristas”</em>, que hasta cierto punto son las gestoras del hormiguero, se habrían de imponer como gobernantes? ¿O las guerreras debido a su fuerza? ¿Para qué querrían destruir lo construido? ¿Quién en su sano juicio tiraría por la borda el esfuerzo común?</p>



<p>Ninguna de las especies de hormigas van a hacerlo, por mucho que la premisa era: no se guían sólo por el instinto, el de supervivencia lo tienen evolucionado al extremo y saben que su perdición provendría de la falta de colaboración.</p>



<p>No como cierta especie que también ha dependido de la cantidad de individuos para apoderarse de su espacio, de la cantidad y de la colaboración entre ellos, y que vive en un tiempo en que muchos no consideran esta realidad, que la historia ha demostrado tantas veces cierta, cómo algo veraz. Un tiempo en que algunos se consideran dioses tan sólo por sus posesiones y que no creen tener ningún tipo de obligación con la sociedad, creen que no la necesitan, que no nos necesitan aunque está claro que su éxito depende de nuestra existencia.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/tree-nature-forest-wildlife-insect-soil-1165945-pxhere-22.jpg" alt="hormiguero gigante bosque" class="wp-image-5124" width="257" height="171" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/tree-nature-forest-wildlife-insect-soil-1165945-pxhere-22.jpg 500w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/12/tree-nature-forest-wildlife-insect-soil-1165945-pxhere-22-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 257px) 100vw, 257px" /></figure></div>


<p>Y lo peor de todo, que han convencido a muchos de que su <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/egoismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">egoísmo </a>y su falta completa de empatía, son características imprescindibles y deseadas para esta sociedad, eso de <em>“la ley de la selva”</em> es una falsa analogía que aceptan personas con, siento decirlo, cierto punto de psicopatía (<em>“persona narcisista, que no siente empatía hacia el sufrimiento ajeno, ni remordimientos, con una elevada inteligencia que le permite manipular a quienes tiene alrededor, y que suele reincidir en sus acciones” -oye, les llamo inteligentes-</em>).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“El egoísmo siempre ha estado presente en el ser humano y su historia, pero cuando más ha evolucionado y mejorado su vida, ha sido en los momentos en los que se han conseguido mejoras sociales para la mayoría de sus individuos. Esto sólo lo puede traer una visión generosa y empática SOBRE la sociedad, DESDE la sociedad, y quién no defienda este axioma, <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/otros-momentos-en-los-que-pablo-motos-fue-machista-con-invitadas-en-el-el-hormiguero_es_6384d6c8e4b0e4c775953baa" target="_blank" rel="noreferrer noopener">miente</a> con descaro, desvergüenza y cierto grado de maldad.” </em></p>
<cite><em>(Missan Toshuevos, 2008)</em></cite></blockquote>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>


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		<title>Egoísmo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Nov 2022 10:18:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[empatía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Son entes independientes, se relacionan sin conciencia del otro y casi sin empatía, no hay maldad pero tampoco bondad como tal, sólo son y están y miran por sí mismos. Quizás el egoísmo sí que está en ellos aunque eso es normal, pues quieras o no, la generosidad es mucho más difícil, más compleja y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Son entes independientes, se relacionan sin conciencia del otro y casi sin empatía, no hay maldad pero tampoco bondad como tal, sólo son y están y miran por sí mismos. Quizás el <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/yo-soy-asi/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>egoísmo</em></a> sí que está en ellos aunque eso es normal, pues quieras o no, la generosidad es mucho más difícil, más compleja y requiere de algo de raciocinio; por su parte el egoísmo no es más que un pensamiento simple y burdo, muy burdo, fácil de aceptar y de dejarse llevar por él. Por eso los niños en su infancia iniciática y más pura gustan del egoísmo, es sencillo de asimilar ya que el resultado es beneficioso para ellos: se quedan con la muñeca o el coche o el globo o el tobogán o lo que sea que hace tres minutos no querían pero que ahora, al ver disfrutar al otro, lo ansían con todas sus fuerzas.</p>



<p>Aunque parezca una justificación del egoísmo intrínseco de las personas, nada más lejos de la realidad. Lo importante es comprobar como el ser humano sí que nace con instintos de todo tipo (<em>no entraré en cómo el sistema actual se centra sólo en unos pocos</em>), lo que nos diferencia del resto de animales, sin desmerecerlos, es que somos capaces de controlarlos, redirigirlos en beneficio del bien común y la convivencia (<em>algo imprescindible para nuestra supervivencia como especie</em>); algo que la Historia ha mostrado las contadas veces en que sus decisiones han ido dirigidas en favor del bienestar global. El problema es que la mayoría del tiempo la población sobre el planeta baila al son de los mismos marionetistas que sustentan a los gobernantes, algo que también ha quedado registrado en la Historia y que como en tantos otros casos de problemas entre humanos adultos, proviene del egoísmo exaltado y la falta de empatía (<em>casi sinónimos</em>) en estas edades. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/11/egoismo-mio-2.jpg" alt="" class="wp-image-5114" width="-143" height="-95" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/11/egoismo-mio-2.jpg 497w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/11/egoismo-mio-2-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 497px) 100vw, 497px" /></figure></div>


<p>Por ello en la madurez el egoísmo es más rentable que moral. Porque vivimos en un mundo en el que a pesar de que es imposible funcionar fuera de la sociedad (<em>salvo excepciones: <a href="https://letraslibres.com/revista-mexico/entre-las-bestias-y-los-dioses/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">dioses o monstruos como dijo Aristóteles</a></em>), los que sí viven alejados de ella son los que toman las decisiones de la propia sociedad gracias a los medios y al control político, esos que mediante el poder económico ejercen las mayores muestras de egoísmo, esos que a través de la legislación nos deshumanizan, justificando sus medidas al considerar a las personas tan sólo como otra variable más en sus presupuestos (<em>es el mercado amigo</em>).&nbsp;Pero para disculpar su mezquindad de cara a esa mayoría frente a la que no tiene pizca de empatía aunque les sea imprescindible para mantenerse en la punta de la pirámide (<em>¿dónde descansaría esa cima si no?</em>), ha modelado una sociedad en la que el mensaje preponderante es el egoísmo más puro y ese es el más preocupante, el actual, inculcado a todas las capas de la población desde la educación, la cultura y la información. Y es así de preocupante porque es el que va en contra de la propia especie, de la propia humanidad, la que ha avanzado siempre gracias a la colaboración entre sus individuos, pues físicamente nunca fuimos competencia para un dientes de sable o un mamut. &nbsp;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/11/egoismo-ayn-rand-1.jpg" alt="" class="wp-image-5115" width="169" height="282" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/11/egoismo-ayn-rand-1.jpg 480w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/11/egoismo-ayn-rand-1-180x300.jpg 180w" sizes="(max-width: 169px) 100vw, 169px" /></figure></div>


