Análisis del Juego Pequeños Grandes Westerns


TítuloCreadorFabricanteNº JugadoresAño publicaciónTiempo partidaInstruccionesContenidos
Pequeños Grandes Westerns
Scott Almes
1 – 4
2016
30 – 45 min
4 Tapetes de edificios, 1 Tapete de alcaldía, 1 Tapete de oficina del sheriff, 8 Cartas de jefe, 30 Cartas de propiedad, 20 Cartas de póker, 12 Fichas de pistolero, 2 Dados de pistolero, 1 Ficha de crupier, 1 Carta “se busca”, 12 Fichas de influencia y 3 Fichas de negocio.
ANÁLISIS DEL JUEGO PEQUEÑOS GRANDES WESTERNS:
Puede que ya estéis cansados de escucharme decir esto de casi todos los juegos de mesa que he salvado para nuestra biblioteca, pero este que hoy os traigo, al igual que la mayoría (será el destino), me trae gratos recuerdos con la chica a la que más quise. Esa novia de la que tanto os hablo, de antes de esta época apocalíptica, y que siempre me ganaba en nuestras jornadas lúdicas. En este caso también recuerdo como perdía contra ella, pero sobre todo me trae a la memoria el primer cumpleaños que pasé lejos de mi ciudad natal, en el que recibí de sus manos este juego de mesa, Pequeños Grandes Westerns, fue su regalo. Cuando lo encontré mis pensamientos no sólo rondaron en torno a su figura, mi cabeza, de la misma forma, trajo el tema de la edad a colación… ya he olvidado cual es la mía… ¿pero acaso importa?… ¿y acaso importa mi edad para explicaros Pequeños Grandes Westerns?… claro que no… así que al grano.
Veamos, ¿qué es Pequeños Grandes Westerns? Es un juego de mesa, por supuesto, en el que podréis participar de 1 a 4 jugadores y donde representaréis a jefes de bandas de pistoleros en un pueblo del lejano oeste, de vaqueros vamos, que competirán y se batirán en duelo para conseguir las mejores propiedades del lugar. Estas serán las que al final de la partida decidan al ganador porque son las que conceden los puntos de victoria que, como su propio nombre indica, son básicamente lo único que importa en el recuento decisivo. ¿Cómo se juega entonces a este juego? Para mí es aquí donde tiene su punto fuerte, mezclando en un totum revolutum, una variedad de mecánicas heterogénea y variopinta. Y aunque al leer las reglas estas mecánicas puedan parecer más difíciles de comprender de lo que en realidad son, os las voy a resumir para ponéroslo más sencillo. Cada jugador tiene la ficha de su jefe que a su vez tiene una habilidad especial y tres contadores de diferentes reputaciones, con estas reputaciones compraréis las propiedades de las que os he hablado. Para ello colocaréis los pistoleros que controléis (2 o 3 según el caso), en los edificios del pueblo y dependiendo de esas posiciones conseguiréis unos beneficios u otros (por lo general reputación). Eso sí, si queréis lograr los beneficios y la posibilidad de comprar las propiedades de los edificios donde hayáis puesto a vuestros pistoleros, habréis de ganároslo mediante manos de póker a tres cartas, entre las jugadoras o contra un rival “de la máquina”… si algún día regresan los videojuegos, que lo dudo, entenderéis esta expresión… hasta entonces… sólo quedad deciros cómo se consiguen las cartas de póker, nada más sencillo. Al comienzo de cada una de las 6 rondas que componen una partida, se reparten dos cartas a cada jugador (elegirán sólo una) y se ponen cartas boca arriba entre las losetas de edificios, además de una carta más boca abajo que representará la mano del rival “de la máquina”… hasta aquí puedo explicaros, si queréis saber más tendréis que probarlo por vosotros mismos… y nada más…
…No, siempre hay algo más…
No podía faltar esa segunda intención que tengo cuando os traigo un nuevo juego de mesa, cómic o libro a la biblioteca. Para esta vez me gustaría que os fijaseis en eso que ya os he dicho, lo que más interesante me parece de Pequeños Grandes Westerns, la mezcla de mecánicas: colocación de trabajadores, el póker o el combate con dados de los duelos… ah, sí, se me ha olvidado explicaros los duelos… qué más da, eso no es importante, leedlo en las instrucciones… lo importante está en la variedad, ya sea de mecánicas como en este juego o aún más imprescindible, de conocimiento. No quiere centrarme en colores y razas, hace tiempo que en nuestra situación, esas gilipolleces del racismo desaparecieron, quedamos demasiados pocos. Os conozco y no creo que seáis idiotas, así que me centraré en recomendaros una cosa: no os especialicéis, aprovecharos de las enseñanzas de los mayores del Núcleo (las clases que os dan) y aprended de todo… ya sea medicina con Josep o cocina con Carlos… sin lugar a dudas, en la sociedad pre química, esta educación especializada, dirigida únicamente a preparar a los estudiantes para su futuro puesto de trabajo, olvidándose del crecimiento personal y sobre todo, olvidándose (o no) de que con esa forma de enseñanza, el resultado serán personas sin capacidad de raciocinio independiente y que difícilmente encontrarán soluciones distintas… respuestas diferentes… esto se tradujo en que los dirigentes crearon, antes de crear también a los químicos, a unos humanos que ya eran zombis. Que se creían con libertad de elección sin darse cuenta de que no la tenían, de que les habían educado para elegir lo que elegían.
Vosotros no seáis así… vosotros sed curiosos… interesaros por temas diversos y preguntad por ellos sin temor… y sobre todo aprended, nunca dejéis de aprender.

El Contador de Historias

 

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