Capítulo 2. Puta Madre 4


El contador de historias y Marta by MiguelYurena es su nombre y vive en Valencia. Ha pasado ya un tiempo del mal viaje que le dio a aquel chaval en Mallorca por esa droga que ella no sabe cómo se llama. Está en la cama de su habitación, con la televisión y el ordenador encendido, aunque sólo mira al techo, aburrida. Son las diez y media de la mañana de un martes de octubre y de repente, en el programa de marujas que escucha de fondo, nombran de nuevo la puta droga, MDPV, pero la llaman la droga zombie.

Hay por lo menos cinco especialistas sobre el tema sentados alrededor de una moderna mesa de metacrilato. Una mujer, mezcla entre adolescente y madura aderezada con botox, les modera y supuestamente les dirige en el debate. Algunos de los periodistas están en contra de la droga, otros muy en contra y los demás radicalmente en contra, a pesar de que se sorben la nariz.

Yurena lo único que escucha es droga zombie, colocón excepcional, fuerza y resistencia sobrehumanas… y lo único que puede pensar es: Tendríamos que probarla el fin de semana… llamaré a María y que se encargue… a ver quién dice que no… ¡Joder! ¡¡Si seremos como súper-héroes!! Se ríe y vuelve a dormir.

A las dos y media y tras hacer la comida al volver del trabajo, su madre la despierta y le regaña. ¡Otra vez durmiendo! Se suponía que dejabas el instituto para ponerte a trabajar… ¡No puedes seguir así! Llevas ya… Yurena le corta con un grito legañoso y autoritario. ¡Cállate de una puta vez! Parece que su madre va a responder pero Yurena conoce sus debilidades. ¡Con papá esto no pasaría! Y sonríe con sorna a los ojos de su progenitora que con una mezcla de rabia y pena, llora. Mientras tanto el programa de televisión ha cambiado de tema aunque no de especialistas…tras estas duras imágenes… ¿Qué opinión tenéis respecto al conflicto en Ucrania? Yurena apaga la televisión y piensa en alto. ¿¡A quién coño le importa Ucrania!?

Se levanta de la cama y se estira, regodeándose frente a su madre, quien la observa con los ojos rojos desde el quicio de la puerta. Al salir de la habitación y pasar a su lado la golpea con el hombro y mientras avanza por el pasillo, grita.

¡A ver, qué tenemos hoy para comer!

Su progenitora la sigue cabizbaja, sueña con lo prohibido.

Es sábado y Yurena y sus amigas están en el local esperando a la novia de María. Ella es la que siempre se encarga de las drogas, y aunque ya les ha avisado de que va a tardar en conseguirla, esta noche cerca de las doce, se la llevará. Son las ocho de la tarde y el grupo de ocho chicas conversan animadas por el alcohol y los porros. Para no perder la costumbre, Yurena lleva la voz cantante.

¿Así qué te liaste con él, Yoli?

Sí… ¡Qué le vamos a hacer!… jeje… ya sabéis que el MDMA me sienta de culo….

Todas se ríen con ganas, ya que todas conocen esa sensación.

Pasan dos horas y por fin una de las miembros más nuevos del local, Lorena, se atreve a preguntarle a Yurena.

Bueno, ¿nos vais a contar ya cuál es ese secreto por el qué nos habéis traído aquí?

María se adelanta a Yurena y responde.

Hemos conseguido droga zombie, esa de la tele… y mi novia la traerá a las doce.

Tras decirlo María se siente importante, pero la cara de Marta y de otras tres amigas se transforma y sin pensárselo dos veces continúan la conversación con asco y miedo en sus voces.

¡Estáis locas tías!

Grita una.

Conmigo no contéis, dice Marta mientras aspira el humo de un porro, me fumo esto y me piro.

Las otras tres amigas que parecían contrariadas con la idea, asienten y una de ellas ofrece la alternativa.

Mejor nos vamos al bar y echamos unos bailes… aún me queda un gramillo del finde pasado…

De manera tácita se acepta el plan y en cuanto Lorena se termina el canuto, se levantan, se despiden de sus colegas y se van del local.

En él se quedan Yurena, María, la Yoli y esa otra chica de quien nunca recuerdan el nombre; están sorprendidas al ver como el resto desertaba pero a su vez, en su fuero interno casi agradecen ser pocas, piensan que así habrá más para cada una.

Pasa el tiempo y un poco más tarde de las doce llega la novia de María agobiada por la sensación de que alguien la ha seguido. Les pide que se esperen unos minutos antes de meterse nada para asegurarse de que nadie había detrás suyo y una vez pasa la media hora que consideran prudente, Yurena prepara las primeras rayas para todas y tras meterse la propia, grita mientras levanta la cabeza de la mesa.

¡¡¡Esta noche va a estar de puta madre!!!

Al día siguiente la noticia fueron ellas, en el programa para marujas donde Yurena descubrió la droga prepararon otra mesa redonda con los mismos especialistas y la misma presentadora cuarentona embotoxtada. La madre de Yurena los ve mientras se siente como una puta porque, a pesar de estar triste, no puede evitar notar cierto alivio ante la desaparición de su hija.

Bajo sus caras lee un titular.

“Cinco jóvenes mueren en un local de Valencia bajo los efectos de la droga zombie”

Al menos ahora descansan las dos.


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 Comentarios en “Capítulo 2. Puta Madre

  • Enrique

    Pequeño cuento con moraleja final. Tiene un ritmo triste y gris. Está envuelto en tristeza. Describe hechos. No retrata personajes. Le falta luz (el tema tiene mucho que ver en ello) y le sobran palabrotas. Aunque en esos medios se pronuncian con asiduidad, por el mero hecho de reproducirlas no por ello se acaba de dibujar el ambiente o la realidad en la que se mueven los personajes. Quien es Yurena, más allá de la relación que tiene con su madre? y sus amigas?

    • Jorge Bernad Ochoa Autor

      Hola Amor, lo primero gracias por comentar! Tienes razón en cuanto a que es esquemático y predecible, pero este relato, cómo el primero, sólo tiene como objetivo servir de introducción, mostrar la estructura que tendrá la serie y explicar su motivación.
      Un saludo