<p>El egoísmo en la vejez es diferente porque, aunque se desarrolle, tiene cierta excusa. Si has estado toda la vida ejerciendo la buena educación, si has sido buena persona, a lo mejor ya te es hora tener un poco de espacio propio, de mirar por ti mismo, pues con la edad surgen nuevas necesidades además del hándicap físico propio del paso de los años.&nbsp;La época de decadencia dorada es una en la que ya no es tu momento de seguir dando, quizás es el egoísmo más justificado y que menos queremos aceptar ya que esto nos lleva a aceptar una realidad más jodida, nos hacemos viejos. De nuevo parece que vuelvo a justificar el egoísmo de una manera indirecta, las circunstancias lo fundamentan, pero no es así, lo que digo es que llega un momento en el que ya tienes todo el derecho a relajarte y que si hasta entonces has cumplido con la buena educación, probablemente seguirás manteniendo un mínimo en línea con lo que ya hiciste; por eso los que en el momento álgido de su vida eran egoístas y maleducados, por norma general, no irán a mejor. ¿Pero por qué insisto tanto en unir los conceptos de buena educación y egoísmo?</p>



<p>Porque hay una relación directa entre la buena educación y la falta de egoísmo, para tener buena educación (<em>global, no sólo con los cercanos</em>) es imprescindible tener empatía y librarte de buena parte de tu egoísmo mezquino. No puedes ceder un asiento en el autobús si no ves la necesidad del otro, del anciano con gayata, del padre con el cochecito de bebé, del joven con muletas o de la mujer embarazada. Como tampoco puedes entender, si te dejas llevar por el egoísmo imperante y la falta de empatía, la importancia de la redistribución de la riqueza, ni la necesidad de sanidad y educación pública para el que menos tiene y aún menos comprender las penurias del que en este sistema, no tiene los medios económicos que tú sí.&nbsp;</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>


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		<title>Yo soy así</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Sep 2022 08:33:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[empatía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Como con la boca abierta, incluso la sopa la mastico de esta forma, porque no me importa lo que piensen de mí, soy así. Escupo en el suelo y me sueno los mocos como los futbolistas, sea quien sea quien pase a mi lado y como soy así, lo hacía también en la época de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Como con la boca abierta, incluso la sopa la mastico de esta forma, porque no me importa lo que piensen de mí, soy así.</p>



<p>Escupo en el suelo y me sueno los mocos como los futbolistas, sea quien sea quien pase a mi lado y como soy así, lo hacía también en la época de mascarillas por la calle.</p>



<p>Me pongo la música y los vídeos que me mandan al móvil con el volumen alto, así se disfrutan y se escuchan mejor y que nadie se queje, que yo soy así.</p>



<p>Ni espero en las colas, ni cedo mi asiento que yo también necesito descansar después de un día duro y además, si nadie lo hace, ¿por qué yo sí?</p>



<p>Si alguien me habla le escucho si me interesa y si me interesa, lo más probable es que yo tenga algo más interesante que contar, así que me impongo un pelín a mi interlocutor para contarle lo que sé. ¿Qué quieres? Soy así.</p>



<p>Cuando voy por la calle yo tiro hacia delante, sin importar quien tenga enfrente, da igual que sean ancianos, grupos de viejas charlando o carritos de niños, sigo y sigo sin moverme un ápice y si me golpean, porque son ellos los que ME golpean, me quejo y les recrimino y si se da el caso, los denuncio, ¿por qué se van a merecer un trato especial si somos todos humanos? Yo soy así, humano también.</p>



<p>Si estoy comiendo pipas por la acera tiro las cáscaras al suelo, en mi casa no; si son patatas fritas el paquete se va a la acera pero en casa a la basura y tras los cinco minutos de sabor de los chicles, por supuesto que los escupo haya donde este. Soy así.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="477" height="265" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/yo-soy-asi.jpeg" alt="" class="wp-image-5099" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/yo-soy-asi.jpeg 477w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/yo-soy-asi-300x167.jpeg 300w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px" /></figure></div>


<p>No respondo a cualquiera que me salude por la calle, soy exigente con la gente que acepto a mi alrededor y también con los que consideran conocerme, no todos se merecen ese privilegio y a pocos se los ofrezco; cada uno elige sus compañías y yo no soy diferente aunque sí más exigente.</p>



<p>Siempre, siempre pero siempre, digo la verdad, mi verdad suele ser siempre coincidente con la Verdad y eso es así porque yo soy sincero ante todo y ante todos y sin importar las consecuencias, porque lo más importante en esta vida es ser completamente franco con tus opiniones; si duelen, duelen, si molestan, molestan y si joden, joden y si es así pues por algo será. Quien se pica, ajos come. Esto sí que es irrenunciable en mi personalidad, quizás con el resto de rasgos puedo hacer excepciones pero con la sinceridad no hay prerrogativa que sirva, ha de ser completa y cruda, sin medias tintas porque si no, ¿de qué serviría? Ya os lo digo yo, de nada. Lo bien que iría el mundo si todos hicieran como yo.</p>



<p>No hace falta decirlo pero si encuentro cualquier cartera, billete o móvil perdido por la calle me lo apropio, ya que no era yo quien tenía que custodiarlo. Si hubiesen querido mantenerlos a salvo que hubiesen tenido más cuidado, yo no soy quién para cuidar de los demás y más, si son desconocidos. Queda claro por lo ya dicho que tampoco ayudo si alguien se cae (<em>salvo que sea encima de mí</em>), si le pesan mucho las bolsas de la compra a los vecinos, si encuentro a un niño perdido, si alguien no tiene dinero o cambios para el autobús (<em>casi no lo uso pues soy un éxito andante</em>) o si a alguien le ha dejado tirado el coche.</p>



<p>Prácticamente todos con los que me relaciono tienen algún tipo de vínculo laboral o económico conmigo, algo que otros consideran triste y penoso (<em>me lo han dicho personas sin tacto</em>) y que yo sólo puedo apreciarlo como un punto a mi favor porque la empatía es sólo debilidad, además siempre he sido así.</p>



<p><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/mi-tercera-obsesion-empatia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Ayn Rand</strong></a> ya lo dijo y yo sigo su doctrina.</p>



<p>Amén</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Plou o la importancia de lo importante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Sep 2022 10:25:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Plou]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Llevaba mucho tiempo dándole vueltas sobre lo que escribir, primero pensé en el auge de ciertos perfiles de personajes sinvergüenzas y descarados (“entro pronto a trabaja, a las 7, y a las 5 de la tarde me voy, porque tengo otras prioridades a esa hora: recoger a mis hijos y llevarlos a sus actividades. ¿Eso [&#8230;]</p>
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<p>Llevaba mucho tiempo dándole vueltas sobre lo que escribir, primero pensé en el auge de ciertos perfiles de personajes sinvergüenzas y descarados (“<em>entro pronto a trabaja, a las 7, y a las 5 de la tarde me voy, porque tengo otras prioridades a esa hora: recoger a mis hijos y llevarlos a sus actividades. ¿Eso quiere decir soy peor profesional? No…” Dicho por la directora de Kellogs España, admitiendo orgullosa y admirada por otros, que su conciliación familiar son mínimos de 10 horas de trabajo</em>), luego pensé en repasar lo de la manipulación mediática después del #ferrerasgate (“<em>si tu renta es de 20.500 euros brutos anuales, estás en la mediana de España. La mitad de los adultos ganan más que eso y la otra mitad, menos. Para estar entre el 10% de los españoles con más ingresos debes ganar 44.000 euros. Y para estar en el 5% de los más ricos, debes ingresar 60.000 euros. Sólo los que ganan más de 126.000 euros brutos al año entran en el club del 1%”; esta realidad demuestra como los medios engañan sobre lo que es la clase media</em>) y más tarde sobre la estúpida idea del egoísmo ensalzado a nivel de religión de la falsa filosofa <strong>Ayn Rand</strong> (“<em>cuando Aristóteles define al hombre como zoon politikon, animal político, se refiere a su dimensión social y política, que se diferencia del animal porque crea sociedades y organiza la vida en ciudades. Los que son incapaces de vivir en sociedad, o por su naturaleza no la necesitan, son bestias o dioses”</em>)… pero luego me fui al pueblo, a <strong>Plou</strong>, al pequeño-pequeño, allí la cosa ha cambiado y se viene texto sentimental después de volver con mi hijo a las fiestas tras veinte años de ausencia… hay mucho que contar… cambios y lo que queda igual… lo bien que está <strong>Aner</strong> y lo raro de estar de vuelta…</p>


