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	<title>Racismo Archives - El Contador de Historias</title>
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	<description>La serie y el juego de mesa de &#34;El Contador de Historias&#34;</description>
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	<title>Racismo Archives - El Contador de Historias</title>
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		<title>Paco el blanco (Miradas 5)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Nov 2019 10:51:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A Paco, su pelo claro, casi blanco en la niñez, le ha traído confusiones toda la vida, muchas veces le creyeron del norte o del este de Europa, incluso estadounidense, cuando caminaba por el centro de su ciudad, una de las capitales turísticas del país. En bares y restaurantes le preguntaban que qué quería en [&#8230;]</p>
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<p>A <strong>Paco</strong>, su pelo claro, casi blanco en la niñez, le ha traído confusiones toda la vida, muchas veces le creyeron del norte o del este de Europa, incluso estadounidense, cuando caminaba por el centro de su ciudad, una de las capitales turísticas del país. En bares y restaurantes le preguntaban que qué quería en inglés cuando iba bien vestido, pues le confundían con un guiri, y le echaban de muchos cuando se descuidaba la barba y los ropajes, por parecer alguien de las repúblicas exsoviéticas cercano a la indigencia. Tuvo unas sencillas niñez y juventud como hijo de familia de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Clase_media" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">clase media</a>, de la real, no&nbsp; de esa clase media inventada por el sistema para calmar a, la antes llamada, clase trabajadora. No fue buen estudiante pero se le daba muy bien y con menos esfuerzo del que otros hacían gala, se formó con varias carreras y masters en la universidad. Después salió al mundo real, al principio todo marchaba como esta sociedad decía que debía marchar: pareja, amigos, trabajo… hasta que un día el capitalismo salvaje en forma de <em>OPA</em> hostil destruyó su sueldo, después cuestiones personales se llevaron por delante su incursión como <em>emperdedor</em> y finalmente la crisis económica que decían pasada, nunca se marchó, y a él le acompañó durante años. Tanto fue así que tuvo que ir a pedir ayudas estatales para subsistir a pesar de que su aspecto externo no reflejaba la necesidad.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/11/Roto-11-de-13-de-Jordi-Bernabeu-Farrús_opt.jpg" alt="Paco Roto 11 de 13 de Jordi Bernabeu" class="wp-image-4698" width="350" height="398" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/11/Roto-11-de-13-de-Jordi-Bernabeu-Farrús_opt.jpg 400w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/11/Roto-11-de-13-de-Jordi-Bernabeu-Farrús_opt-264x300.jpg 264w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></figure></div>



<p>Ahora espera su turno en la institución, escribe y escucha
música mientras tanto, apoyando su libreta sobre la carpeta que guarda toda la
documentación necesaria. Cada pocos segundos levanta la mirada hacia la
brillante pantalla informativa, todavía queda gente por delante. Es entonces
cuando se percata que de forma inconsciente hoy se ha vestido con una
formalidad inusual, camisa y zapatos incluidos, lo que para algunos es normal,
para él es elegancia. Recapacita sobre el porqué y acierta a encontrar la
respuesta, él, que se jacta de no tener prejuicios, en realidad sí que los
tiene. En su subconsciente, venir aquí y pedir la ayuda es un reconocimiento de
su fracaso, a pesar de que en realidad no sea más que otra herramienta del
autodenominado estado del bienestar. Inmerso en sus pensamientos internos como
estaba necesita del pitido que emerge de la pantalla indicando que su turno ya
tiene asignada una mesa. </p>



<p>Se levanta y avanza hasta la mesa veintisiete, se sienta con
una sonrisa nerviosa y comienza la burocracia. Varias dudas y encontronazos
después, el funcionario le acepta la documentación a pesar de haber mostrado
reticencias a hacerlo. Paco, con su metro ochenta blanco, pues su piel sólo
permite dos tonos: pálido o rojo, se levanta y se despide y mientras recoge los
papeles y la capeta en la mochila, observa cómo le mira su para nada amable
interlocutor y como un segundo más tarde ya se ha girado para comentarle algo a
su compañero. En la mirada ha creído leer un desprecio que no comprende y al
que por tanto no da importancia, hasta que ya de espaldas, yéndose, escucha el
comentario del hombre que debería, como mínimo, tratarle igual que al resto:</p>



