Capítulo 58. La lluvia que moja.


Lluvia mountains-1130365_640 by cortez13A veces la lluvia limpia nuestras heridas y nuestras conciencias, a veces te concede una excusa y otras, tan sólo es agua que te empapa. Esta mañana, para los diplomáticos del Núcleo, no es nada más que esto último y barro en el suelo que les impide el camino. Aunque suponían que campo a través tardarían menos, porque la línea recta es el camino más corto, la saturación de la tierra es tal que encharca su recorrido. Aun así llegarán a su destino sin mayores percances que un cansancio mayor del esperado y un calzado no sólo chipiado, si no casi inservible por las capas de barro endurecido como si de cemento se tratase, que se han ido acumulando una tras otra, paso a paso.

Por el contrario, la mañana en el Núcleo ha transcurrido mucho más tranquila de lo que muchos imaginaban, pensamiento más que normal ya que la noche anterior se estrenó la primera celda con un detenido. La calma se había introducido en el funcionamiento del asentamiento hasta tal punto que daba igual que todos ellos, en sus anteriores grupos antes de aquí, hubiesen solventado temas equiparables o idénticos de forma mucho más expeditiva. Claro que el contexto siempre es importante, imprescindible más bien, y a la mayoría de supervivientes les habían negado el verdadero. No conocían de los amigos de Malik, Clara decidió que era más juicioso inventarse una milonga sobre que Malik estaba enfermo y que como Josep no había reconocido la afección, por precaución estaba aislado. No quería provocar que el nerviosismo que trajo la Ciudad de Dios, se transformase en histeria ante la verdad. El único momento de tensión ha ocurrido mientras se repartían los desayunos, cuando han despertado a Omar y Malik y han obligado al primero a ir a la cocina, ante lo que se ha resistido con lloros, gritos y patadas que de nada han servido, aunque como su lucha se ha sucedido en la mesa negándose a comer, hay quien ha sucumbido a las suspicacias y ha preguntado con más ahínco que anoche por lo sucedido con Malik. Por suerte Clara tiene reflejos y les ha contado cómo Omar no quería separarse de su padre pero que por el riesgo de infección le han obligado y por eso estaba enfadado. Omar tenía muy claro que no le dejaban contar la verdad y que Malik estaba encerrado por su culpa, y el secretismo y sobre todo la culpa le habían quitado el hambre.

La lluvia se llevaba sus huellas haciendo el seguimiento muy difícil pero no había conseguido arrastrar consigo el rencor que en Paco surgió hacía el Contador tras lo acaecido frente aquellos monjes. Todavía no lo han hablado, ninguno de los dos lo ha sacado a colación pero Paco siente, sin duda alguna, que ha perdido a su confidente frente al que hasta ahora había sido su mayor problema, su alcoholismo. Su cabeza sufre con estos pensamientos mientras que las piernas de los tres lo hacen frente al lodo. Avanzan, por momentos a duras penas, pero como las penas no son eternas al final llegan al Núcleo, su casa, su hogar.

Mientras la Amazona, el Contador y Paco entran al edificio tras superar la muralla y tirar la botas fuera, Omar por fin desayuna lo justo para que le dejen levantarse de la mesa a realizar sus tareas. Nada más llegar, al único que se escucha en lo que vendría a ser el recibidor, es al Contador, que cómo si no hubiese pasado nada, grita.

¡Buenos días a todos! Casi hemos llegado para el desayuno… por cierto, he traído uno especial para Malik, ¡Chili con carne!

Así de temprano han salido de la Granja y han llegado a casa, así ha perdido Malik la confianza del Contador, que antes de secarse y ver a sus seres queridos, quiere hablar con él. Desde lo ocurrido por la noche en la Granja no ha podido olvidar su primera expedición con él, cuando le encontró pintando símbolos extraños en la parte de atrás de la propia Granja.

¡Ay Contador! Lo que te queda por descubrir bajo la lluvia.

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