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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="816" height="271" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/pan-plou-1-teruel-alcjpg.jpg" alt="" class="wp-image-5092" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/pan-plou-1-teruel-alcjpg.jpg 816w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/pan-plou-1-teruel-alcjpg-300x100.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/pan-plou-1-teruel-alcjpg-768x255.jpg 768w" sizes="(max-width: 816px) 100vw, 816px" /></figure></div>


<p>Este verano mi hijo y yo hemos recorrido el mismo camino hacia <strong>Plou</strong>, uno de los pocos sitios a los que pertenezco. Lo hemos hecho de manera física, por carretera, y de otra más experimental, más metafísica, el descubrimiento de su parte y el redescubrimiento por la mía, es decir, el mismo camino pero en direcciones contrarias. Él se ha encontrado con nuevos amigos (<em>a ver si el año que viene sigue acordándose de Nahia y Matías</em>), con los cohetes, la espuma, los coches y la piscina; yo me he reencontrado con gente a la que no veía hacía más de veinte años, he vuelto a estar en fiestas y he vuelto a disfrutarlas (<em>con la compañía de un trío cómico desternillante</em>).</p>



<p>Nuestro agosto se ha resumido en tres grandes puntos: mi abuela (<em>te quiero</em>), la boda de una de mis primas favoritas (<em>preboda, boda y postboda, con eso os lo digo todo</em>, <em>¡vivan los novios!</em>) y en su mayoría, <strong>Plou</strong> (<em>la base de operaciones</em>).</p>



<p>Mi hijo, aun sin llegar a los dos años, se mueve con seguridad y pocos lugares mejores que <strong>Plou</strong> para perfeccionarlo, corriendo, calle arriba, calle abajo, saltando (<em>él cree que salta</em>), escalando, tobogán arriba, bici abajo. Pocas veces ha estado tan arropado como estos días con los abuelos en su casa, los tíos y primos en la de enfrente y, cómo es tan guapo, la atención de todos aquellos con los que yo me reencontré. A pesar de todo faltan dos pilares de mi infancia que ya no están, mis abuelos, y aunque mi hijo no conoce esta falta, en <strong>Plou</strong> también ha conocido la muerte a pesar de que no parece haberlo entendido muy bien. En casa anidaron varios <em>aviones</em>, pájaros muy parecidos a las golondrinas, una cría se cayó o le empujaron del suyo antes de tiempo y mi tío la dejó en nuestra ventana con la esperanza de que sus progenitores le hiciesen caso de nuevo, por el contrario el suelo fue de nuevo su lugar y allí la recogí y la metí al corral, a una zona ajardinada con sombra y vegetación y con la esperanza, yo era el niño de dos años, de ayudarla a sobrevivir. Mi hijo miraba al pájaro asombrado y para mi sorpresa respetó lo de <em>no lo toques</em> y <em>no le molestes</em>, le alimentábamos y le dimos de beber y durante unos días pareció mejorar, saltaba a las ramas que tenía encima, se limpiaba esa mezcla de pluma y plumón que aún conservaba e incluso volvió a piar, seguía echando de menos la dedicación de los suyos y la seguridad de su nido. Luego la realidad se hizo presente cual alarma del despertador y el ave fue poco a poco debilitándose y comiendo y bebiendo menos y dejó de subir a las plantas y calló y se quedó parada en una esquina y la última vez que le ofrecí agua tosió sangre y cinco minutos después, cuando mi pareja y mi niño salieron al corral, ya estaba muerta y <strong>Aner</strong> se acercó a su jardinera a saludarle y a pedir que le diéramos de comer, cosa que se había convertido en costumbre. Le explicamos lo que había ocurrido, se despidió de ella y enterramos al pájaro como a un faraón, más por su vestimenta mortuoria de papel de cocina que por la tumba en sí, pues acabó bajo la tierra sobre la que descansan las macetas sobrantes, no hay que ponérselo fácil a los gatos. Más tarde, en este mismo verano, nos fuimos a Santo Domingo a Celebrar (<em>con mayúscula</em>) la boda de mi querida prima y a la vuelta, del nido que pusieron bajo el porche no sobrevivió ninguna de las tres crías que allí vivían. La realidad sin tapujos se mostró de nuevo.</p>



<p>Lo que también se mostró al volver al pueblo fue el paso del tiempo, los padres ahora son abuelos, los adolescentes somos padres y los que para mí eran niños, son asimismo padres o como mínimo adultos con pelos en los… (<em>responsables o irresponsables no seré yo quien lo valore</em>). Después de veinte años casi todos siguen volviendo a fiestas, año tras año, y en estas fechas de mitad de agosto la palabra reencuentro ha cobrado un nuevo significado para mí, no sé si alguna vez había recibido tantas preguntas personales de tantas personas, aunque parece cosa lógica pues a mí ayuno de fiestas de veinte años, le sumé el atractivo de ese “bichito ruidoso y rubiales” con el que llegué.</p>



<p>Por <strong>Plou</strong> pasaron mis amigos de la infancia, los amores de juventud y algún que otro archienemigo de la adolescencia, alguno de estos últimos hizo su cambio a buena gente, otros siguen igual, todos compartimos el frontón en los conciertos. El frontón me recuerda un dato curioso de mi pueblo, está en Teruel y tiene menos de diez habitantes en invierno pero entre sus instalaciones hay una piscina, una pista de fútbol sala, otra de tenis, otra de pádel y el susodicho frontón, hecho llamativo cuanto menos. En mis anteriores recuerdos nada de esto existía y a pesar de que huele un poco mal, ahora le reconozco cierto valor.</p>


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<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/035_plou.jpg" alt="" class="wp-image-5091" width="349" height="263" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/035_plou.jpg 700w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/09/035_plou-300x226.jpg 300w" sizes="(max-width: 349px) 100vw, 349px" /></figure></div>