<p><em>¿¡Pero le has visto!? Qué va a necesitar nada, no es más que otro “<a href="https://www.lexico.com/es/definicion/hippioso" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">hippioso</a>” que quiere aprovecharse del sistema…</em></p>



<p>Al oírle agacha la cabeza, la tristeza le invade, los
prejuicios tienen muchas formas y a todas las víctimas, nadie se libra y lo
peor, cuesta mucho ver, aceptar y actuar en consecuencia con los propios. De
hecho se hace tan fácil negarse a hacerlo, que gracias a ello los políticos
racistas y fascistas, tan incompresiblemente aceptados en la actualidad, están
haciendo su agosto. </p>



<p>Esta pena que ahora le recorre también le da ideas:</p>



<p><em>Cinco relatos cortos con los prejuicios raciales tópicos y típicos… se llamarán… Miradas, y serán un conjunto que se lea por separado: <a rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/norberto-el-sudaca-miradas-1/" target="_blank">Norberto el sudaca</a>, <a rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/john-doe-el-negrata-miradas-2/" target="_blank">Joe Doe el negrata</a>, <a rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)" href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/lee-el-chinito-miradas-3/" target="_blank">Lee el chino</a>, <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/osama-el-moro-miradas-4/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">Osama el moro</a> y por supuesto yo, <strong>Paco el blanco</strong>.</em></p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<title>Osama el moro (Miradas 4)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Oct 2019 09:42:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace ya mucho tiempo que su nombre, Osama, le trae problemas y eso que hace más de veinte años que vive en Europa. Llegó como estudiante de ingeniería informática tras un acuerdo de intercambio entre su universidad, la de Teherán, y la de Cambridge. Allí se sacó una de las titulaciones con mayor prestigio del [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace ya mucho tiempo que su nombre, <strong>Osama</strong>, le trae problemas y eso que hace más de veinte años que vive en Europa. Llegó como estudiante de ingeniería informática tras un acuerdo de intercambio entre su universidad, la de <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Teherán (opens in a new tab)" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Teher%C3%A1n" target="_blank">Teherán</a>, y la de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cambridge" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Cambridge (opens in a new tab)">Cambridge</a>. Allí se sacó una de las titulaciones con mayor prestigio del centro, aunque no fue, por mucho, el primero de la clase, su aprobado le ofertó muchos trabajos donde comenzar. Aquellos que todavía confíen en que estas entidades universitarias privadas basan sus precios en la calidad de sus catedráticos y en la extrema validez de sus conocimientos, se equivocarán a medias y un poco más, pues en una educación basada en objetivos finales y no en el aprendizaje en sí, hay un propósito más importante que el resto, conseguir un empleo, y es por esto que los precios de estas universidades son prohibitivos, porque aparte de una buena educación, se supone, compras un futuro seguro. Y precisamente fue eso lo que Osama creyó encontrar en su momento. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" width="700" height="420" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/700x420_teheran-oktobernardi-salam-Dreamstime.jpg" alt="" class="wp-image-4695" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/700x420_teheran-oktobernardi-salam-Dreamstime.jpg 700w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/700x420_teheran-oktobernardi-salam-Dreamstime-300x180.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure></div>



<p>Después se hizo famoso otro Osama, bin Laden, y su Al Qaeda
y sus aviones y la criminalización de todos los árabes y comenzó la primera
fase del odio al diferente en esa Europa, que con inocencia, había creído suya
también. Luego vino el atentado en Londres y la animadversión que surgió en los
ingleses hacia su persona, le hizo emigrar a Francia. Allí pasó otros tantos
años, prolíficos en cuanto a realización personal ya que tanto su mujer como su
hija siguen siendo francesas, claro que tras la felicidad llegaron fases más
negativas. Dos nuevos atentados perpetrados por otros que sus conciudadanos
consideraron, por alguna extraña razón, iguales a él. Así pues el ISIS y el
ascenso del racismo de Le Pen, le obligaron a emigrar de nuevo. Esta vez con
más miedo si cabe pues la sociedad era más violenta que en su época inglesa y
además ahora, tenía más que perder. Continuaron su peregrinación europea cada
vez más al sur y&nbsp; terminaron en
Barcelona.</p>



