Proyecto en Verkami: Educar Jugando, un reto para el siglo XXI.


Hacía ya mucho tiempo que no os traía una pequeña entrada con algún proyecto del mundo lúdico que me llamase especialmente la atención. Al menos en la página web, ya que por el contrario, en nuestros perfiles en redes sociales, tenéis siempre información actualizada sobre juegos de mesa, algunas cosillas sobre rol y por supuesto, entrevistas, tutoriales y vídeos de cualquier tipo. Todo esto gracias a nuestras páginas especializadas amigas, no voy a decir nombres, vosotras sabéis quienes sois.

Pero bueno, que me lio, tanto escribir siendo el Contador de Historias en las reseñas me deja con sus mismos defectos de escritura, hoy he venido a hablar de un libro. No mi libro, algún día, pero sí un libro, que actualmente se encuentra en plena campaña de crowdfunding, o micro-mecenazgo en castellano, en Verkami: Educar Jugando, un reto para el siglo XXI. En el que, como en la propia página del proyecto describen:

“La finalidad de esta campaña es publicar un libro donde se recogen experiencias, actividades y proyectos de aprendizaje basado en juegos. Escrito por algunos de los mejores profesionales del ABJ (aprendizaje basado en juegos) y la ludificación”


Sin lugar a dudas uno de los temas lúdicos que más me interesan, quizás por la cercanía que siempre he tenido al mundo educativo, desde la infancia con mi padre, profesor de universidad, y más tarde con mi novia, educadora infantil. Y por supuesto por mi gusto por los placeres lúdicos que me han ofrecido siempre los juegos de mesa, el rol y más aún si cabe, su creación. Pero si sólo os hablase de mis gustos personales, este proyecto podría ser como muchos otros que me encantan y a los que siempre doy difusión, y la cuestión es que tiene algo más. Al menos para mí.

Dejadme que os ponga en situación, cuando estaba en EGB, sí EGB, tuve profesores de todo tipo. Algunos buenos y que hacían de la clase interesante, otros eran, digamos, menos buenos, por no decir que educaban de forma trasnochada o que incluso tenían defectos peores como comer con excesivo vino (mi hermana mayor, Iguazel, también se acuerda de Don Agustín). Pero ninguno con ideas originales sobre la educación. Todo era leer tu párrafo de la lección cuando te tocaba, hacer los deberes, responder a las preguntas y esas cosas. Más tarde y fuera de los centros educativos descubrí todo lo que ofrecía el mundo lúdico, y aunque no soy muy dado al ¿Qué hubiera pasado si…?, desde entonces lo eché de menos en mi pasado educativo. Había conocido todo lo que se podía aprender de ahí.

Claro que no todo es por la diversión en clase, si no por conseguir el interés de los estudiantes para aprender con gusto, porque no hay formación que se quede mejor, que la que se realiza de forma gratificante y más aún, por iniciativa propia. Como cuando después de jugar a Broken Sword: La leyenda de los Templarios, investigué por mí mismo la historia de esta orden medieval, eso sí, se trataba de un videojuego y puede que no sea el mejor ejemplo, ya que en ellos quizás se obvia la cuestión de la interrelación social que sí que tienen los juegos de mesa y los de rol.

Para terminar y para dejar de daros la lata sobre temas que no conozco, no se puede olvidar que casi desde que nacemos, aprendemos jugando: con nuestros padres tapándonos los ojos y desapareciendo, con los amigos en el parque inventando historias, jugando a pilla-pilla o a policías y ladrones o a fútbol (que por mucho que digan, no es más que un juego). Luego pasan los años y parece que el juego que no dependa de la apuesta monetaria, ya deba ser ajeno a los adultos, aunque no tendría que ser así… pero vuelvo a enrollarme sobre temas que no manejo con soltura, para eso están los libros como Educar Jugando, y al igual que yo lo noto en mi escritura (algo errática), vosotros lo notaréis en la lectura y quizás con ello ayude menos de lo que quiero, así que me callo.

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