<p>Tras este breve inciso que, como las fiestas de los pueblos cortan su relato cotidiano para traer otros fuera de la norma, a mí me sirve para buscar un cierre a esta pequeña bitácora estival. Y como el propio inciso, las fiestas terminan y en ese momento, poco a poco, el pueblo recupera su realidad. Esto mismo ha pasado en <strong>Plou</strong>, día tras día el listado de bajas aumentaba, algunos aprovechaban para irse con el frescor de la mañana (<em>antes de que el sol subiera</em>), otros el del atardecer (<em>mientras el sol bajaba</em>) y los más jóvenes sobre las cinco de la tarde (<em>con el sol mostrándose en su máximo poder calórico</em>); todos ellos en coche pues no existe alternativa. Cualquiera que hubiera sido su experiencia este año casi todos se marcharon, los más fieles volvían en fines de semana pero al igual que con las fiestas, la marcha en <strong>Plou</strong> terminó.</p>



<p>También terminaron las vacaciones y el calor agobiante y las cervezas en nuestra calle, que casi parecía un pasillo más de las dos casas familiares, y el regar las plantas del corral y la piscina y como todo en esta vida, este relato acaba ahora con una última anotación si cabe más personal: por mucho que me guste escribir lo importante me lo guardo para mí, en ese rincón de mi corazón que siempre he reservado para <strong>Plou</strong>, en la reabierta sección de fiestas.</p>



<p>No os cerréis a aquellos lugares que os hicieron felices, ni a los nuevos amigos.</p>


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		<title>El pasillo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Jun 2022 08:20:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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<p>Aquel pasillo era largo como un día sin pan, cubría por completo la inconmensurable anchura de toda la edificación. Tanto era así que recorrerlo en menos de cinco minutos sólo era posible si en vez de andarlo, lo recorrías corriendo. Era oscuro cual cueva de los Pirineos pues estaba ubicado en el punto más profundo y recóndito del edificio, pero por fortuna para los trabajadores, en la última remodelación se instalaron luces artificiales a pesar de que habían reclamado natural a través de un par de nuevas ventanas que nunca llegaron a realizarse. Eso sí, ahora ya podían ver lo que les rodeaba al abrir cualquiera de las dos puertas que coronaban el pasillo, aunque debían correr si no querían quedarse en la más absoluta oscuridad a mitad de camino. Esto es lo que pasa cuando el director de la institución tiene un cuñado electricista y no con una empresa de instalación de ventanas.</p>



<p>La jornada de nuestro protagonista nunca era de cierre, siempre había alguna compañera responsable de esa última hora pero hoy no, hoy tenía que compensar unas horas que por obligaciones extra laborales debía a la empresa y que por casualidades del destino no compartiría con nadie, pues las dos colegas que tendrían que cubrir ese horario con él habían enfermado a la vez (<em>aquí no hay suplencias, no tiene la suerte de estar en lo público</em>). Y no es que fuese muy tarde pero todos sabemos lo rápido que anochece en invierno y hoy no iba a ser diferente. Le queda media hora para terminar, la necesidad fisiológica más común, acuciante y satisfactoria se hace presente obligándole a marchar hacia el baño, ubicado en mitad del pasillo ya descrito. Con unos pasos cortos y rápidos deja atrás su zona de trabajo, los pequeños saltos nerviosos denotan su necesidad, que parece traspasarse a las luces que se van encendiendo a su paso y que tiemblan como avisando de una tensión que aún está por llegar. Abre la puerta que conecta el pasillo con la sala principal y manteniendo el amor propio llega hasta el aseo con la dignidad segura del que sabe que no le está viendo nadie, ya que sus ridículos andares unidos a la archiconocida ley de Murphy, hubiese transformado su paseo en el desfile de la vergüenza.</p>



<p>La cremallera bajando retumba en el vacío del lugar, el torrente amarillo choca contra el lago azul de antiséptico del retrete durante más tiempo del que está dispuesto a reconocer, vuelve a crujir la cremallera, un par de toses para limpiar la garganta y el sonarse la nariz cual disparo de escopeta son los últimos sonidos que surgen del baño, bueno, un pedo risible se le escapa al abrir la puerta y es que la comodidad que provoca la soledad es esto, el hacer las cosas que por educación o vergüenza nunca harías frente a otros.</p>



<p>Vuelve al pasillo y cuando dirige sus pasos hacia el ordenador, la antes trémula luz, se mantiene firme y brillante y se apaga como un reloj cuando el trabajador se sienta a laburar. Pasan los últimos minutos de jornada que le restaban, apaga la computadora, escribe el parte diario de tareas realizadas y después de estirar más partes de su cuerpo de las que creía conocer, da comienzo su fin de semana o al menos eso creía.</p>



<p>Los pantalones y las zapatillas atadas, la chaqueta cerrada y cada uno de los botones del abrigo en su ranura; el ordenador y la pantalla apagadas y dos minutos después de su hora de salida, quita las luces, entra al pasillo eterno y cierra el área de trabajo tras de sí. Su primer paso va acompañado de la sonrisa del que tiene por delante una ingente cantidad de tiempo libre, porque a nuestro protagonista no le espera nadie en casa ni fuera de ella, el resto de su círculo, con el que tanto compartía antaño, sí que tiene que atender muchas más necesidades aparte de las suyas. Pero eso no importa cuando tu sueño es ese, el gastar tu tiempo sólo en ti. Comienza el recorrido del pasillo gobernado por la oscuridad, paso a paso se va perdiendo en la espesa negrura, algo que ya es costumbre para todos los asalariados por el nefasto trabajo del cuñado de quien toma las decisiones. Al pasar un tercio del camino la luz surge de todos los focos instalados en su día, incluso de aquellos sobre la salida que desde el primer día de la reforma habían estado rotos. Esto anima al protagonista y acelera, la total libertad está tan cerca, por una vez el pasillo parece corto, como si la distancia se redujese ante el deseo de la escapada. Sus pies se mueven a toda velocidad pero con una zancada corta, como trotecillo de animal de carga, el peso a su espalda que le impide ir más rápido no es físico, son malas decisiones, equivocaciones vitales y la aceptación de ideales que antes repudiaba como representativos de la realidad. La mochila metafórica que le acompaña no termina frenando su huida, aunque sí su velocidad. Aun no siendo una realidad tangible, física, los efectos son cuantificables porque una buena parte de nuestra capacidad física depende de nuestro estado mental. Pero también es una estupidez la idea contraria, pues a pesar de ser imprescindible el optimismo para superar la quimioterapia (<em>por ejemplo</em>), decir que la cura de un cáncer depende sólo de ti y de lo mucho que sonrías, como he leído y escuchado de algunos gurús, es además muy peligroso.</p>



<p>Lo que es peligroso al escribir es ser un ser humano, porque uno se pierde en cuestiones que no vienen con la historia, cosa muy válida en la novela pero que aquí sobra, pues este iba a ser un ejercicio conciso de escritura, una pequeña vuelta a la escritura después de un par de meses, aunque claro, tanto tiempo sin mover el bolígrafo hace que al ponerlo en marcha, no quiera parar, demasiado tiempo sin poder liberar a las palabras escondidas en su sangre azul. Porque la tinta se seca como el cerebro ante la falta de uso y aunque es más fácil dejarse llevar y permitir que los mensajes simplistas del sistema adormezcan tu pensamiento, es más gratificante dudar, investigar y aprender. Ahora es mucho más difícil tener principios y mantenerlos y aún más no dejarse engañar con falsa información, noticias o reinterpretaciones de la Historia, es decir, ahora la Mentira nos rodea sin dejar espacio a la Verdad sin fisuras. Aunque no puedo obviar lo bueno de la escritura y al igual que es muy fácil perderse en la narración, es casi igual de sencillo volver a ella, punto y aparte y aquí no ha pasado nada ajeno a la historia narrada.</p>