<p>Se decidió por la oferta laboral catalana porque en Madrid
ya hubo, en su día, un atentado del que indirectamente la sociedad le podría
culpar y tuvo suficiente en Londres. Lo que también decidió por su cuenta al
llegar a la ciudad, fue reivindicar y recordar sus orígenes, a pesar de que
dejó la religión musulmana atrás al marchar de su país natal. Lo hizo
utilizando la vestimenta de su región en Irán, los días de fiesta se viste con
ella ya que en los ordinarios tiene miedo de la reacción de sus compañeros. Y
así es como ha bajado hoy domingo a pasear a las Ramblas como es su costumbre, incluso
después de los últimos atentados que sucedieron hace unos pocos años. Aprovecha
para llamar a su familia, quiere contarles que le han ascendido a ingeniero
jefe del departamento, habla con su madre, con su padre, con su tío y claro, lo
hace en persa.</p>



<p>Aun no entendiendo lo que dicen se aprecia la felicidad en el idioma y los gestos, al menos así sería si los <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/lee-el-chinito-miradas-3/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="prejuicios  (opens in a new tab)">prejuicios </a>no estuvieran recorriendo el mundo como un germen inmortal. A su lado pasa mucho blanco y ninguno se percata de su regocijo, de hecho pareciera, por sus miradas, que les molestase la alegría del extranjero y aunque al principio a Osama le parece que esta sensación es plenamente suya, tras unos minutos ocurre algo que le contradice y le subleva. Y como no podía ser de otra manera ese algo es más bien alguien, tres chavales que no han tenido tiempo para vivir ni aprender con sus dieciséis años, expresan con palabras apenas audibles lo que el resto hacía con sus ojos:</p>



<p style="text-align:center"><em>Nosotros les dejamos
venir, les damos libertad y ellos vienen y nos ponen bombas y quieren destruir
el estilo de vida europeo… </em></p>



<p>Osama, antes de comenzar un enfrentamiento que no le
apetece, les dirige su mirada, directa, sin medias tintas aunque sin mediar
palabra y los adolescentes, hundidos ante el sufrimiento y la persecución que
reflejan las pupilas del ingeniero, se asustan y aceleran el paso visiblemente.
Incluso uno de ellos, con la voz más aguda que el miedo puede crear en sus
cuerdas vocales, suelta:</p>



<p style="text-align:center"><em>Lo siento, por favor,
no me hagas daño.</em></p>



<p>Cuando desaparecen a toda velocidad en una bocacalle, la
rabia de Osama se convierte en un coctel de tristeza y hastío y aún con las
felicitaciones familiares al otro lado del teléfono, sólo puede pensar:</p>



<p style="text-align:center"><em>No quiero irme también
de aquí… estoy tan cansado. &nbsp;&nbsp;</em></p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>


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		<title>Lee el chinito (Miradas 3)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Oct 2019 10:34:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sus padres tienen la doble nacionalidad, la abuela que le queda y que vive con ellos todavía es en exclusiva coreana, pero Lee y su hermana no, ellos dos nacieron aquí y nunca han salido del país. No han tenido las posibilidades económicas ni las ganas de hacerlo, lo que sí que tiene claro Lee, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Sus padres tienen la doble nacionalidad, la abuela que le queda y que vive con ellos todavía es en exclusiva coreana, pero <strong>Lee </strong>y su hermana no, ellos dos nacieron aquí y nunca han salido del país. No han tenido las posibilidades económicas ni las ganas de hacerlo, lo que sí que tiene claro Lee, y posiblemente su hermana aunque nunca lo sabremos, es que él es español a pesar de que sus antepasados provengan de <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Corea" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Corea (opens in a new tab)">Corea</a></strong>. Tanto es así que un vez terminada la carrera de administración de empresas que su madre le rogó que hiciera, buscó con ahínco oposiciones públicas a las que presentarse, pues su sueño, mucho más simple que el ser famoso de sus compañeros, siempre fue: un trabajo digno, seguro y bien remunerado (<em>no digo “muy” porqué lo que busca es un pago justo</em>). Conocía demasiado los problemas que provocan el ser inmigrante y la precariedad, lo sufrieron sus padre incluso después de lograr la doble nacionalidad. Porque por sorprendente que parezca, sus padres nunca han tenido ni un restaurante, ni un bar, ni una tienda de ropa ni de todo a cien; no, ellos tenían profesiones liberales, ella era doctora en filosofía y él, médico de urgencias. Claro que eso era en Corea, en su nuevo país la cosa fue muy distinta y tuvieron que morir al palo de camareros y dependientes bajo la mano dura de empresarios chinos, que sólo querían orientales en sus negocios pero no por racismo, si no porque creían que eso era lo que buscaban los blancos, mayoría en esta sociedad. </p>



