Capítulo 56. Encerrado


Las paredes son rugosas, el paso del tiempo las ha descorchado y la violencia humana y el abandono han abierto agujeros más profundos. La habitación no es más amplia que un cuarto de baño, no tiene ventanas y su única salida es una puerta reforzada que parece fuera de lugar si se tiene en cuenta que antaño, todo el edificio, era un colegio. Sus manos repasan las heridas de las paredes mientras recorre el perfil de la pequeña habitación con pasos calmados y la sangre burbujeando por los nervios. Odia estar encerrado, tanto como un galgo con correa que no tiene lo que necesita, libertad para correr. A lo largo del tiempo que ha durado el fin del mundo ha visto demasiadas veces cómo la gente perdía el control y traicionaba sus valores ante amenazas fantasmas, inexistentes, el miedo nubla la mente de formas extravagantes, cómo el resto de supervivientes él también lo ha vivido, pero sobre todo lo ha visto porque incluso en los momentos más difíciles, mientras desaparecía la sociedad, él tenía un objetivo noble y claro. Un objetivo que sólo los crueles y los locos no respetarían. Y lo cumplió, al contrario que la mayoría de los que quedan, él logró calmar su pesadilla al encontrarle, aunque ahora esté encerrado. Hasta cierto punto les entiende, conoce sus experiencias y sabe que ellos tampoco lo han pasado bien ni lo han tenido fácil. Acepta sus órdenes y sus leyes porque les respeta, le aceptaron sin más trabas que las necesarias, y porque al fin y al cabo tampoco le queda otra. Pero eso no impide que la reclusión impuesta en este cuarto oscuro le ponga nervioso. Aunque lo que de verdad le crispa los nervios no es que ellos puedan perder la cabeza, si no el reducido espacio y la oscuridad, y lo que le sorprende no es que le traten como a un prisionero, si no que lo hayan hecho de forma tan brusca, sin opción a hablar ni a defensa, no es lo normal en el asentamiento. Peor aún, no ha podido explicarle a quien le ha dado fuerzas para sobrevivir todo este tiempo que no hay problema, que él no ha hecho nada malo y que tarde o temprano todo iba a salir a la luz. Le hubiera querido decir que no tenía la culpa, que daba igual quien lo supiera y que esto terminaría siendo para mejor, que sólo se preocupase lo necesario porque siempre es mejor estar preparado. Y por supuesto le hubiera querido recordar que le amaba por encima del resto de cosas, aunque ella no le dio tiempo. Encerrado padlock-782335_640 by FlashfrankyMientras le traía a esta reducida celda improvisada ella no paraba de repetirle que la situación era preventiva, hasta que se reuniese de nuevo el Consejo, que estuviese tranquilo y que por supuesto no le iba a hacer nada inhumano. Claro que también le contaba cómo estaba esforzándose por racionalizar la situación, la traición, y que si hubiera pasado en la Ciudad, antaño, ella hubiera actuado en caliente, muy en caliente. Hizo sonar estas palabras más peligrosas de lo que nunca antes había sonado cualquier otra amenaza explícita. Además le había atado con tanta fuerza las muñecas que ahora, al recordarlo en la oscuridad con los sentidos agudizados, vuelven a dolerle. Sensación que se desvanece cuando el hambre hace acto de presencia, ya se ha pasado la hora de la cena, está seguro. Desde que se acabó la sociedad y los despertadores se silenciaron, su reloj interno se ha puesto en hora de tal manera que ya no necesita ni al sol ni a las estrellas para determinar qué hora es, la de cenar hoy se ha perdido. Aún recuerda esa época más tranquila en la que se olvidó de cómo distinguir un amanecer de un atardecer. Esas diferencias sutiles que hacen de la vida, una vida mejor. Ahora las recuerda y se calma, abandona el paseo constante que le ha acompañado desde que está encerrado y deja de palpar las rugosidades y heridas de los muros que le rodean. Se sienta apoyando su espalda en la pared enfrente de la puerta reforzada, respira hondo y en orden, por algo fue atleta profesional en su día, y la tranquilidad acompaña al acompasamiento de su respiración, lo que también relaja al hambre. Confía en que si duerme todo pasará más rápido, algo que no puede ser un deseo porque siempre es verdad y cuando se percata de que haberle dado ese toque condicional no tiene sentido, se dice a si mismo antes de cerrar los ojos:

Me he acomodado y ya me afecta estar una noche sin cenar, con la de veces que me ha pasado… a ver… piensa en él y descansa.

En ese instante la cerradura cruje y la puerta se abre al igual que sus ojos y ante ellos y delante de una capa de luz brillante y molesta por el contraste, aparece Omar. En sus manos una bandeja con apetitosa comida y revitalizadora agua. Detrás la voz de Clara se escucha:

Le he preguntado si quería dormir contigo y claro, me ha dicho que sí, por eso ha tardado la cena, él estaba en el primer turno y tenía que acabarla.

Josep, el médico del Núcleo, acerca un colchón hasta donde Malik se había acomodado y le pregunta qué si le duele algo. Niega extrañado con la cabeza mientras Omar, una vez ha dejado la bandeja en el suelo, se aposenta a su lado reposando la cabeza bajo su brazo. Josep le apoya la mano en el hombro y deja el colchón a su lado y después de un bona nit, se marcha. Entonces Clara vuelve a hablar:

Os he traído algo más.

Recoge del suelo una linterna y un libro que después le entrega a Malik:

Tengo entendido que a Omar le gusta que le cuentes historias y hoy me han recordado que ésta merece la pena

Enciende la luz y mira el título que le ha dado, El Hobbit, nunca lo ha leído. Sonríe a Omar, eso sí que calma, y con la misma sonrisa despide a Clara que se aleja hasta el quicio de la puerta y de nuevo, desde ahí habla:

Quiero pedirte perdón Malik, aunque no por encerrarte, después de lo que me he enterado hoy esto tiene que ser así, si no por el trato que te he dado… yo ya me equivoqué en su momento tomando decisiones bajo la influencia de costumbres obsoletas e inútiles para este nuevo mundo… había olvidado que aparte de la supervivencia, la otra razón que nos llevó a asentarnos fue, y debe seguir siendo, cambiar esas costumbres que se han asumido como propias de esta nueva sociedad, costumbres agresivas y violentas que todos hemos sufrido y en mi caso, incluso infligido. No quiero ser tan estúpida como para repetir mis errores por una tercera vez… Llegaremos a una resolución sobre ti, pero no con las costumbres que nos trajeron el fin del mundo, vamos a cambiarlo todo.

Malik sólo sonríe con dulzura y sinceridad y mientras acaricia el pelo de su hijo, responde:

Siento haberos puesto en esta situación… muchas gracias.

La puerta cerrada, los dos juntos, las paredes desaparecen.

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