<p>Nuestro protagonista está recorriendo el pasillo hacía el descanso semanal, la libertad, con paso corto y rápido que aun así da la impresión de no avanzar un ápice. En poco tiempo esa impresión se convierte en un hecho fehaciente ante la constatación empírica del trabajador cuya historia nos ocupa. Él anda que te anda por el maldito pasillo para que la puerta parezca mantenerse siempre a la misma distancia, de hecho, en los extraordinarios momentos donde aprecia con claridad que ha recortado la distancia, el extravagante funcionamiento de la iluminación automática hace acto de presencia y le juega otra mala pasada, las luces se apagan como si no hubiese persona alguna en el lugar o como si quien ahí está no tuviese alma, al reiniciarse, con la vuelta de la luz comprueba que la puerta también ha vuelto a su posición inicial y él al comienzo del pasillo, sin conciencia alguna de haber retrocedido por voluntad propia. La primera vez que ocurre se queda desubicado y desconcertado, en la segunda empieza a preocuparse, la tercera trae consigo el miedo a pesar de lo divertida o poética que pueda ser la repetición; la cuarta, la quinta, la sexta… el trabajador acumula tentativas sin mejorar los resultados como si de la lucha obrera en el siglo XXI se tratase, pero él sigue intentándolo.</p>



<p>Las innumerables pruebas fallidas de nuestro protagonista dan a entender que la pesadilla ha comenzado a pesar de que él aún no se ha dado cuenta, él sigue empecinado en lograr disfrutar de sus merecidos días de descanso, es decir, sigue teniendo la esperanza de salir de ahí y si la experiencia le está dejando algo claro, es que no podrá hacerlo. ¿Por qué no se da cuenta? ¿Por qué sigue repitiendo su intento de huida sin cambiar nada como los locos? Porque aceptar que sea cierto sí que implicaría aceptar una locura, aceptar que un ente inanimado tiene la capacidad para decidir sobre su destino y no uno aparente como en las buenas películas de terror (<em>una tele, un vídeo o un muñeco</em>) o tan realista como un algoritmo, si no uno tan anodino como lo pueda ser un pasillo. Por ello no quiere creer que este hecho surrealista sea cierto, él sólo quiere irse a casa a hincharse a ver series, su última droga, pues aunque no sean consideradas como tal, mantienen las características que hacen de un producto algo que enganche. Al menos en este punto decide cambiar de táctica ya que la de aceptar la realidad como era antes de esta tarde y recorrer el pasillo andando con tranquilidad como siempre, como había hecho cientos de veces antes, es insuficiente.</p>



<p>Su primer intento heterogéneo es tan simple que pareciera una genialidad, pero que al igual que otras <em>grandes</em> ocurrencias como los NFT’s, muere rápidamente. El trabajador decide correr todo el pasillo, con o sin luz, y no parar hasta dar con la salida. Lleva a cabo el plan cual kamikaze y sí, lo que pensabais ocurre; corre, la luz se enciende y se apaga con los tempos anteriores y él continúa corriendo con preocupación va con las manos por delante para protegerse, tras varios minutos, demasiados, termina por chocar con una puerta, cree haberlo conseguido y sin fijarse, la abre para que la decepción se le apodere, ha vuelto a la oficina. Un grito de desesperación, una nueva idea.</p>



<p>Mejor dicho, tras varios gritos de frustración y rabia, la nueva opción surge de su mente. Esta vez se trata de algo más original, más elaborado que tirarse en tromba por el pasillo. Comienza su andadura normal pero después de que se encienda la luz y antes de su desaparición se gira sobre sí mismo 180 grados y comienza a andar de espaldas a la salida. Lo primero que ocurre es que manejarse en esa posición es más complicado de lo que creía, a pesar de esforzarse en mantener un recorrido en línea recta, no lo consigue y durante unos instantes avanza golpeándose de pared en pared, al rato consigue controlar sus movimientos y aunque tardando más que en sus anteriores intentos, al final choca contra la que se supone puerta de escape de la oficina para que de nuevo sus expectativas sean defraudadas al empujar la hoja. Tras ella vuelve a aparecer la oficina con todos sus puestos de trabajo y el suyo en especial, al contrario del resto, tiene la luz y el ordenador encendidos como si de un mensaje indirecto del jefe se tratase. Es en ese momento cuando decide parar un segundo y trata de idear una solución menos simplista que las anteriores y tras el éxito intelectual, se dispone a ponerla en marcha.</p>



<p>Entra al pasillo con una silla en la mano y se para en el lugar exacto donde la luz se activa, lo que hace renqueante ante su figura, pero al dejar la silla para que realice esa labor, se da cuenta de que es demasiado baja. Hace varios intentos que fracasan por diversos motivos que se pueden resumir en dos: no tengo fuerza para mover ese armario y este mueble no es lo suficiente alto. Algo que solventa raudo al decimotercer intento con la mezcla de ingenio humano y apoyo divino. Con una silla para el ordenador con asiento elevable y ruedines, un tope de puerta para inmovilizarla y la talla de una virgen, con un tamaño tal como, para puesta en el lugar adecuado sobre la silla, dejar activado el sensor de movimiento de la luz todo el rato. Tras la experiencia, el trabajador considera que es la oscuridad la responsable de dejar a su realidad atascada en este pasillo. Ahora veremos si su teoría es refutado o no. Prepara su artilugio colocándolo en el sitio perfecto y comienza su andadura, las led riegan su camino a cada paso que da, que son calmados y tranquilos pues en este puto cree haber solventado el problema. No hay trabas en la realidad, no hay piedras en el camino, no hay distracciones a su alrededor, avanza hasta la puerta de salida, nada puede pararle. Y así es, nada le detiene y sin dificultad alguna se presenta frente a la ansiada escapada, el pomo ya está en su mano, sólo queda girar y empujar, lo hace y la hoja no se mueve, se asusta de nuevo hasta que se percata de su error, no es girar y empujar, es girar y tirar, lo hace y la realidad se hace presente con toda su crudeza.</p>



<p>Al otro lado las luces están puestas, las sillas y mesas dispuestas para su uso y por supuesto, el ordenador, que al instante reconoce como suyo, encendido y con el programa que utiliza para sus labores, preparado y en el mismo punto donde lo dejó al terminar su jornada, hace ya… no sabe ni cuánto. Ha vuelto al comienzo de nuevo y la frustración se vuelve sonido en su grito de desesperación absoluta, al que acompaña con un portazo que aunque debiera retumbar por todo el edificio, queda ahogado en el pasillo. Vuelve a abrir la puerta con la esperanza, pequeña eso sí, de que todo haya sido una ilusión, pero no. La verdad le golpea en la cara con material de oficina, pantallas, teléfonos fijos con extensiones y un termostato por cuyo control han luchado y lucharán cientos. Mientras tanto nuestro protagonista no para de decir, <em>no</em>, un no tras otro, vuelve a cerrar la puerta y vuelve al maldito pasillo, no se fija en los posibles cambios de lo que le rodea, tan sólo corre, corre a la puerta que se suponía de entrada al trabajo y que ahora, ante los últimos hechos, supone de salida. En su carrera golpea el artilugio montado para mantener viva la luz, de tal manera que, a pesar de conocer los tempos y distancias del pasillo, no puede evitar desubicarse y chocar con fuerza contra la puerta.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/cold-light-abstract-black-and-white-architecture-white-949044-pxhere.com_.jpg" alt="" class="wp-image-5077" width="311" height="207" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/cold-light-abstract-black-and-white-architecture-white-949044-pxhere.com_.jpg 768w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/cold-light-abstract-black-and-white-architecture-white-949044-pxhere.com_-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 311px) 100vw, 311px" /></figure></div>