<p>Lee conoció de cerca los horarios esclavistas, las cláusulas abusivas en los contratos y los sueldos ridículos e injustos. Pero todo eso cambió al conseguir su sueño, su puesto seguro en el funcionariado nacional, tras el esfuerzo, suyo y de sus padres, el premio vino en forma de administrativo en el juzgado de la ciudad. Al principio fue visto como una novedad exótica y en la actualidad es casi admirado por algunos debido a su compromiso y competencia. Esto le enorgullece a pesar de ser más que consciente de que por su aspecto, y sin atisbo de racismo lúcido por parte de sus compañeros, le han exigido más. Aunque a estas alturas de la jugada en el juzgado ya no existen los <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/john-doe-el-negrata-miradas-2/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="prejuicios (opens in a new tab)">prejuicios</a>. </p>



<p>Hace ya tiempo que su hora del café la comparte con los
mismos amigos de la oficina y lo hacen en el mismo bar de siempre, ese que está
a la vuelta de la esquina. Pero hoy, al llegar a la hora de siempre al lugar de
siempre, la persiana esta bajada y sobre ella, un cartel que dice:</p>



<p style="text-align:center"><em>Estamos de vacaciones,
qué ya era hora, volvemos el 25 de noviembre.</em></p>



<p>La decepción se refleja en sus ojos, no hay torreznos como
los de aquí, en menos de un minuto Paco, que se conoce la zona como si hubiera
nacido en este barrio, cosa cierta por otro lado, les indica el café más
cercano. En cinco minutos han llegado, Paco y Pepe se sientan en la terraza
pues el sol de noviembre calienta más de lo normal, por su parte Lee se
disculpa:</p>



<p style="text-align:center"><em>Tengo que ir al baño.</em></p>



<p style="text-align:center"><em>¿Qué vas a querer?</em></p>



<p style="text-align:center"><em>Un americano y la
especialidad que tengan de pincho.</em></p>



<p style="text-align:center"><em>Ok, anda, tira, que no
paras de dar saltitos.</em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/800px-Flag_of_the_Peoples_Republic_of_China.svg.png" alt="Lee 800px-Flag_of_the_People's_Republic_of_China.svg" class="wp-image-4690" width="418" height="278" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/800px-Flag_of_the_Peoples_Republic_of_China.svg.png 800w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/800px-Flag_of_the_Peoples_Republic_of_China.svg-300x200.png 300w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/800px-Flag_of_the_Peoples_Republic_of_China.svg-768x512.png 768w" sizes="(max-width: 418px) 100vw, 418px" /></figure></div>



<p>Unas sonrisas; Lee entra y saluda a las camareros, de rasgos
asiáticos como él, en el baño satisface sus necesidades y limpia sus manos.
Recorre el salón hipnotizado por el hambre, sólo puede mirar ensimismado la
comida que embellece la barra del bar hasta que nota una mano tocándole el
antebrazo. Se gira y observa a alguien que ni se esfuerza en observarle pero
que aun así le habla:</p>



<p style="text-align:center"><em>A ver chinito, que no se te olviden los cacahuetes con la cerveza.</em></p>



<p>Lee le aparta el brazo con desprecio, no le responde y le deprime
la mirada del interlocutor, no hay en ella respeto ni remordimiento por el
error, para esa mirada Indiferente con mayúscula, Lee es sólo un chino más, y
son muchos millones. A Lee le trae recuerdos difíciles en el instituto donde por
ser el diferente, los prejuicios le acompañaron con constancia. Piensa en salir
sin más, quitándole importancia pues la tristeza hace que todo pierda valor,
pero no, hoy quiere hablar:</p>



<p style="text-align:center"><em>¿Tú querer cerveza?
¿No haber pedido café antes? Ahh, es que blancos ser todos iguales…</em></p>



