Capítulo 7. El Contador de Historias (IV) 10


Military radio by Les Chatfield in FlickrTodo el corro de jóvenes que han escuchado atentos la historia del pionero, esperan ahora a que el Contador continúe o a que de por finalizada la reunión. Pero se suceden varios minutos y el juglar sigue con la mirada perdida, desprende odio por sus poros y Marta, que ya sabe de antemano lo que le afecta esta historia, vuelve a encarrilar la clase al levantar la mano y preguntar.

¿El Pionero logró cumplir su sueño?

El Contador de Historias escucha la voz y reacciona, mueve la cabeza de un lado al otro con rapidez para despertarse y sin querer, relincha como un caballo antes de responder.

Sí, sí que cumplió su sueño y además se pareció mucho a lo que escribió en su diario. Si bien es cierto que cuando llevo a cabo su plan terminó atacando a 3 0 4 camareros. Pero sin duda los términos básicos de su plan onírico se cumplieron, no fue a prisión aunque la multa fue algo más grande… después llegaron los contratos como asesor del Ministerio de Defensa alemán, del de Ciencia y Cultura y con empresas armamentísticas. Todos ellos consideraron sus investigaciones sobre el MDPV como algo extraordinario, peligroso y extremadamente útil para el violento mundo de 2017. Años más tarde, cuando ya no se le podía volver a juzgar por el mismo delito, salió a la luz su diario con el sueño escrito… a nadie le importó… había cosas más importantes con las que lidiar…

Calla de nuevo el Contador, saca de un bolsillo interior un antiguo reloj de cuerda plateado y lleno de golpes, lo mira y decide que ya es hora de terminar, en quince minutos tiene reunión del Consejo.

Bueno… creo que por hoy habéis tenido suficiente así que mañana, si no pasa nada extraordinario, quedamos a la misma hora… y no os olvidéis de los casos sobre los que queráis preguntar… de hecho, le voy a dejar a Marta estos dos archivadores para que podáis leerlos mejor… ¿Marta, te importa hacerte responsable de los álbumes?

Marta asiente tranquila, nada le ocurrirá a los amados recortes ya que el resto de jóvenes la respetan por la confianza que siempre le demuestra el Contador de Historias.

Hala, ahora todos fuera… dormid mucho y descansad lo que podáis…

Mientras salen del aula el juglar sonríe al verles correr, fueron tan pocos los que sobrevivieron. Marta se para a su lado, recoge los archivadores y le da un beso de buenas noches al Contador, luego sale escopeteada para alcanzar a sus compañeros. A su vez, él se levanta al fin de su silla y saca un llavero y coge la llave precisa y tras salir al pasillo, voltea la puerta y la inserta en la cerradura y gira, clausurando la habitación hasta que la vuelvan a necesitar.

La sala del Consejo del Núcleo se encuentra al principio del pasillo, de fondo se escuchan los ecos agudos de los gritos de sus alumnos. El Contador comienza tranquilo su marcha porque normalmente las responsabilidades de cada uno de los miembros no permiten que las reuniones del Consejo empiecen a la hora. Por eso, cuando entra en la sala no se sorprende al ver que sólo Danilo ha sido puntual, algo que incluso le sorprende menos.  El responsable de recursos y reabastecimiento del Núcleo se ganó esa posición gracias a ser así como es, puntual, ordenado, meticuloso y con una educación burócrata tal, que se podría decir que su control de los suministros es la primera documentación administrativa de esta nueva sociedad. Al Contador le recuerda a un personaje de televisión, de una serie de animación de antaño pero como ha ocurrido con otras tantas cosas, las desgracias sufridas se han llevado por delante ese recuerdo.

Se sienta a su lado mientras se saludan y antes de que comiencen con la charla insulsa la puerta de la sala se abre y por ella se asoman más miembros del Consejo: Carlos, responsable de cocina y limpieza, Josep, responsable de la enfermería y médico del lugar, y Sofía, coordinadora del Núcleo. El primero y la tercera entran conversando animadamente haciéndole sufrir al segundo con un diálogo donde ha sido incluido por casualidad y a disgusto, a causa de su posición. Comienzan los saludos, se dan las manos, un par de besos. Parecería que su mundo nunca se hubiera colapsado si no fuera porque en ese momento hacen acto de presencia los dos últimos participantes del Consejo: Clara, responsable de la seguridad acompaña a Amazona, una mujer extraña y bajita a la que sus acciones la transformaron en la líder natural del Núcleo. Con ellas traen a un invitado al que todos identifican rápidamente, Josecico, el pequeño responsable de la radio de metro noventa y pico. Ésta es el único medio de comunicación con el que cuentan en el núcleo para enterarse de la situación más allá de sus propias y reducidas fronteras. Cuando terminan los saludos se acomodan en sus sillas y Clara comienza a hablar.

Bueno, ya os imagináis porque está aquí Josecico, hay noticias del primer mundo…

Todos reconocen su ácido sentido del humor aunque ella nunca de muestras de tenerlo.

… por favor, Josecico.

Y el joven de veintipico años relata lo sucedido.

A ver… como ya sabéis, llevaba bastante tiempo sin localizar frecuencias en uso, pero hoy por la tarde he podido grabar un fragmento de algo parecido a un comunicado en árabe, se lo he llevado a Malik, el padre de Omar, para que lo tradujese y me lo ha devuelto hace unos pocos minutos… y en esencia dice que la cosa sigue yendo a peor… como ya sabéis Europa, Norteamérica, Japón, Australia, etcétera. Están desde hace ya tiempo defenestrados por las drogas y abandonados a su suerte, pero esas nubes se siguen extendiendo y ahora  Oriente Medio e Indonesia, que habían logrado aguantar, se consideran perdidas también… han cerrado fronteras, levantado muros, reforzado la guardia… decía el comunicado que se abandonaba cualquier tipo de ayuda, lo que significa que dentro de poco la zona se transformará y dividirá entre grupos de caciques asesinos y de supervivientes como nosotros… si es que no lo está ya…

De repente, mirando un boli que sostiene entre las manos, como absorto en sus historias, el Contador corta a Josecico.

Yo entiendo hasta cierto punto esa actitud… si no ocurrirá lo mismo que en el norte de África… mira, Malik lo vivió y últimamente me lo ha estado contando… quiero incluir su historia entre mis archivos y…

Con amabilidad y cariño Sofía manda callar al Contador de Historias, que se percata de su falta de educación y pide perdón con las manos y Josecico continúa.

No hay nada que perdonar Contador… en fin, el comunicado no decía nada más, pero antes de entrar he repasado  las zonas “sanas” del mundo y cada vez son menos…

El Consejo en conjunto se calla, aunque la noticia no les sorprende, sí que les golpea en el ánimo. La Amazona es la primera en volver a hablar.

Contador, acabas de decir que tienes una nueva historia, porque no nos la cuentas… podría venir bien…

La Amazona presiente la mirada contrariada y algo confusa de Clara y de Josep y se explica un poco mejor.

… además a mí, cómo espero que a los demás, siempre me interesa conocer el pasado de cada nuevo miembro del Núcleo… Contador de Historias, por favor, cuéntanos la Historia de Malik.


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