<p class="has-text-align-center"><strong>Fundido a negro.</strong></p>



<p>El trabajador se levanta de su silla, aún no es la hora exacta, pero bueno, es el único que queda en la oficina y a nadie le va a importar. Se estira y bosteza tranquilo, no tiene prisa por llegar a ningún sitio ni por estar con nadie, él eligió su soledad y ahora quiere conseguir lo antes posible su libertad. Para ello apaga todos los aparatos laborales, cierra las ventanas y pone la alarma del depósito. Abre la puerta que da al pasillo, <em>este maldito pasillo</em> piensa mientras anhela que de una vez arreglen esa luz que funciona cuándo y cómo quiere. Avanza raudo con la prisa en su paso, cuanto menos camino queda para escapar más rápido anda nuestro protagonista, tanto es así que en los metros finales casi podríamos decir que el trabajador está corriendo, pero como decía Carl Lewis en un anuncio muy antiguo y muy acertado, <em>la potencia sin control no sirve de nada</em>. Y por ello la desgracia se hace presente al agarrar el pomo de la salida a tanta velocidad, al apretar la manija para que se abra esta no le hace caso, lo que se traduce en una hostia tan potente que le tira al suelo y le deja inconsciente.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/810px-Largos_pasillos_oscuros_Hospital_del_Salvador.jpg" alt="" class="wp-image-5075" width="193" height="258" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/810px-Largos_pasillos_oscuros_Hospital_del_Salvador.jpg 608w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/810px-Largos_pasillos_oscuros_Hospital_del_Salvador-225x300.jpg 225w" sizes="(max-width: 193px) 100vw, 193px" /></figure></div>


<p class="has-text-align-center"><strong>Fundido a negro.</strong></p>



<p>El trabajador abre los ojos, la boca reseca y un hilillo de baba adherida a la comisura. Por las ventanas entra la brillante luz de la luna llena, lo que indica a nuestro protagonista que a última hora de su jornada se ha quedado dormido y ahora a saber qué hora de la noche es, le da pereza levantarse y largarse, así que con la falsa seguridad de tener las llaves del edificio y el coche esperándole fuera, cierra de nuevo los ojos y retoma sus sueños… <em>oh… un unicornio</em>.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/1080px-Pasillo_blanco_y_negro.jpg" alt="" class="wp-image-5076" width="276" height="184" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/1080px-Pasillo_blanco_y_negro.jpg 810w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/1080px-Pasillo_blanco_y_negro-300x200.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/1080px-Pasillo_blanco_y_negro-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 276px) 100vw, 276px" /></figure></div>


<p class="has-text-align-center"><strong>Fundido a negro.</strong></p>



<p>Nuestro protagonista despierta en los baños de la oficina, no sabe lo que hace allí, ni cuál es la verdad de lo que acaba de suceder, ¿pero saben qué?, que no le importa. Él se ha despertado con una intención muy clara, terminar esos tres proyectos complementarios con los que tanto le insistía el jefe, su resolución es imparable y sin dudarlo se levanta y va a la oficina, se sienta en su silla, enciende el ordenador y comienza a trabajar como si de un neoliberal pobre echando pestes sobre los derechos laborales (<em>meritocracia, pérdida de competitividad, bla, bla, bla</em>), se tratase. Las ventanas se ofrecen como testigos de la victoria de la luz artificial sobre la hechicería de los haces de luna, pero eso al trabajador le resbala, eso no influye en su rendimiento; lo único que tiene valor es el trabajo y eso es lo que hace sin descanso, que por tempo, es de lo que tendría que disfrutar el fin de semana, ese momento en el que el asalariado por fin se hace con las riendas de su tiempo. El mismo tiempo que empieza a pasar a pasos agigantados por su espalda entre proyecto y proyecto, un nuevo día llega, una nueva noche… no se entera de los ciclos de libertad que desperdicia en este arranque de responsabilidad laboral mal entendida. Tras no sabe cuántas horas rellenando informes sin parar y sin comer ni ir al baño, finiquita todo este trabajo que ha considerado obligatorio aun siendo complementario y su cuerpo, extenuado, pierde las fuerzas por completo haciendo que sus párpados caigan cual vigas de hormigón armado y de nuevo, queda inconsciente.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/light-night-hall-darkness-lighting-aisle-1403525-pxhere.com_.jpg" alt="" class="wp-image-5078" width="272" height="181" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/light-night-hall-darkness-lighting-aisle-1403525-pxhere.com_.jpg 768w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2022/06/light-night-hall-darkness-lighting-aisle-1403525-pxhere.com_-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 272px) 100vw, 272px" /></figure></div>


<p class="has-text-align-center"><strong>Fundido a negro.</strong></p>



<p>Lunes, 8:30 de la mañana, el jefe y el segundo de abordo, no en el organigrama pero sí por pelota, llegan juntos a la oficina e intentan abrir la puerta del pasillo, aquella en la que pone <em>entrada/salida</em>, pero un peso muerto se hace latente al otro lado, un algo que les impide mover la hoja. La golpean y por ende golpean a ese algo que hay al otro lado pero como no pueden entrar a la fuerza y con miedo ante lo que haya más allá, deciden refugiarse en la figura del conserje al que llaman para que se haga cargo de lo que, no es clasismo si no realidad, es su responsabilidad. Paco el conserje llega con olor a café en su aliento y con alguna que otra legaña en la cara, no olvidemos que tiene su residencia en el mismo edificio para este tipo de casos. Actúa de forma metódica y contraria a como el jefe y su perrito faldero, hicieron antes. Abre la hoja hasta su actual punto máximo y con cuidado toca eso que hay al otro lado. Pasa por diferentes estados, desde el asco a la preocupación, mientras trata de distinguir a que se enfrentan y cuando resuelve que se trata de un cuerpo tendido, les pide a los otros dos que le traigan algo de agua. <em>Escuché una vez que es muy conocida la afición alcohólica de los archiveros y bibliotecarios… </em>Piensa Paco ya con una botella metálica en sus manos, a todas luces grande en exceso, repleta de agua fresca. La agita en un gesto tan natural como innecesario, quita el tapón y sin remordimiento alguno, la vacía sobre la cabeza que ha palpado con anterioridad.</p>



<p>Nuestro protagonista comienza a soñar durante un instante mínimo, parecen horas, con el agua de una cascada cayendo sobre su cabeza y su cuerpo desnudo, le entrecorta la respiración con su frialdad y de repente escucha un grito llamándole por su nombre mientras se esculpe, en el traslucido líquido, una cara.</p>