<p style="text-align:center">Y se marcha riéndose.</p>


<div class="su-divider su-divider-style-default" style="margin:9px 0;border-width:3px;border-color:#757575"></div>
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		<item>
		<title>John Doe el negrata (Miradas 2)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Oct 2019 10:58:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su treintena larga, John Doe, sigue pareciendo que tenga sólo veinte, una mezcla radiante de trabajo duro, cuidados y una genética superior proveniente de su raza. Es negro como el carbón y su sonrisa deslumbra cuando decide sacarla a relucir. En su juventud sufrió la supervivencia del más fuerte en el barrio, uno de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>En su treintena larga, <strong><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/John_Doe" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">John Doe</a></strong>, sigue pareciendo que tenga sólo veinte, una mezcla radiante de trabajo duro, cuidados y una genética superior proveniente de su raza. Es negro como el carbón y su sonrisa deslumbra cuando decide sacarla a relucir. En su juventud sufrió la supervivencia del más fuerte en el barrio, uno de esos marginales y olvidados por los políticos blancos de <strong><a rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Virginia" target="_blank">Virginia</a></strong>; pero gracias a ciertas ayudas de su comunidad, sus vecinos en exclusiva sufragaron su primer año en la universidad tras la desaparición de la beca que le tocaba por derecho y resultados académicos, por el colapso del conglomerado de empresas que la otorgaba, en las cercanías de ese maldito <em>2008</em>. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img decoding="async" loading="lazy" width="710" height="400" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/John-cloud-sky-skyscraper-monument-tower-usa-552172-pxhere_opt.jpg" alt="" class="wp-image-4683" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/John-cloud-sky-skyscraper-monument-tower-usa-552172-pxhere_opt.jpg 710w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/John-cloud-sky-skyscraper-monument-tower-usa-552172-pxhere_opt-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 710px) 100vw, 710px" /></figure></div>



<p>Al año siguiente sus impecables notas, con media de matrícula de honor, le granjeó la consecución de la beca periodística más importante en <strong>EEUU</strong>, y de ahí, a la cima del cuarto poder. Bueno, quizás no tanto, si bien es cierto que su expediente académico le dio entrada al <strong>Washington Post</strong>, para su desgracia ese puesto fue como corresponsal a un pequeño país europeo, donde ahora tiene que hacer un pequeño sondeo en la calle para su próximo artículo sobre las futuras elecciones. John ha escogido contrastar la información de las encuestas con la opinión directa de la ciudadanía, pero en las tres horas que lleva a la búsqueda de alguien que participe, en uno de los <em>Paseos</em> más importantes de la capital, no ha conseguido la colaboración de nadie.</p>



<p>Lo que sí ha recibido son <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/norberto-el-sudaca-miradas-1/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="miradas prejuiciosas (opens in a new tab)">miradas prejuiciosas</a>, una mezcla de lástima y hastío que no logra descifrar. Quizás no sea el más experimentado de los periodistas, pero en el pasado, sobre todo en las prácticas que realizó en la capital estadounidense, jamás le había ocurrido. Tras estas tres horas ha decidido parar con la encuesta, o mejor dicho, transformar la temática a algo más personal y descubrir porqué los viandantes hacen caso omiso de su presencia a pesar de ser conscientes de su presencia. Antes de empezar se toma un café para rebajar los nervios (<em>¿quién comprende esta contradictoria realidad que muchos hacemos?</em>), y vuelve al <em>Paseo</em>. Gracias a la primera pareja a la que trata de abordar, su mente le muestra con claridad cuál es el problema al que se enfrenta. Sin darle tiempo a formular su cuestión, la pareja se reparte la respuesta que termina por abrirle los ojos. </p>



<p style="text-align:center">Él dice: <em>No, gracias, no queremos nada</em></p>



<p style="text-align:center">Ella dice:<em> Pobrecitos… con el hambre que pasan en
África</em></p>



<p style="text-align:center">Los dos se marchan
sin ápice de conciencia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/John-Top-Manta-Preciados-de-José-Carlos-Cortizo-Pérez_opt.jpg" alt="" class="wp-image-4684" width="446" height="297" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/John-Top-Manta-Preciados-de-José-Carlos-Cortizo-Pérez_opt.jpg 600w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/John-Top-Manta-Preciados-de-José-Carlos-Cortizo-Pérez_opt-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 446px) 100vw, 446px" /></figure></div>