<p>Nuestro protagonista pregunta.</p>



<p><em>¿Paco?</em></p>



<p>A la par que abre los ojos y el conserje responde con más ansiedad que la cascada de sus sueños.</p>



<p><em>Sí soy yo… pero… ¿qué cojones te ha pasado?</em></p>



<p>El trabajador ya despierto, se aparta de la puerta y comienza a levantarse con la ayuda de la pared, está desfallecido y desubicado, lo que le hace preguntar desesperado.</p>



<p><em>¿Qué día es?</em></p>



<p>A lo que Paco y su jefe le responden con incluso más desesperación y al unísono.</p>



<p><em>Lunes… pero lo importante es saber ¿qué hacías aquí tirado? </em></p>



<p><em>¿¿¡¡Lunes!!?? </em></p>



<p>El miedo y el hambre se hacen presentes y llorando responde</p>



<p><em>¡No lo sé!</em></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Fundido a negro.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong><a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/diario-creativo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fin</a>.</strong></p>


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		<title>Mi tercera obsesión &#8211; Empatía</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Dec 2021 10:52:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Redes Sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Últimamente estoy un poco obsesionado con tres cosas, no me impiden disfrutar de todo lo demás, pero con perseverancia aparecen por mis pensamientos cuando menos me lo espero. Dos de ellas son prosaicas aunque muy importantes, por lo cual es normal que se pasen por mi mente asiduamente: mi hijo de un año y la [&#8230;]</p>
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<p>Últimamente estoy un poco obsesionado con <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/las-redes-sociales-no-son-la-realidad/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">tres cosas</a>, no me impiden disfrutar de todo lo demás, pero con perseverancia aparecen por mis pensamientos cuando menos me lo espero. Dos de ellas son prosaicas aunque muy importantes, por lo cual es normal que se pasen por mi mente asiduamente: mi hijo de un año y la oposición que estoy preparando… pero la tercera… la empatía&#8230; la tercera es diferente.</p>



<p>La tercera es un miedo que me ha atrapado de un tiempo a esta parte, y a pesar de ser más filosófico que político, proviene de las corrientes políticas que en estos días se presentan como anti-sistemas cuando defienden el discurso mayoritario neoliberal (<em>aunque lo acompañen con banderitas, machismo, racismo, homofobia…)</em>. Ese falso ideal del sálvese quien pueda y de que el más fuerte se come al chico, a esto le llaman la naturaleza del ser humano, demagogia pura fácil de comprar para algunos, pero también fácil de refutar pues el humano hace ya tiempo que dejó la naturaleza atrás y sobre todo a la hora de hablar sobre la organización política y económica de la humanidad. Si esto se dijera en otra época quizás llegase a tener validez (<em>lo dudo</em>) pero en pleno siglo XXI y con el estado de derecho gobernándonos desde hace ya un trecho, cualquier falta de equidad puede ser resuelta mediante legislación y su cumplimiento salvo que no haya <em>“voluntad política”</em>.</p>



<p>Pero en la actualidad hay una corriente de pensamiento que podéis llamar capitalismo salvaje y que yo englobo en el neoliberalismo, en la que la empatía, la simpatía y hasta cierto punto la bondad, han desaparecido pues lo único válido es el yo, el conseguir mis metas caiga quien caiga y pasando por encima de quien haya que pasar. Esta filosofía que ha caracterizado a los grandes magnates y a las grandes corporaciones durante 40 años o más y que hace un tiempo era minoritaria, es ahora y tras mucho trabajo de reeducación de la población, una ideología mayoritaria. No voy a entrar en mis consideraciones económicas sobre esta forma de pensar salvo por el aspecto filosófico, que ahora que soy padre, me preocupa más que nada.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/obsesiones-1-300x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-5045" width="254" height="254" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/obsesiones-1-300x300-1.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/obsesiones-1-300x300-1-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 254px) 100vw, 254px" /></figure></div>


<p class="has-text-align-center">Mi tercera obsesión.</p>



<p>La falta de empatía y el todo vale hacen desaparecer la moralidad, pues mi objetivo es lo más importante y hacer lo que sea para lograrlo, es correcto. Frente a esta escala de valores sólo existe un resultado posible, una población con unos individuos egoístas y poco o nada preocupados por el resto de personas que les rodean. De hecho, después de leer y hablar con gente de esta opinión, me vienen recuerdos del Vietnam de mi generación, del 2008 en adelante cuando comenzaron a generalizarse los casos de corrupción que terminaron haciendo del PP una mafia (<em>respaldado judicialmente</em>), los EREs del PSOE andaluz y bueno, ya sabéis, la quincuagésima crisis económica. Pues en esa época conocí a más de uno que me decía esa frase tan compresiva: <em>“Si es que yo en su lugar hubiera hecho lo mismo…”</em>. O la peor todavía por autocomplaciente: <em>“Por mucho que digas, tú también hubieras caído…</em>”, mira tú cómo aquí sí que hay empatía. Y hoy en día vuelve a este tipo de razonamientos: <em>“Si ellos lo hacen ¿por qué no lo voy a hacer yo?” </em>o <em>“mi felicidad es lo más importante” </em>o <em>“si yo no me preocupo por mí ¿quién lo hará?”</em>.</p>



<p>Qué conste que yo también busco la felicidad, mi bien personal, pero cuando para ello necesitas atacar, agredir o perjudicar a otros, a lo mejor, amigo, debes empezar a plantearte tu escala de valores porque si tu bien depende de la desgracia ajena, tu corazón está podrido. Tampoco puedo olvidarme de esa otra versión en la que la desgracia de los demás, lejos de alegrarles, les es completamente ajena, no importa porqué no me afecta.</p>



<p>Un anciano cae a su lado con claras muestras de dolor y si no les golpea en la caída (<em>o incluso con eso</em>), ellos continúan su camino dejándole tirado: <em>“no es mi abuelo y sólo me perjudica el ayudar, no tengo tiempo, así que ¿para qué?”.</em></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/empatia_emocional_que_es_caracteristicas_y_ejemplos_5566_orig.jpg" alt="" class="wp-image-5043" width="479" height="342" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/empatia_emocional_que_es_caracteristicas_y_ejemplos_5566_orig.jpg 699w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/empatia_emocional_que_es_caracteristicas_y_ejemplos_5566_orig-300x214.jpg 300w" sizes="(max-width: 479px) 100vw, 479px" /></figure></div>


<p>Esto es un hecho real, yo lo viví, otros muchos también pero sólo dos de los presentes nos paramos a ayudar y sólo media docena, contándonos, de la treintena que estábamos, se fijaron en lo ocurrido. Estos cuatro no pararon, quiero pensar, porque con dos personas era más que suficiente para ayudar al señor pero el resto, el resto pasaron a nuestro lado entre risas y con algún que otro empentón al corrillo de seguridad que habíamos formado para cubrirle pues les impedíamos el paso sencillo. Este ejemplo es la demostración de la sociedad basada en los principios morales del neoliberalismo (<em>llamadle como queráis, esta es mi acepción</em>), del sálvese quien pueda, de la exacerbación del individualismo como nueva religión.</p>



<p>Aspecto este que es fácilmente desmontable ya que sus defensores predican una doctrina imposible, que se ha visto inhabilitada por la historia de la humanidad, de la ciencia y de los avances tecnológicos/sociales. Si repasas la Historia con mayúsculas y tienes un mínimo de objetividad, habrás de aceptar que por mucho que <strong>Fleming</strong> descubriese la penicilina, para llegar a ese punto se valió de otras investigaciones de otros tantos investigadores; que cualquier <strong>iPhone</strong> o <strong>Android</strong> basan sus características en descubrimientos realizados por otros (<em>en muchos casos en libre acceso</em>); que cualquier decisión políticas (<em>de las buenas o de las que no me gustan</em>) provienen de teorías y acciones realizadas con anterioridad por, como mínimo, cientos o miles de personas y así con todo lo que puedas imaginar. Entonces, cuando alguien defiende la individualidad como pilar para el desarrollo humano, no os dejéis engañar, es mentira; cuando te hablan de como los multimillonarios <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-58213698" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Elon</strong> <strong>Musk</strong></a>, <strong><a href="https://www.publico.es/actualidad/precariedad-trabajadores-amazon-han-pagado-viaje-jeff-bezos-espacio.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bezos</a></strong>, <a href="https://www.businessinsider.es/asi-es-iphone-city-ciudad-china-donde-fabrican-mitad-iphone-mundo-dentro-246516" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Steve</strong> <strong>Jobs</strong></a> o <a href="https://hipertextual.com/2021/02/estados-unidos-contra-microsoft-monopolio-internet-explorer" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Bill</strong> <strong>Gates</strong></a> se hicieron a sí mismos para llegar a ser lo que son, es mentira; cuando enarbolan la bandera con la serpiente diciendo que los estados (<em>lo comunitario</em>) frenan la economía, es mentira; pues lo único real es que, aunque se individualizan los éxitos porque resulta más sencillo para nuestra problemática memoria, todos provienen de un esfuerzo colectivo como especie.</p>



<p>Ya lo dijo antes del 29 <strong>Marx</strong>, el cómico, cuando el ascensorista te recomienda acciones en la que invertir, es el momento de sacarlo todo de la bolsa (<em>cosa que hizo y que le salvo del crack</em>); ahora piensa en todos los nuevos mercados de especulación pura que tanto se publicitan (<em>traders, cryptomonedas, NFTs…</em>) y a quiénes van dirigidos los anuncios al respecto, no buscan grandes inversores si no a curritos que quieran gastar sus ahorros para regalar comisiones a sus “estafadores”.</p>



<p>¿Y por qué se están generalizando estas estafas? Aparte de lo más importante aunque no venga al caso, la evidente falta de regulación, está el trabajo que desde hace tanto tiempo ha realizado el verdadero pensamiento único (<em>neoliberalismo</em>) sobre los valores personales positivos en esta sociedad: la empatía, la bondad, la generosidad o la valentía defendiendo lo justo (<em>equidad</em>). Todo esto ha sido denigrado y atacado con constancia y con muchos medios económicos para que nuestros principios sean aquellos que nos debilitan como humanidad en conjunto: el egoísmo, la maldad y la idolatría de la estulticia, la falta de empatía y el odio al diferente y al que defiende valores más allá del miedo y una bandera o una religión. Las que antes se tenían como ideas elevadas, son ahora perseguidas, denigradas y presentadas como estupideces porque de ellas no sacas beneficio personal (<em>máxima irrenunciable</em>).</p>



<p>&nbsp;El bien está en horas bajas en este país en el que vivo y sí, por mucho que malos y tontos se empeñen, hay cosas, acciones, declaraciones que son buenas y muchas más que son malas (<em>más fáciles</em>) porque la bondad es objetiva, que no os engañen y que no borren la empatía de la sociedad. Se trata de una decisión personal, se trata de no ser una hoja a la que el viento de la mentira mueve a placer y a la que la corriente del río empuja entre odio, demagogia e hipocresía; puedes ser un salmón luchando con paciencia y resiliencia contra el stress, los prejuicios y el egoísmo idealizado de <strong><a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ayn-rand-trump-silicon-valley_1_3454220.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ayn Rand</a></strong>, los valores que este sistema fomenta y que ha grabado a fuego en muchas mentes (<em>con un gran porcentaje de jovencitos confusos</em>).</p>



<p>Ahora más que nunca necesitamos que el objetivo de los individuos sea hacer el bien, pero sin perderse en ese estúpido buenísmo del <em>“todos tienen derecho a dar su opinión</em>”, esa falsa libertad de expresión donde se persigue la protesta justa y se permiten los discursos de odio. No se puede respeta la ideología que niega el derecho de otros a pensar o expresarse libremente o que se basa en el ataque a lo diferente. Necesitamos una sociedad que de forma general busque el bien de todos y no sólo el mío, el de los míos o el de unos pocos; una sociedad que deje atrás lo de atacar al débil para que los degenerados morales se sientan mejor, que deje de dar altavoz a los que basan su mensaje en el mal ajeno y por ende a los “neoliberales”, aquellos que tan sólo demuestran empatía con un presupuesto o con las palabras de un multimillonario con claros síntomas de psicopatía.</p>



<p>Es hora de que la Filosofía y la Historia retomen su importancia porque… porque estoy hasta los huevos de ver a gente sin principios repitiendo los errores que se suponían aprendidos, si es que no se hacen aposta como en la actualidad.</p>



<p>Y por favor, dudad de todo, dejad de seguir a pies juntillas lo que diga ese o esa <em>influencer</em> (<em>muchas veces mal llamados periodistas</em>), porque cuando la mentira es ley (<em>hoy en día lo es</em>), el pensamiento crítico es orden.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/libertarios_int-1024x678.jpg" alt="" class="wp-image-5044" width="384" height="254" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/libertarios_int-1024x678.jpg 1024w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/libertarios_int-300x199.jpg 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/libertarios_int-768x508.jpg 768w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2021/12/libertarios_int.jpg 1260w" sizes="(max-width: 384px) 100vw, 384px" /></figure></div>


<p><strong>P.D.-</strong> No confundáis este escrito con un mensaje hippie, esto no es <em>haz el amor y no la guerra</em>, si no <em>haz la guerra mediante el bien</em>. Porque con ese discurso a favor del poderoso, del egoísta, del neoliberalismo gobernante de las sociedades capitalistas, no tratar de aplastar a los demás, el no todo vale para lograr lo mío y el ponerse en la piel del otro, son ideas tan revolucionarias que este sistema las teme. Eso sí, aquí hay que luchar y defenderse, nada de Chamberlain entre las guerras mundiales, aquí (<em>por muy infantil que os suene</em>) sabemos que hay ideas y personas malas y que hay que combatirlas. ¿Cómo? Con ironía como decía <strong>Anguita</strong> y como le dice <strong>Residente</strong> a su hijo Milo en la canción homónima: <em>“hay que ser buena gente y agradecido”</em>. ¿Por qué? Porque los que no ven más allá de sus narices y sólo se miran el ombligo, no suelen ser buena gente ni agradecidos; no porque no puedan, porque no quieren, si sólo te preocupas por ti mismo, el día que levantas la vista, tan sólo ves en los demás el reflejo de tus miedos y te vuelves incapaz de empatizar y entender las diferencias.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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