<p>John Doe va a cambiar el tema del artículo, para las elecciones todavía queda tiempo, la indignación le subleva.  </p>


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		<title>Norberto el sudaca (Miradas 1)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge Bernad Ochoa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Oct 2019 11:13:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Norberto pasa por poco la cuarentena y desde hace cinco años vive fuera de su país. No fue que él quisiera irse si no que, como fruto de su trabajo, fue expulsado de su ciudad natal por allá en México. Era abogado de la fiscalía y fue conocido por su defensa de los más desfavorecidos, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Norberto </strong>pasa por poco la cuarentena y desde hace cinco años vive fuera de su país. No fue que él quisiera irse si no que, como fruto de su trabajo, fue expulsado de su ciudad natal por allá en <strong>México</strong>. Era abogado de la fiscalía y fue conocido por su defensa de los más desfavorecidos, sobre todo por su incansable ayuda a las mujeres explotadas por la trata de blancas en <strong><a rel="noreferrer noopener" aria-label="Ciudad Juárez (opens in a new tab)" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_Juárez" target="_blank">Ciudad Juárez</a></strong>. Por supuesto esto le trajo enemistades muy peligrosas, no sólo dentro de la fiscalía donde los cárteles, a quienes más acosó con sus demandas, tenían a muchos bajo su mando; también le amenazaban por las calles estos mismos cárteles o más bien, los chulos responsables de aquellas esclavas del sexo. Por ellas se jugó la vida y por esos ideales de igualdad y libertad perdió su hogar, ya que terminaron poniéndole precio a su cabeza, una recompensa que sigue vigente y que ante la corrupción plena del estado, le hizo escapar a <strong>Europa</strong>. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img decoding="async" loading="lazy" src="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/norberto-art-business-celebration-2115950-e1570791149377.jpg" alt="norberto" class="wp-image-4678" width="398" height="365" srcset="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/norberto-art-business-celebration-2115950-e1570791149377.jpg 639w, https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/wp-content/uploads/2019/10/norberto-art-business-celebration-2115950-e1570791149377-300x276.jpg 300w" sizes="(max-width: 398px) 100vw, 398px" /></figure></div>



<p>Tras un par de años en los que le cerraron las puertas de
trabajos semejantes al que tenía, los brazos asesinos de las mafias no llegaban
pero los económicos están por todo el mundo, tuvo que conformarse con alejarse
de la abogacía y coger un puesto de reponedor en un supermercado lejos de su
casa actual. Al menos este último punto, la lejanía, le permitía dar esos
paseos solitarios que adoraba desde su juventud y que había eliminado en sus
últimos años mejicanos por la amenaza constante. Este gusto surgía de su
curiosidad, extrema para algunos, que le hacía repasar con la mirada a todos
los viandantes con los que se cruzaba. Sin darle importancia a sexos, edades o
razas. </p>



<p>Pero esa mirada limpia que a <strong>Norberto </strong>caracterizaba no la compartían muchos de los que le observaban observar, que con más prejuicios que razones, le respondían con las pupilas inundadas de asco y desprecio, como si creyesen que él, tan sólo por ser latino-americano, vivía bajo los preceptos de esa sociedad machista fomentada por el sistema, y ahora por todo el planeta, a través de la “cultura”del <em>reggaetón </em>y mucho del <em>trap</em> que ahogaban las listas de ventas. Él sabía de la fama de su país de origen, la conocía de primera mano, pero siempre había confiado en que su porte sereno y su elegancia en el vestir le separarán de ella. Por lo visto no. </p>



<p><em>¡Sudaca machista, quítale los ojos de encima a las tetas de <a href="https://seriejuegoelcontadordehistorias.com/alex-y-la-auto-defensa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="MÍ novia (opens in a new tab)">MÍ novia</a>!</em></p>



<p>No les entendía pues, en sus observaciones, gustaba de cruzar su mirada con la del caminante con quien se encontraba. Era su parte favorita y en algunos casos, no muchos pero sí los mejores, esa incomodidad inicial evolucionaba en una sonrisa de complicidad o en un saludo espontáneo. Lo malo es que estas eran las menos y que las anteriores las más, como si el cártel hubiera metido la mano, aunque lo peor era saber sin resquicios para la duda, que eso era falso, que todo ese odio prejuicioso era de verdad. Sé fuerte <strong>Norberto</strong>.</p>


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